En
amar á Jesús es de anhelar de estar con Él. En
amar á Jesús es de
pensar acercas de Él. En amar á Jesús es de
obedecerle, y de obedecerle con
placer e implícitamente, y no débilmente y sin ganas. La
certeza del cielo es
asegurado cuando guardamos á Jesús en el centro de
nuestro corazones, y en el
centro de nuestras vidas. Él ha de ser el autor del impulso y
del deseo, y del
esfuerzo y de la acción. “Todo lo que
hacéis, sea de palabra, ó de hecho, hacedlo todo en el
nombre del Señor Jesús”
(Colosenses 3:17). ¿Llegarás al cielo? ¿Qué es
Jesús para ti? ¿Te encanta Él? ¿Te atrae
Él hacia al cielo? ¿Es
de estar con Él que buscas el cielo? ¿Es Él la
flor más bella en todo su
jardín? ¿Es Él la más rara y la más
preciosa de todas sus joyas? ¿Es Él el más
dulce de todos sus cantos? ¿Te engendra los anhelos por sus
habitaciones bienaventuradas?
¿El deseo de verlo y de estar con Él te conmueve la
ambición más profunda de tu
alma? Jesús y el cielo son ligados juntos.
En
amarlo con una devoción apasionada desmedida es el comienzo del
cielo, y la continuación del cielo, y el término del
cielo. Pablo dice: “Porque yo ya estoy para ser ofrecido,
y el
tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla,
he acabado la
carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está
guardada la corona de
justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel
día; y no sólo á mí,
sino también á todos los que aman su venida” (2
Timoteo 4:6-8).
No
es solo la corona personal para él, sino universal, y solo
limitado
para “todos los que aman su venida”. Aquí
no es simplemente el amor personalmente para Jesús, sino el amor
por el gran
hecho el cual será culminado en la gloria inmensa de
Jesús. En “amar su venida” hay una necesidad
absoluta de amar Su Persona. El amar Su venida es la prueba de amar Su
Persona.
Nosotros amamos el hecho porque amamos la Persona. Nosotros no somos
cargados
con amar alguna teoría u opinión acercas de la manera de
Su venida, o el
tiempo, sino el hecho. Deja que Él venga cuando quiera, como
quiera, o por
cualquier propósito que quiera. Nosotros amamos Su venida porque
le amamos á
El. “Sea
así. Ven presto: Señor Jesús”
(Apocalipsis 22:12, 20), y trae Tu cielo contigo.
Referencias Usadas - "Heaven" por E.M
Bounds