Ciego
Espiritualmente
Por Anton Bosch
Anton Bosch Ministries
http://www.antonbosch.com/index.html
Traducido
por Lasaro
¿Por qué es que algunas personas
nomás no pueden
alcanzarlo? ¿Por qué no pueden ver las cosas que son tan
claras como la nariz
en su cara? Porque están espiritualmente ciegos. Aunque algunas
personas puedan
haber sido cristianas ya por mucho tiempo, están ciegos y no
pueden ver esas
cosas que son obvias a otros creyentes alrededor de ellos. Estoy seguro
que
usted ha encontrado a personas como esas y se ha preguntado cómo
uno puede
llegar a ser tan ciego y que necesitamos que hacer para parar esta
enfermedad
de atacarnos y de traernos a esta oscuridad terrible.
La parte más triste acerca de la ceguera
espiritual es
que la persona, quien la tiene, ¡no puede reconocer que él
no puede ver! Las personas
que son físicamente ciegas están muy enteradas del hecho
que ellos son ciegos y
que todo alrededor de ellos es oscuro. Pero el ciego espiritualmente
piensa
realmente que ellos pueden ver y, de hecho, a menudo piensan que ellos
pueden
ver mejor que nadie más. ¿No es esto lo que Jesús
significó cuando Él habló
acercas del hombre con el dos por cuatro en el ojo que quiere quitar la
mota
del ojo del otro? (Mateo 7:5). Jesús también dijo a la
iglesia en Laodicea que
tú “no conoces que tú
eres…ciego” (Apocalipsis
3:17).
Los
líderes
religiosos son a menudo entre los que están ciegos
espiritualmente. Muchos
veces Jesús acusó a los Fariseos de ser “ciegos
guías de ciegos” (Mateo 15:14; 23:24; 23:26 etc.).
Así que siendo
religioso, un cristiano o aún un líder cristiano no
proporciona la inmunidad de
esta indisposición. Es aún posible que personas
religiosas están más inclinados
de contagiarse con esto que otras personas y lo más espiritual
que pensamos que
somos, lo más probable somos de contagiarnos. En una
reunión reciente de oración,
oí a alguien orar una oración larga y muy piadosa por
otra persona para que vea
la luz. Esa oración habría sido una oración muy
buena si no hubiera sido que su
oración aplicaba realmente a él y que él era cuyos
ojos habían de ser abiertos
y que necesitaba arrepentirse. (No se preocupe; él ni se
dará cuenta de que
esto es acercas de él porque la ceguera espiritual es tan
destructiva que
personas que la tienen no tienen una idea, ¡incluso si frote las
narices suyas
en ello!). ¡Jesús dijo a los Fariseos que el mero hecho
que ellos dice que pueden
ver es la prueba que están ciegos! (
Hay unas cuantas cosas que causan la ceguera. El
primero es el orgullo. Recuerde que “todos
los caminos del hombre son limpios en su propia opinión” (Proverbios
16:2).
Después de que Saúl desobedeció el mandato del
Señor, él de hecho erigió una
estatua para él mismo, y con el balando de la ovejas maldecidas
al fondo, él
saludó a
“Yo te aconsejo que… unge tus
ojos con colirio, para que veas”
(Apocalipsis 3:18).
Cuándo los discípulos le preguntaron a
Jesús por qué
Él hablaba en parábolas, Él contestó
citando Isaías 6:9-10 (Mateo 13:14; Marcos
4:12;
A caso de que usted encuentren esto difícil de
comprender, permitirme parafrasear: "Dios los cegó para que
ellos no
puedan ver ni puedan comprender". Pero ¿por qué hizo Dios
esto y es justo?
Dios cegó a Israel porque ellos habían rechazado
continuamente la palabra de Dios
hasta que el Señor abandonó tratando de revelarse a ellos
y los causó que
fueran cegados. La ceguera es el juicio de Dios sobre las personas
rebeldes y
desobedientes.
Todos sabemos que Dios ha rechazado a Israel y se ha
volteado a los Gentiles (por un tiempo). Él hizo esto porque
Israel lo rechazó.
Pero ahora Él nos advierte a nosotros los Gentiles que
necesitamos tener
cuidado porque si Dios trató tan severamente con Su propio
pueblo, entonces Él
será igualmente severo con nosotros, quienes no teníamos
reclamo a Sus promesas
con que empezar (Romanos 11:21). (La cita de Isaías 6 parece
también en Romanos
11). La advertencia a nosotros es que si Dios pudo cegar a Israel,
entonces Él
puede, y cegará a los Gentiles también, si ellos no
reciben y obedecen Su
Palabra.
Por eso es exactamente por qué algunas personas,
aún
cristianos, nomás no alcanzan el mensaje por más que
usted lo explica, o trata
de convencerlos que necesitan cambiar. Ellos han sido cegados y
están bajo el
juicio de Dios. Ese es un lugar terrible en donde estar. Hay dos formas
mayores
del juicio de Dios: Su castigo y Su juicio. Podemos ver esto en
operación en
Israel, pero también en el Nuevo Testamento. Mientras Dios este
castigando a
alguien, hay esperanza porque Él está tratando de
traerlos al arrepentimiento y
a cambiar. Pero no hay esperanza cuando Él los da por perdido y
ya no los
castiga o habla aún con ellos.
No hay más esperanza para personas como esas,
porque
una vez que Dios deja de hablar con ellos, y el Espíritu Santo
ya no los
convence, ellos ya no tienen manera de arrepentirse. Ellos no pueden
arrepentirse porque no ven la necesidad para el arrepentimiento –
ellos son perfectos
en sus propios ojos. Jesús habló precisamente en enigmas
y parábolas porque Él
no quería que los Fariseos oyeran ni comprendieran y cuando
Él dio la
interpretación, fue sólo a los discípulos (Mateo
13:13-17).
Así como los Fariseos se sentaron en juicio de
Jesús y
condenaron todo que Él dijo e hizo, así los Fariseos
modernos se paran en juicio
y critican a esos creyentes que son obedientes al Señor y a Su
Palabra,
pensando que ellos son los que tienen la "luz". Tristemente, nada
puede abrir sus ojos. Aún viendo a Jesús morir y
resucitar de los muertos no
fue suficiente para abrir los ojos de los Fariseos y nada que usted
diga o haga
abre jamás los ojos de los que han sido cegados por Dios.
Tratar de convencerlos que ellos están en oscuras
es
una pérdida de tiempo ya que ellos pensarán que tú
estás totalmente loco.
Además, cualquier cosa que tú hagas para tratar y abrir
sus ojos obra contra
Dios y no tendrá éxito. Todo lo que podemos hacer para
tales personas es de
orar que el Señor tenga misericordia de ellos para abrir sus
ojos. Sólo Dios
puede invertir los efectos de esta forma terrible de juicio.
Pero, permíteme también advertirle en tener
cuidado
cómo usted juzga. Es fácil de ver la astilla en el ojo de
otra persona, y el
juicio con que juzgamos será aplicado para atrás a
nosotros (Mateo 7:2ff). Al
mismo tiempo, todos nosotros hemos encontrado a personas que claramente
están
tropezándose en la oscuridad, pensando que ellos pueden ver
cuando claramente
no pueden. Esto también necesita ser una advertencia a cada uno
de nosotros,
para tener cuidado por temor que nosotros nos encontremos en esta clase
de
oscuridad y juicio. Hay unas cuantas cosas que puedes hacer para
prevenir esto
de acontecer a usted.
Primero, necesitamos ser sensibles al Espíritu
Santo.
Porque cada vez que resistimos la voz convencedora del Espíritu,
llegamos a ser
un poco menos sensible a Él y un
poco
más ciegos. El Espíritu no se apartó de Samson la
primera vez que él jugó con
el pecado, pero gradualmente, él llegó a ser menos
sensible a la diferencia
entre lo recto y lo malo y un poco más arrogante y
autosuficiente hasta que él ya
no pudo ver las tentaciones y las trampas de lo que ellos eran.
Segundo, necesitamos ser obedientes a cada incitar de
la Palabra y el Espíritu. La desobediencia lleva a un endurecer
del corazón y a
una capacidad disminuyente para ver los asuntos espirituales de lo que
realmente
son. Quizá usted ha visto esos programas de televisión
acerca de las casas de
personas que son un lío mugriento y se ha preguntado cómo
sucedió esto. Las
casas de personas llegan a ser una zona catastrófica porque
ellos voltearon la
vista gorda a los pequeños líos. Finalmente ellos
aprenden a no ver los
pequeños líos así como el lío grande que
crece alrededor de ellos. De la misma
manera, las personas aprenden a mirar pasado los pequeños
pecados en sus vidas
y cuando ésos se acumulan y llegan a ser pecados más
grandes, ellos son muy
bien practicados a no ver el lío en que sus vidas están.
Esto es a veces un
proceso lento pero los resultados son desastrosos.
El tercero, necesitamos estar dispuestos a escuchar la
corrección y la crítica. No sólo asuma que la
crítica no se aplica a usted, sino
llévaselo al Señor y pregúntale si hay verdad en
ello. Si eso es el caso,
entonces arrepiéntase inmediatamente. Cuándo ignoramos
las pequeñas señales de
advertencias, se llega a ser más fácil de ignorar las
grandes también. Cuándo cultivamos
un hábito de encoger los hombros a cualquier y a toda
corrección, pronto nos
encontramos incapaces de oír o ver esos mensajes que el
Señor nos envía mediante
de nuestros hermanos y hermanas. Trate cada crítica como una
advertencia
potencial del Señor y deséchalos sólo cuando usted
ha orado y ha hecho
absolutamente seguro que no hay verdad en ello. De otro modo lo que
sucede es,
desarrollamos una reacción instintiva para rechazar la
crítica sin escucharla
o, aún atacar al mensajero cuando que el mensaje no nos
complazca.
Por último, ore continuamente que el Señor
abra sus ojos
para que pueda ver aún las cosas que usted no quiere ver.
“Y deteniéndose Jesús, los
llamó, y les
dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron:
Señor, que sean abiertos
nuestros ojos. Entonces Jesús, teniendo compasión de
ellos, tocó sus ojos, y al
instante sus ojos recibieron la vista; y le siguieron” (Mateo
20:32-34).