Así
alumbre vuestra luz (John MacDuff, "The Christian's Pathway"
1858)
Traducido
por Lasaro Flores
“Así alumbre
vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras
buenas,
y glorifiquen á vuestro Padre que está en los cielos”
(Mateo 5:16)
Hay muchas cosas conectadas con la senda del
cristiano---cuál los del mundo no pueden comprender. Ellos no
saben nada de los
caminos altos y escondidos de la
experiencia espiritual. Lo que es dicho de las
obras de la vida divina en el alma---es considerado por ellos como
tontería y
fanatismo. Sus principios internos,
sus motivos e impulsos constreñidotes,
sus aspiraciones
celestiales, su beatitud estática,
y sus luchas agonizantes--- ¡son las
cosas que estos extranjeros no pueden comprender!
Pero todavía, hay mucho que ellos pueden
entender—tal como. . . lo que sea consecuente en el
carácter; lo que sea honesto y sincero entre los hombres; lo que
sea amable y
compasivo en la conducta; lo que sea paciente y de ser perdonado bajo
los
insultos y heridas.
Tales características, cuando son simplemente
exhibidos—excitan
su atención, y, generalmente, hace salir su elogio. La manera en
la que los deberes ordinarios de la vida son
descargados, es algo tan palpable—que esta dentro de la provincia de su
propia
observación. Estas cosas ellos pueden entender; y son de la
importancia más
alta que todos los que profesan ser cristianos, deben ser distinguidos
por una
exhibición de estos frutos prácticos de
rectitud.
Qué si un grupo pequeño de cristianos fuera
colocado
en alguna localidad, por quienes los
principios del evangelio fueran vividos
plenamente. ¡Qué efecto tan poderoso, podemos suponer,
produciría la
presencia simple de ellos! Permita que sean conectados con ésos
alrededor de
ellos—por los compromisos ordinarios de
la vida; pero sin emplear algún medio directo para promulgar
sus puntos de
vista cristianas. Allí ellos están—“irreprensibles
y sencillos, hijos de Dios sin culpa en medio de la nación
maligna y perversa”.
Sus corazones son llenados, no solamente con el amor a Dios—pero
con el
cariño sincero y ardiente para todos por quienes son rodeados.
El egoísmo, el
orgullo, el resentimiento, la severidad—no tiene lugar entre ellos. Su
espíritu
y la conducta enteros son influidos y son controlados por esas ternuras
y
sentimientos nobles, generosos y divinos, lo cual la cristiandad
inculca e
inspira. La religión santa que ellos profesan, aparecería
en su carácter
verdadero y la tendencia benéfica; y los hombres serían
forzados por las buenas
obras que ellos percibieron—de glorificar a Dios.
¡Qué el Señor lo fortalezca con toda
potencia, según
Su poder glorioso—“para que andéis como
es digno del Señor, agradándole en todo, fructificando en
toda buena obra, y
creciendo en el conocimiento de Dios”!
DE Grace Gems
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