De “POR
QUÉ EL AVIVAMIENTO DEMORA” -
¡Poderoso!
-por
Leonard
Ravenhill
Hoy en día
Dios está pasando por alto a los hombres -- no porque son
demasiado ignorantes,
sino porque son demasiado autosuficientes. Hermanos, ¡nuestras
capacidades son
nuestras desventajas, y nuestros talentos nuestros tropiezos!
Elías
vivía
con Dios. Pensaba acerca del pecado de la nación como Dios; se
apenaba sobre el
pecado como Dios; hablaba contra el pecado como Dios. Él era
toda pasión en sus
oraciones y apasionado en su denuncia del mal en la tierra. Él
no tenía un
predicar suave. La pasión encendía su predicar, y sus
palabras eran sobre los
corazones de los hombres como metal fundido sobre la carne de ellos.
Hermanos,
si haremos la obra de Dios en la manera de Dios, en el tiempo de Dios,
con el
poder de Dios, tendremos la bendición de Dios y las maldiciones
del diablo.
Cuando Dios abre las ventanas del cielo para bendecirnos, el diablo
abrirá las
puertas del infierno para estallarnos. ¡La sonrisa de Dios
significa el ceño
del diablo! Simple predicadores pueden ayudar a cualquiera y no
dolerá a nadie;
pero los profetas batirán a todos y enfurecerán a
alguien. El predicador puede
ir con la multitud; el profeta se va en contra. Un hombre libertado, en
fuego,
y llenó de a Dios será infamado antipatriótico
porque habla contra los pecados
de su nación; poco amable porque la lengua es una espada de dos
filos;
desequilibró porque el peso de opinión de predicar
está contra él.
¡Ah!
Hermanos predicadores, amamos a los santos viejos, los misioneros, los
mártires, los reformistas: nuestros Luteros, Bunyans, Wesleys,
Asburys, etc. Escribiremos
sus biografías, reverenciamos sus memorias, encuadraremos sus
epitafios, y
construiremos sus monumentos. Haremos cualquier cosa excepto de
imitarlos. ¡Apreciamos
la última gota de la sangre de ellos, pero miramos con cuidado a
la primera
gota de la nuestra!
¡Oh,
mis
hermanos del ministerio! Mucho de nuestro orar es sino dar a Dios el
consejo.
Nuestro orar es descolorado con ambición, o para nosotros mismos
o para nuestra
denominación. ¡Perezca el pensamiento! Nuestro objetivo
debe ser sólo Dios. Es
Su honor que es ensuciado, Su Hijo bendito que es ignorado, Sus leyes
quebrantadas, Su nombre profanado, Su libro olvidado, Su casa hecha un
circo de
esfuerzos sociales.
El problema
de Dios hoy en día es no el comunismo, ni tampoco el Romanismo,
ni el
liberalismo, ni el modernismo. El problema de Dios es -- ¡el
fundamentalismo
muerto!
“Mas porque eres tibio, y
no frío ni caliente,
te vomitaré de mi boca” – Apocalipsis 3:16.
Esta
generación de predicadores es responsable de esta
generación de pecadores…El
pecado hoy en día es hecho atractivo y popularizado, tirados a
la oreja por la
radio, tirados al ojo por la televisión, y salpicados en las
coberturas de
magazines populares. ¡Los asistentes a la iglesia, fastidiados
del sermón y cansados
de la enseñanza, dejan la reunión como entraron -- sin
visión y desapasionados!
Oh Dios, ¡da a esta generación que perece diez mil de Juan
el Bautista!