La Mañana y Tarde de Charles H. Spurgeon
Junio
Traducido
por Lasaro
06/21/PM
“Mas el fundamento de Dios está
firme”-2
Timoteo 2:19
El
fundamento sobre el cuál nuestra fe descansa es
esta, “que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al
mundo, no
imputándole sus pecados”. El gran hecho en el
cuál confía la fe genuina es,
que “el Verbo fue hecho carne, y habitó entre
nosotros”, y que “Cristo
padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos,
para llevarnos
a Dios”; “Quien llevó Él mismo
nuestros pecados en su cuerpo sobre el
madero”; “el castigo de nuestra paz fue sobre
Él; y por su llaga fuimos
nosotros curados”. En una palabra, el gran pilar de la
esperanza del
cristiano es la sustitución. El sacrificio vicario de
Cristo por el
culpable, Cristo siendo hecho pecado por nosotros para que
puédanos ser hechos
la justicia de Dios en Él, Cristo ofreciendo un sacrificio
verdadero y
apropiado en substitución y para expiar en el espacio, y lugar,
y en vez de, tantos
de los que el Padre le dio, quienes son conocidos a Dios por nombre, y
son
reconocidos en sus propios corazones por su confianza en Jesús -
esto es el
hecho cardinal del evangelio. Si este fundamento fuera quitado,
¿qué podríamos
hacer? Pero esta firme como el trono de Dios. Nosotros lo sabemos;
descansamos
en ello; nosotros nos alegramos en ello; y nuestra delicia es de tener
lo, para
meditar sobre ello, y para proclamarlo, mientras deseamos de ser
accionados y
ser movidos por la gratitud por ello en cada parte de nuestra vida y
conversación.
En estos días un ataque directo es hecho sobre la doctrina de la
expiación. Los
hombres no pueden soportar la sustitución. Ellos rechinan los
dientes en el
pensar del Cordero de Dios llevando el pecado del hombre. Pero
nosotros,
quienes conocemos por experiencia la preciosidad de esta verdad, lo
proclamamos
seguramente e incesantemente en desafío de ellos. Nosotros ni lo
diluimos ni lo
cambiamos, ni lo malgastamos en cualquier forma ni modo. Todavía
será Cristo,
un substituto positivo, llevando la culpa humana y sufriendo en
el lugar
de los hombres. Nosotros no podemos, no nos atrevemos, de rendirlo,
porque es
nuestra vida, y a pesar de toda controversia nosotros sentimos que “el
fundamento
de Dios está firme”.