CARROS DE HIERRO
Por: David Wilkerson
"Y Jehová estaba con Judá, quien arrojó a los
de
las montañas; más no pudo arrojar a los que
habitaban en los llanos, los cuales tenían carros herrados"
(Jueces 1:19). "Sino que aquél monte será
tuyo; pues aunque es bosque, tú lo desmontarás y lo
poseerás hasta sus límites más lejanos; porque
tú arrojarás al cananeo, aunque tenga carros herrados,
y aunque sea fuerte" (Josúe 17:18)
¿Por qué nuestro país
está
infestado de SIDA? ¿Por qué se han vuelto inseguras
nuestras
calles? ¿Por qué toda una generación se ha
enajenado
con las drogas y el alcohol? ¿Por qué están
nuestras
fronteras indefensas ante los traficantes que inundan nuestra
nación
con una oleada de todo tipo de drogas?
Isaías describe nuestros tiempos: "¡Oh,
gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de
malignos,
hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de
Israel, se volvieron atrás. ¿Por qué
queréis
ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis?
Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente. Desde
la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino
herida,
hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas,
ni suavizadas con aceite. Vuestra tierra
está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra
tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como
asolamiento
de extraños" (Is. 1:4-7)
Dios le advirtió a Israel que sus
inclinaciones
perversas acabarían en esclavitud "Y Jehová te
hará
volver a Egipto… y allí seréis vendidos a vuestros
enemigos" (Deuteronomio 28:68).
Nuestro país se ha vuelto una nación
mala y perversa; y Dios nos ha entregado al enemigo. Ahora somos una
nación
de esclavos, ¡Somos esclavos de la lujuria, el alcohol, las
drogas,
la televisión, el dinero, el sexo, los placeres!. ¡Fuimos
advertidos de los errores de Israel!. "Y estas cosas les
acontecieron
como ejemplo, y están escritas para amonestarnos
(instrucción),
a nosotros a quienes han alcanzado los fines de los siglos" (1
Corintios
10:11).
Un ejemplo convincente y detallado para nuestra
instrucción se encuentra en Jueces 4 y 5. "…Los hijos de
Israel
volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová. Y
Jehová
los vendió en mano de Jabín, rey de Canaán…"
(Jueces
4:1-2).
Israel fue una vez una nación santa, apartada
para Dios, que dependía solamente de su poder ¡Y no
tenía
temor a nada!, sus ciudades estaban llenas de niños que jugaban
alegremente. Sus líderes y pastores anhelaban conocer el
corazón
de Dios. ¡Pero Dios vendió a Israel a esclavitud a causa
de
su lujuria y su apostasía! Durante 20 años de cautiverio
Israel se rebajó como los cobardes porque 900 carros herrados
cananeos
corrían de un lado al otro por sus calles. Ningún
israelita
podía caminar por las calles con seguridad. ¡Los
niños
vivían con temor! Había "tregua en la puerta" debido a
que
se habían vuelto a nuevos dioses. "Quedaron abandonados los
caminos…
y los que andaban por senderos torcidos" (Jueces 5:6).
¡Qué pena! ¡Qué
vergonzoso!
¡Hubo un día en que el pueblo de Dios hubiera podido
destruir
a cualquier enemigo! Ningún arma que se levantara contra ellos
los
podía vencer. Más ahora, ve a estos cobardes -el pueblo
de
Dios- escondiéndose, caminando en temor. El sonido retumbante de
los carros de hierro infundía temor en sus corazones. Era el
mismo
tipo de escena que en Checoslovaquia cuando los tanques retumbaban por
las calles imponiendo el comunismo. ¡Toda oposición era
aplastada!
Israel huyó a los poblados, escondiéndose en las
montañas.
El pecado había vuelto a la nación en un pueblo
cobarde, envilecido y sin poder.
Algunos de ustedes que leen esto tal vez ya se
estén
preguntando, "¿Que es lo que quieres decir? ¡Ciertamente
no
vas a insinuar que los cristianos de hoy somos esclavos y cobardes!
¡Seguramente
no vas a pasar por alto todas las convenciones grandiosas, los
seminarios,
las cruzadas y las marchas! ¿Qué hay de todos los
ministerios
especiales contra el aborto y la pornografía? ¿Y
qué
de las mega-iglesias donde miles se congregan en reuniones de alabanza
y adoración magníficas? ¿No es
esto avivamiento? ¿No está Dios con Su iglesia?". Otros
se pueden preguntar, "Mira a todos los cristianos ocupados -los que
trabajan
en la cárcel y en la calle-. Mira todos los programas de
rehabilitación
de drogas, todos los retiros espirituales. ¿Y qué acerca
de todas las reuniones masivas de literatura, la radio y la
televisión
cristianas? ¿No es esto avivamiento?"
La respuesta a estas preguntas está en Times
Square en la calle 42 -y en todas las zonas indignas y decadentes de
todas
las naciones-. La respuesta está en muchos de los escondrijos de
drogadictos, la gran cantidad de hospitales llenos de pacientes con
SIDA,
los adictos neuróticos y aturdidos; las tiendas con videos
pornográficos
multiplicándose por toda la nación y aún en los
poblados
más pequeños.
ESTAMOS HABLANDO DE LOS CARROS DE HIERRO DEL DIABLO
Los perversos carros herrados del diablo
todavía
corren de un lado a otro por las calles -esparciendo temor- ¡Sin
que nadie los confronte! ¡La nación y la iglesia parecen
ser
inútiles para detenerlos!
Recientemente trajimos a más de 500
cristianos
a la ciudad de Nueva York para ayudarnos a comenzar la iglesia en Times
Square. La mayoría eran valientes e intrépidos y
tenían
una carga por Nueva York. Pero algunos no podían esperar a
regresarse
a sus refugios, y algunos se fueron diciendo: "¡Qué pozo
más
degradante! ¡Los demonios tienen el control por todos lados!
¡Qué
degradante!". Los neoyorquinos no son diferentes. Yo escucho a los
cristianos
decir: "Yo trato de permanecer al margen de esos lugares perversos! No
quiero estar cerca de ellos". Así pues, escapamos a nuestras
casas
y
apartamentos seguros, permaneciendo lejos de los adictos, permaneciendo
lejos de Times Square, permaneciendo lejos de los pobres y de las
prostitutas,
manteniéndonos lejos, ¡Temerosos de estos carros de hierro
satánicos!
¿Cómo nos atrevemos a jactarnos de
que el avivamiento ha llegado -en cualquier parte de este territorio-?
¡Cuando las fortalezas de Satanás no están siendo
desafiadas!
¿Es esto avivamiento, cuando todos los poderes legislativos que
hay, municipal, estatal y nacional, no pueden controlar la calle 42?
¿Cuando
todo lo que nuestro gobierno puede ofrecer es ir a los carros de hierro
y decir "¡SOLO DI NO!"?. ¿Hay avivamiento cuando todas las
iglesias juntas en la ciudad de Nueva York no son capaces de detener
los
carros de hierro del diablo?.
Los adictos y rufianes se están haciendo
más valientes, los homosexuales ya no temen esconderse; los
pornógrafos
se burlan de nuestras leyes; los corredores de la bolsa de valores
roban
y negocian descaradamente; los criminales saquean y roban a plena luz
del
día; y cada domingo, algunos cientos de cristianos se
reúnen
como cobardes en sus seguras casas, la mayoría de ellos,
pensando
que nada se puede hacer contra estos carros de hierro! ¡El resto
está holgazaneando en sus cómodas sillas, riéndose
con sus programas televisivos.
La verdad es que la iglesia se ha conformado
solamente
con victorias en la cima de la montaña. Como los israelitas en
la
historia de Jueces 1, nosotros "Perseguimos al enemigo en la
montaña".
"Y Jehová estaba con Judá, quien arrojó a los
de
las montañas…" (Jueces 1:19). Esto representa la victoria
sobre
los hábitos: la carne, la lujuria -¡El enemigo de
adentro!-
Israel puso sus altares en los lugares altos, empezaron a acostumbrarse
a alabar y a adorar, y concedieron el resto a los seguidores del
diablo.
Ellos menospreciaron a los 900 carros de hierro y dijeron "el valle
pertenece
al dios de este mundo. Que el enemigo lo posea. No lo vamos a
confrontar.
Vamos a quedarnos aquí arriba a disfrutar de las bendiciones en
la cima de la montaña. ¿Qué podemos hacer contra
tal
fuerza maligna?".
Por el hecho de no ir tras esos carros de hierro
Israel presentó un falso concepto de Dios a los paganos.
¡Ellos
hicieron aparecer a Dios como débil e impotente! Los conductores
de los carros se mofaron, "¡El suyo es un Dios de las colinas! El
es solamente un Dios de cantos, ¡Alguien de quien cantar!
¡Alaban
muy ruidosamente pero actúan cobardemente! El suyo es
sólo
el Dios de los cobardes e impotentes".
¡Y así es hoy en día!
¿Qué
imagen tiene el mundo de la iglesia? Esto es lo que ellos están
diciendo, "Son un montón de ancianas débiles y
fanáticas
y predicadores en la calle que te ponen un folleto en la mano. La
iglesia
es para los enfermos, los débiles, los impotentes,
¡Aquellos
que se están perdiendo! Ese tipo de gente no hace la más
mínima diferencia. Ellos han estado aquí durante
años,
pero nada cambia. Al contrario, ¡Se vuelve peor! Todos ellos son
como los predicadores codiciosos de la televisión, tienen a un
‘Cristo
computadora’. No tienen agallas ni poder. Hablan mucho de poder, pero
sólo pelean con los demonios que están dentro de la
iglesia.
Tienen miedo del verdadero diablo aquí afuera".
No puede darse un verdadero avivamiento hasta que
el pueblo de Dios salga en fe a confrontar a los carros de hierro del
diablo
-¡Justo en su propio territorio!-. ¿Por qué debe
haber
un avivamiento de santidad? Porque ese es el único tipo de
avivamiento
que saca a relucir el odio por el pecado. ¡Debe existir un coraje
santo contra los carros de hierro del diablo! ¡Cuando el
avivamiento
que Dios quiere ha llegado, ningún demonio está a salvo!
No habrá coexistencia con el mal. ¡Ningún
principado
o potestad será inmune a la autoridad espiritual ya que la
visión
de la santidad de Cristo crea un odio y un coraje
enérgico contra el pecado! ¡A los endemoniados se les
ordena ser libres! ¡Los fabricantes de ídolos claman
"nuestro
sustento está en juego"! Los libros inmundos son quemados. Los
engañados
que mienten al Espíritu Santo caen muertos. Los magistrados
tiemblan,
los carceleros caen sobre sus rostros y se convierten, ¡Y las
ciudades
se llenan de la noticia de que Dios ha llegado!
Durante el gran avivamiento de Welsh bajo el
ministerio
de Evan Roberts ¡Los adolescentes oraban!. Se cansaron de ver
papás
alcohólicos golpear a sus esposas. ¡Oraban y los bares
cerraban!
La policía lloró y se unió en el canto -y el
crimen
casi se detuvo por completo-.
ORACIÓN DE INTERCESIÓN -LA ÚNICA MANERA - DE
ORIGINAR EL AVIVAMIENTO QUE DIOS QUIERE
"Entonces los hijos de Israel clamaron a
Jehová…"
(Jueces 4:3). ¡Desesperadamente buscaron a Dios!.
En medio de toda la maldad Dios tuvo un testimonio
de su santidad en la tierra -una profetisa llamada Débora-.
Mientras
todos los demás se mostraban cobardes e insensibles,
Débora
estaba en el monte de Efraín encerrada con Dios aprendiendo a
conocer
su corazón, llevando su carga y aprendiendo a confiar en
Jehová
para la victoria sobre todo el poder del enemigo. Débora
empezó
a predicar una palabra pura a la iglesia del Señor que estaba
debajo
de la palmera en el monte de Efraín. Hubo un mensaje de santidad
y de arrepentimiento y victoria (¡Que se predicaba en esa iglesia
escondida!), el pueblo vino -despacio al principio- ¡Ricos y
pobres!
La clase alta "… vosotros los que cabalgáis en asnos
blancos…"
(Jueces 5:10), vinieron a Débora para escuchar y orar. Dios
siempre
tiene a los suyos dentro de los ricos. Durante el avivamiento de Carlos
Finney los más adinerados en la ciudad estaban en el
corazón
de todo. Ellos escucharon a Débora y como sus corazones
ardían
dentro de ellos, también empezaron a ver como los carros de
hierro
huían.
La clase media se acercó "…los que
viajáis…"
(Jueces 5:10). No cabalgando en asnos blancos -hoy estos representan
aquellos
que utilizan los autobuses, el metro- los empleados. No había
distinción
de clases sociales al tiempo que todos iban a escuchar la misma
palabra.
Los pobres venían "lejos del ruido de
los arqueros, en los abrevaderos…" (Jueces 5:11). Estos
tenían
que pelear para sobrevivir; siempre estaban en peligro, viviendo de un
momento a otro. Pero ellos también vinieron a la iglesia de la
palmera
de Débora. Y los escribas vinieron "y de Zabulón los
que
tenían vara de mando" (Jueces 5:14). Todos los avivamientos
tienen esto, ¡Un remanente escondido de escribas deseosos de
pelear
contra los carros de hierro con sus dones! Yo profetizo que muchos
serán
levantados en los medios de comunicación en los días que
vienen. ¡La suya será una palabra poderosa! Escritores de
oración, ambos hombres y mujeres estarán enlistados en la
última batalla.
Eran hombres y mujeres -¡Trabajando juntos!-
eran Débora y Barac ministrando juntos. No hay nada "macho" en
un
verdadero avivamiento del Espíritu Santo. Es Dios
moviéndose
en sus siervos, ¡Es Dios provocando a los hombres a actuar! Que
diferente
es la actitud de Barac con lo que vemos hoy en día. A él
se le dijo que si Débora iba sola a la batalla, a una mujer se
le
daría el crédito por ganar la guerra. ¡A Barac no
le
importó el crédito o el honor! Quería la autoridad
profética y el poder de la oración de esta profetisa con
él ¡Así será hoy! ¡Cuando el verdadero
avivamiento venga ninguno va a brillar! No
habrá vanagloria alguna. Nadie va a escuchar: "Mi predicador
favorito". No habrá más gente diciendo "Mira, ¿No
tiene él mucho poder?". Por el contrario se dirá, "Cristo
está ahí, ¡Hay santidad! ¡Dios habla!".
La victoria fue realmente ganada contra los carros
de hierro en el monte de Efraín debajo de la palmera. Fue un
movimiento
subterráneo de Dios. El mensaje en esta iglesia era, "¡Ni
una pulgada al enemigo! ¡La batalla está aquí!".
Todos
los que vinieron a este lugar secreto salieron con sus corazones
encendidos.
¡Barac, el guerrero ("hombre de trueno"), había estado
ahí!
¿Qué escuchó él de Débora? "¿Cuándo
te vas a levantar y actuar como hombre? ¿Cuándo vas a
creer
que Dios tiene el poder para exterminar estos carros de hierro?". Y
los príncipes, los líderes y los escribas recibieron la
palabra
manifiesta de que Dios estaba a punto de pelear la batalla:
¡Más
vale entrar a la pelea! ¡Dios va a reivindicar Su nombre!
¡El
va a ser glorificado ante los ojos de los impíos!".
De la intercesión surgieron direcciones muy
claras: "Ve, junta a tu gente en el monte de Tabor y toma contigo
diez
mil hombres de la tribu de Neftalí y de la tribu de
Zabulón"
(Jueces 4:6). ¡No pudo haber sido más claro! Qué
específico
fue -¡Ve al monte de Tabor y junta diez mil hombres!- El enemigo
vendrá contra ti con carros de hierro en el arroyo de
Cisón
-¡Dios entregará los carros de hierro y todo el
ejército
en tus manos!-.
Débora sabía cuándo moverse
y dónde moverse. ¡En ese preciso día ella
había
escuchado a Dios! Para ella, esos novecientos carros de hierro ya eran
chatarra. "Y reunió Sísara todos sus carros,
novecientos
carros herrados, con todo el pueblo que con él estaba, desde
Haroset-goim
hasta el arroyo de Cisón. Entonces Débora dijo a Barac:
Levántate,
porque este es el día en que Jehová ha entregado a
Sísara
en tus manos. ¿No ha salido Jehová delante de ti? Y Barac
descendió del monte de Tabor, y diez mil hombres en pos de
él"
(Jueces 4:13-14).
¿Por qué sucede que tanto de lo que
hacemos en el nombre de Dios no trae resultados, es confuso,
insatisfactorio
y no presenta un reto a los carros de hierro del diablo? ¿Por
qué
no son claras y precisas nuestras direcciones como las que
recibió
Débora que vivió en un tiempo de menos luz? ¡Es
porque
no hemos estado encerrados con Dios! ¡Oramos únicamente
para
ser recompensados! Rehusamos la disciplina de oración privada y
en grupo.
Yo personalmente estoy cansado de todos los
esfuerzos
vanos e inútiles. En los pasados 30 años hemos
distribuido
toneladas y toneladas de literatura. Nos hemos parado ante la gente,
como
niños en la costa que levantan las manos ante una gran ola y
gritan
"¡Detente!". ¡Un folleto no es nada más que una
espada
de papel -a menos que vaya acompañado por el Espíritu
Santo-!
Es como si fuéramos a los carros de hierro y gritáramos
"Hasta
aquí y no más" y luego agitáramos las espadas de
papel.
¡Esto es la letra que mata, a menos que vaya respaldada con mucha
oración y lágrimas! A través de la oración
Dios convierte esa espada de papel en una espada de acero. El
evangelismo
en las calles, sin el poder del Espíritu Santo y sin autoridad
espiritual
es ineficaz. Es tan solo puro entretenimiento que no cambia las vidas.
¡Sólo a través de oración y ayuno podemos
ser
una amenaza para esas fortalezas!
¡Ellos oraron para que descendiera una
tormenta
y fue la lluvia la que derribó a los carros de hierro! "Desde
los cielos pelearon las estrellas; desde sus órbitas pelearon
contra
Sísara. Los barrió el torrente de Cisón, el
antiguo
torrente, el torrente de Cisón. Marcha, oh alma mía, con
poder. Entonces resonaron los cascos de los caballos por el galopar,
por
el galopar de sus valientes" (Jueces 5:20-22). El arroyo de
Cisón
se desbordó de sus orillas y formó un gran pantano cuando
el enemigo se levantó y montó sus carros las ruedas
patinaron
y se hundieron más y más en el lodo. ¡Los carros se
convirtieron en estorbos! Y en pedazos inservibles de hierro. Puedo
mirar
al ejército de Barac escalando agitadamente sobre esos carros
inmovilizados,
haciendo añicos las ruedas y despedazando los arreos. ¿No
sabes que ellos vieron a esos carros inservibles, enlodados y hundidos
y dijeron, "¿le tuvimos miedo a esto?" "Y Jehová
quebrantó
a Sísara, a todos sus carros y a todo su ejército..."
(Jueces 4:15).
Cuando la lluvia del Espíritu Santo viene
en respuesta a la oración, Dios atasca al enemigo en su propio
territorio.
De la noche a la mañana, el poder de Satanás es expuesto
como ineficaz. El pueblo de Dios no tendrá miedo nunca
más.
No temerán lo que Satanás pueda hacerles. Las familias se
salvarán. ¡Los hijos serán fortalecidos! Todas las
fortalezas del enemigo serán aplastadas. La lluvia que desciende
hace que el poder del enemigo se vea menguado.
¡ES PELIGROSO SER CONDESCENDIENTE DURANTE EL DÍA QUE
DIOS SEÑALO PARA EL DESPERTAMIENTO!
Mientras que la cuadrilla avivada fue a tomar
dominio
en el nombre de Dios, otros rehusaron involucrarse. Los carros de
hierro
no les preocuparon ya que estaban muy ocupados con sus propios
problemas
y sus vidas.
Los rubenitas se negaron a comprometerse, "¿Por
qué te quedaste entre los rediles, para oír los balidos
de
los rebaños? Entre las familias de Rubén hubo grandes
propósitos
del corazón. Galaad se quedó al otro lado del
Jordán;
y Dan, ¿Por qué se estuvo junto a las naves? Se mantuvo
Aser
a la ribera del mar, y se quedó en sus puertos" (Jueces
5:16-17).
¡Los rubenitas todavía están
entre nosotros! Ellos ahora están llevando a cabo o planeando
otro
seminario de "Cómo hacerlo". Se congregan en convenciones y
conferencias
compartiendo grandiosas ideas de como ganar a los perdidos, como tomar
dominio, como implantar un reino justo. Ellos están planeando
estrategias.
Tienen sus computadoras arrojando números -de como el mundo
puede
salvarse en 90 días si 3.5 cristianos le predican a 6.2
paganos-.
¡Qué grandiosas búsquedas de todo corazón!
Ellos
aún lloran por su desinterés. Aman ir a reuniones para
sentir
una gran convicción. Toman grandiosas resoluciones. Forman
comités.
Estudian estrategias. Siempre preguntan, "¿Cuál es tu
estrategia
para alcanzar tu ciudad? ¿Cuál es tu plan maestro?" Mi
respuesta
es, "Nuestro único plan es permanecer en nuestras rodillas hasta
que Dios nos diga exactamente cómo y cuándo actuar".
Ellos
todavía están hablando cuando la batalla ya se
peleó
y se ganó. Ellos son los que escriben los libros para
generaciones
futuras -"16 pasos para vencer a los carros de hierro"-. Los rubenitas
eran gente
que no actuaba, no se comprometía, ni se ensuciaba las manos,
¡No subía a la montaña para orar con Débora!
Tenían que llegar a su próxima conferencia.
Yo digo ¡Basta ya de todas las marchas, los
especiales en televisión, las reuniones masivas, los planes en
papel,
las reuniones de estrategia, los grandiosos pensamientos de grandiosas
mentes, el estimular, el rogar! ¡Es tiempo de orar! ¡Es
tiempo
de agarrarse de Dios! ¡Es tiempo de dejar todo a un lado y clamar
al Señor por poder y guianza!
¡Galaad, Aser y Dan estaban muy ocupados
haciendo
dinero! Buscando éxito y prosperidad. ¡Eran demasiado
adictos
a la comodidad y a lo fácil! Lee Jueces 5:17 otra vez. Ellos se
"quedaron en sus puertos", envueltos completamente en su
pequeño
mundo de necesidades. ¡Absorbidos por sus pequeñas
batallas
particulares! Ellos "se quedaron en sus naves", remando en su
propio
bote.
¡Estos son aquellos contra quien Amós
profetizó! "¡Ay de los reposados en Sión... que
duermen en camas de marfil, y reposan sobre sus lechos; y comen los
corderos
del rebaño, y los novillos de en medio del engordadero; gorjean
al son de la flauta, e inventan instrumentos musicales, como David;
beben
vino en tazones, y se ungen con los ungüentos más
preciosos;
y no se afligen por el quebrantamiento de José..." (Amós
6:1,4-6). ¡No estaban "afligidos por el quebrantamiento de
José!"
Ellos "dilataron el día malo": ¡Durmiendo en camas
de marfil, reposando!; reposando sobre sus lechos; comiendo y bebiendo
abundantemente; gorjeando su música. Ellos estaban inventando
nuevas
formas de disfrutar la vida. Se dice que alguien entró a la
oficina
de A.B. Simpson temprano en una mañana y vio a ese gran
predicador
misionero en el suelo, abrazando un globo terráqueo -llorando
por
los perdidos-.
LA MALDICIÓN DE MEROZ
¡Los de Meroz simplemente no se preocuparon!
¡Y fueron maldecidos por Dios por su complacencia! "Maldecid
a
Meroz, dijo el ángel de Jehová; maldecid severamente a
sus
moradores, porque no vinieron al socorro de Jehová, al socorro
de
Jehová contra los fuertes" (Jueces 5:23). La
maldición
de Meroz es uno de los más serios temas en toda la palabra de
Dios.
Fue una maldición directa del cielo ¡Claramente revelando
la actitud de Dios acerca de la complacencia! Rubén, Galaad y
Aser
no se comprometieron pero ellos no fueron maldecidos como lo fue Meroz.
¿Por qué la aterradora maldición sobre Meroz?
¡Fue una amarga controversia que Dios tuvo
con Meroz! Yo creo que fue causada porque Meroz pecó contra la
luz.
Ellos habían escuchado el sonido de la trompeta y se hicieron
sordos.
¡Ellos escucharon el clamor de Débora y se burlaron de
ella!
Los merozitas, creo yo, fueron maldecidos porque estaban tan cerca de
la
batalla, tan cerca de los carros de hierro, pero tan lejos de
comprometerse
o preocuparse.
Los días se han acabado en que los cristianos
puedan estar tan cerca de la batalla, ver tantas cosas alrededor de
ellos
y las tapen diciendo, "¡Me voy a encerrar en mi cuarto, voy a
orar
y voy a crecer en Cristo yo sólo, no necesito a nadie -solo yo y
el Señor-!"
¡No! El juez nos va a llamar a cuentas.
"¡Estuve
hambriento y no me diste de comer! ¡Desnudo y en prisión y
tú no hiciste nada! ¡No fuiste a los desviados y a los
esclavizados,
ni los forzaste a entrar! ¡Te encerraste, envolviste tu talento
en
una servilleta y esperaste la venida del Señor! ¡Tú
eres el talento encerrado"!
Meroz trató de ocultarse del tumulto y
tomó
la salida fácil y segura. Ellos dejaron al resto del pueblo de
Dios
peleando contra los carros de fuego, mientras ellos se juntaban
alrededor
de sus acogedoras chimeneas. Pero Dios despreció su complacencia
y puso una maldición sobre ellos. El tipo de maldición de
Meroz es la peor de todas. Es ser abandonado al egoísmo, robado
de toda energía y visión espiritual, para simplemente
desaparecer
en el olvido.
En cuanto a mi respecta, denme el valor y el fuego
de Débora, denme su determinación en el Espíritu
Santo,
su confianza y su fe sin límites, su renuencia a acobardarse
delante
de los enemigos de Dios. ¡Que la iglesia de Jesucristo declare la
guerra a todos los carros de hierro satánicos y obtenga la
victoria
con oración!