Derramando Agua Sobre El Sediento
Traducido por Lasaro Flores
De Charles H. Spurgeon’s Morning and Evening
Noviembre
11/06/AM
“Yo
derramaré aguas sobre el secadal”
-Isaías 44:3
Cuándo
un creyente ha caído en un estado bajo y
triste de sentimiento, él a menudo trata de levantarse fuera de
ello castigándose
con oscuridad y temores tristes. Tal no es la manera de levantarse del
polvo,
sino en continuar en ello. Mejor sería encadenar el ala del
águila para hacerlo
montar, como la duda para aumentar nuestra gracia. No es la ley, pero
el evangelio
que salva el alma buscador al principio; y no es una esclavitud legal,
pero la
libertad del evangelio que puede restaurar al creyente que
después desmaya. El
temor servil no trae para atrás al reincidente a Dios, sino las
dulces cortejas
del amor lo atraen al pecho de Jesús. ¿Estas esta
mañana sediento por el Dios
vivo, e infeliz porque no lo puedes encontrar para delicia de tu
corazón? ¿Has
perdido la alegría de la religión, y es esta tu
oración, '
Vuélveme el gozo de tu salvación'?
¿Estas también consciente que estas árido, como la
tierra seca; que no estas
trayendo a luz fruto para Dios que Él tiene el derecho de
esperar de ti; que no
eres tan útil en la Iglesia, ni en el mundo, como tu
corazón desea de ser?
Entonces aquí está exactamente la promesa que necesitas, “Yo derramaré aguas sobre el secadal”.
Tú recibirás la gracia que
tanto requieres, y lo tendrás al alcance supremo de tus
necesidades. El agua
refresca el sediento: tú serás refrescado; tus deseos
serán satisfechos. El
agua aviva la vida vegetal durmiente: tu vida será avivada por
gracia fresca.
El agua hincha los brotes y hace la
fruta madurar; tendrás la gracia
fructificante: serás hecho fructífero en los caminos de
Dios. Cualquier calidad
buena que hay en la gracia divina, lo gozarás al repleto. Toda
la riqueza de la
gracia divina lo recibirás en abundancia; serás como
fueras empapado con ella:
y como a veces las praderas llegan a ser inundados por los ríos
que estallan, y
los campos son vueltos en piscinas, de modo que así
también lo serás - la
tierra sedienta serán las primaveras de agua.