EL VALLE DE HUESOS SECOS

Ezequiel 37:1-14 

Este pasaje de las Sagradas Escrituras es uno que ha sido predicado con frecuencia por muchos con respecto al Avivamiento y el Despertamiento Espiritual. Verdaderamente podemos concordar que es muy apropiado para tal; y qué necesidad más grande hay de ello para hoy. ¿Quién puede negar que al ver la condición espiritual de la cristiandad de hoy lo es como un 'valle de huesos secos'? Temo que mucho, verdaderamente mucho, de lo que es llamado la Iglesia de Jesucristo esta muy seca espiritualmente. No sólo es debido a la falta del rocío de los cielos, pero aún la medula de la gracia se ha tan secado 'para que hubiera (refiriéndose a Israel de antiguo) ninguna probabilidad ni la esperanza, hablando humanamente, de ellos ser avivados: éstos son un símbolo conveniente de los hombres en un estado de la naturaleza y irregeneración, que no tiene ninguna vida espiritual, sino que están muertos en los delitos y pecados; no tienen ningún sentido del pecado o el peligro; ninguna fuerzas para redimirse y regenerarse a sí mismos, o hacer nada que es espiritualmente bueno; no tienen ningún movimiento espiritual; ningunos deseos internos detrás de Dios, o afectos para él; ningún levantar del corazón a él, o saliendo del alma en fe y en amor a Cristo; sino enteramente sin vida, impotentes, y desesperados en sí mismos' (Comentario de Juan Gill). ¿Se encuentra usted en este valle, mi estimado lector?

Quizás alguien se opondrá a aplicar este pasaje a los que profesan ser cristianos, y así que sería más aplicable a pecadores que están lejos de Dios. Sí, concordaría que muchos pensarían eso; porque no es muy sabroso para nosotros que somos miembros de la iglesia en pensar que podríamos llegar a este punto. Pero note que Dios mismo no se refiere a los paganos en este pasaje, sino a Su pueblo: "Díjome (es saber, a Ezequiel) luego: Hijo del hombre, todos estos huesos son la casa de Israel” (v.11); o “pueblo mío” (versículos 12, 13). Por lo tanto, este valle de huesos secos no son pecadores perdidos y malvados, sino son aquellos que profesan ser el pueblo de Dios, como descrito por el mismo Señor en 2 Crónicas 7:14, “Mi pueblo, sobre los cuales mi nombre es invocado…”. Podemos, entonces, aplicar este pasaje a los que reclaman el Nombre de Cristo, es decir, a los que profesan ser cristianos; y así que aquí vemos un cuadro de lo que profesa ser la Iglesia Cristiana, que puede ser referida como el pueblo de Dios; y no cualquier otra religión de que hoy sabemos en este mundo, ¡no importa quienes ellos quizás sean! Permítame que lo ponga de esta manera: Si usted profesa ser un cristiano, entonces este pasaje es para USTED, ¡o sea que si se "siente" que está en este estado particular de condición espiritual o no!

Vamos hacer algunas observaciones, no necesariamente cronológicamente, y ver cómo ellas nos hablan: Primero, considera los “huesos secos”. Como sabe, los huesos son necesarios para el sostén del cuerpo. Saque los huesos y el cuerpo se caerá___, no puede sostenerse a sí mismo. Pero note la "sequedad" de estos huesos___, ellos ya no estaban “regados de tuétano” (Job 21:24). ¡No hay vida en ellos! Ellos están totalmente desesperados e incapaces de hacer algo de sí mismos; y el cuadro de estos huesos secos dispersados en el valle representa las multitudes de cristianos reincidentes "matados" por el pecado y el mundo hasta al punto, que ya no hay una manifestación de su profesión como cristianos (compare el v. 6, es decir, no hay “nervios…, carne,” y “piel”), pero también del Espíritu (no hay “espíritu”) en sus vidas. Ah, pueblo de Dios, ¡que cuadro tan gráfico del resultado de nuestras reincidencias al pecado y de la rebelión contra nuestro Dios que no sólo perdemos nuestra identidad como cristianos, pero aún nuestro Dios retirará Su Espíritu y la gracia de nosotros para que lleguemos a ser como “huesos secos”! Por supuesto, una vez que nosotros llegamos a ser como “huesos secos”, no hay absolutamente nada que podemos hacer para levantarnos de nuestra caída desesperada, e incluso sostener nuestra profesión como cristianos; o como Isaías dice: “Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para tenerte” (64:7); porque así como los huesos son necesarios para el apoyo del cuerpo, ¡esto es también verdad espiritualmente! ¿Qué pueden hacer los “huesos secos”? Eso, amados, ¡es el peligro de la reincidencia!

La segunda observación que hacemos tiene que ver con los “nervios, la carne” y la “piel” del cuerpo. Esto, por supuesto, es la cubierta exterior de los huesos, y aquello que los protegen. Pero como ustedes saben, hay ciertas enfermedades que pueden infectar nuestro cuerpo y penetrar finalmente los huesos. ¿Puedo decir que esto puede ser también verdad en un sentido espiritual; y aplicar esto para nuestro caso? Ahora, los “nervios” tienen que ver con las fuerzas, la “carne” con nuestra naturaleza, y la “piel” con nuestra protección de nuestro cuerpo físico. Ahora, hablando espiritualmente, los cristianos han de ser fuertes “en la gracia que es en Cristo Jesús” (2 Timoteo 2:1), y tener una nueva naturaleza que es “nacido del Espíritu” (Juan 3:6) y ser cubrido con “la sangre de Jesucristo” (1 Pedro 1:2); no obstante, sabemos que cristianos pueden, y, pecan. Si el cristiano persiste en pecar, entonces lo que fue simplemente una "enfermedad" llega a ser un "cáncer terminal"; y eso, oh pueblo de Dios, ¡es el valle de huesos secos que vemos alrededor de nosotros! El pecado debilitará los “nervios, la carne” y la “piel” espirituales del cristiano reincidente que a menos que Dios intervenga, ellos caerán en este valle. Pero sea recordado que no es la Gracia, el Espíritu, y la Sangre que es el problema, no, son las iniquidades que han separado los cristianos reincidentes de Dios (Isaías 59:2); y cuando esto ocurre entre la relación de ellos con Dios, ¿que es el resultado sino ser entregados a las consecuencias de su rebelión? Tememos que ésos que se encuentren a sí mismos en el valle de los huesos secos pueden ser dichos de haber recibido “en vano la gracia de Dios” (2 Corintios 6:1), que han andado “conforme á la carne” y no “conforme al espíritu” (Romanos 8:4), “y tuvieron por inmunda la sangre del testamento, en la cual fueron santificados” (Hebreos 10:29). Tristemente, mi estimado lector, ¡eso es el caso terrible de tantos que profesan el Nombre de Cristo, no sólo fuera de las paredes de la iglesia, pero aún dentro de sus paredes! Ah, ¡cómo necesitamos orar como el profeta Habacuc 3:2 – “En la ira acuérdate de la misericordia” por amor de Jesucristo! Amén.

Ahora, considera nuestra tercera observación: La desesperanza de la cual serán conscientes los cristianos reincidentes; porque sería una contradicción para un hijo reincidente de Dios en tener una “plena certidumbre de fe” (Hebreos 10:22) mientras andando “en tinieblas” (1 Juan 1:6). Ah, habrán "cristianos" que se convencerán a sí mismos que todo esta bien con ellos mientras se gozan en su pecado; pero por el otro lado, siempre que un hijo de Dios es condenado de las profundidades de sus reincidencias voluntariosas, y cuán gravemente ellos han ofendido a su Dios, ellos confesarán con mucha desesperación como Israel de antiguo: “He aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo talados” (Ezequiel 37:11). En otras palabras, esto es el reconocimiento dolorido de la incapacidad total de poder hacer algo acerca de ello y de habiendo perdido todas las promesas de Dios de la esperanza eterna. No sólo eso, ellos se ven a sí mismos desechados de Dios a causa de su rebelión. Ah, estimado lector, “no os engañemos: Dios no puede ser burlado: que todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción…” (Gálatas 6:7, 8). No hágase ilusiones, cristiano compañero, si persistimos en nuestro pecado no habrá consuelo para nuestras almas; de hecho, como Dios nos muestra nuestra condición desesperada en el valle de huesos, en la desesperación diríamos 'es del todo con nosotros; somos perdidos y somos arruinados' (Comentario de Juan Gill).

Quizás haya algunos de ustedes que están leyendo estas palabras que se encuentra en este atroz 'valle de huesos secos'; y debido a la oscuridad que usted está a causa de su reincidencia, no puede ver el rostro de Dios y el perdón de sus pecados en Jesucristo. Todo de lo que está consciente es de Su ira y el juicio justo del cual reconoce usted es digno y merece ser lanzado en el infierno más profundo por su rebelión. Incluso si al presente usted no pueda encontrar ningún consuelo de la Palabra de Dios; sí, usted diría aún con el Salmista, “Mi alma rehusaba consuelo” (77:2) de ella, no obstante de las profundidades de sus pecados, incluso si está por lo más profundo en su situación, clame al SEÑOR; porque hay el perdón con Él, y está listo para perdonar. Aún en su oscuridad, espera al SEÑOR más que aquellos que miran por la mañana, y “nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salud”; “porque en Jehová hay misericordia. Y abundante redención con él. Y él redimirá á Israel De todos sus pecados” (Salmo 130:1, 4, 7, 8; Salmo 86:5; Malaquías 4:2). Recuerde, “la sangre de Jesucristo (el Hijo de Dios) nos limpia de todo (es saber, cada, cualquiera, todo, y el entero del pecado que hemos cometido) pecado" (1 Juan 1:9). De sus profundidades levanta sus ojos y busca el rostro de Dios en Jesucristo, y usted encontrará que no es en balde (Isaías 45:19); porque la promesa es: “Y al que á mí viene, no le hecho fuera” (Juan 6:37). Amén.

Al continuar, ahora miramos, no sólo en cómo, pero también lo que Dios ve en este ' valle de huesos secos'. Otra vez, haremos algunas observaciones con respecto al pasaje y haremos algunas aplicaciones de ella al pueblo de Dios que se encuentra a sí mismo en una condición de reincidencia. No obstante, es muy importante que mantenemos esto en cuenta: ¡El cuadro que vemos aquí o es de cristianos verdaderos que se han tan reincidido que al ojo ellos parecen como no ser nada "cristiano; o son los que profesan ser cristianos que realmente no son verdaderos "cristianos"! La razón que puedo decir esto es que la Palabra de Dios hace esta distinción. Recuerde la parábola de "la cizaña" y "el trigo" (Mateo 13:24-30); y el Señor Jesús mismo dice: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (7:21). Además, en Romanos 9 la distinción es hecha muy clara: “Porque no todos los que son de Israel son Israelitas; Ni por ser simiente de Abraham, son todos hijos; mas: En Isaac te será llamada simiente. Quiere decir: No los que son hijos de la carne, éstos son los hijos de Dios; mas los que son hijos de la promesa, son contados en la generación” (vv. 6-8). Así que pueden ver entonces, amados, la seriedad de nuestro tema.

Ahora, la primera observación que hacemos es que el mismo SEÑOR ve y sabe la condición de los “huesos secos”; y esto lo sabemos a causa de la pregunta que le hizo á Ezequiel en el versículo 3: “Hijo del hombre, ¿vivirán estos huesos?” Por supuesto, esta no es una pregunta de Dios no sabiendo o si ellos pueden vivir o no, amados; porque la respuesta de Ezequiel es: “Señor Jehová, tú lo sabes”. En otras palabras, Dios sabe si estos huesos pueden vivir o no; porque no es imposible para que Él dé la vida al muerto, incluyendo a “huesos secos”. Esta pregunta es algo como la que Él preguntó a Adán cuando ellos corrieron para esconderse de Él después de pecar: “¿Dónde estás tú?” (Génesis 3:9). Él sabía donde ellos estaban; y por lo tanto, Él sabe si estos huesos pueden vivir otra vez o no. Pero ¿por qué las preguntas? Yo creo hay dos razones: 1) Para mostrarnos la imposibilidad total del hombre de poder hacer algo acercas de un estado tan desesperado; porque así como Adán no podía esconderse de Dios; lo mismo es también verdad que el hombre no puede revivirse de su condición reincidida; y ¡aún lo podemos aplicar a su salvación! Cuándo somos traídos para ver esto, entonces, y sólo entonces, perderemos la esperanza en nosotros mismos y en nuestros propios esfuerzos. Así que 2), para mostrarnos que nuestra única esperanza para el Avivamiento y el Despertamiento Espiritual SÓLO reposa en Él quien, según la oración de Anna es Él quien “mata, y…da vida” y “hace descender al sepulcro, y hace subir” (1 Samuel 2:6). No sólo esta nuestra vida física en las manos del Señor, pero muy ciertamente nuestra vida espiritual. ”¿Vivirán estos huesos?” ¡Ah, mi estimado lector, puédanos nosotros con igual fe como la de Ezequiel responder, “Señor Jehová, tú lo sabes”; especialmente mucho más, al ver El Valle de Huesos Secos alrededor de nosotros; y quizás aún nosotros seamos uno de los “huesos secos”!

Ahora, la segunda observación que hacemos tiene que ver con el predicar la “palabra de Jehová” (v. 4). En otras palabras, la única esperanza que los reincidentes y los pecadores perdidos tienen es de oír la palabra de Dios; porque “la fe es por el oír; y el oír por la palabra de Dios” (Romanos 10:17). La fe es requerida en ambos casos y es sólo por medio de la Palabra de Dios que somos hechos vivo; porque ellas “son espíritu y son vida” de modo que tenemos que decir con Pedro: “Señor, ¿á quién iremos? tú tienes palabras de vida eterna” (Juan 6:63, 68). Por lo tanto, nosotros tenemos que tener cuidado de nunca evitar el predicar de la Palabra de Dios; porque es por ella que la convicción es traída a nuestros corazones de nuestra condición pecaminosa desesperada y desesperanzada, pero también es sólo por ella que somos dados la esperanza del poder de Dios en Su gracia y misericordia de levantarnos de la muerte en Su Hijo, el Señor Jesucristo, Quién es el “Autor de la vida, al cual Dios ha resucitado de los muertos” (Hechos 3:15). En tanto como en el Avivamiento como en el Despertamiento Espiritual, el poder de la Resurrección del Señor Jesucristo es influido sobre el reincidente y en pecador espiritualmente muerto; en uno para revivir, renovar y restaurar de la "sequedad" que ellos están; y en el otro para traerlos de la “muerte á vida” (Juan 5:24). Pero esta esperanza sólo puede ser encontrada en la Santa Biblia, la cual sólo tiene el evangelio de la muerte y de la resurrección del Señor Jesucristo (1 Corintios 15:1-4). Amen.

Con esto, hacemos nuestra tercera observación; y no sólo es de la promesa de Dios, pero también de Su poder. “Así ha dicho el Señor Jehová á estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis. Y pondré nervios sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová. Profeticé pues, como me fué mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor, y los huesos se llegaron cada hueso á su hueso. Y miré, y he aquí nervios sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos…” (vv.5-8). Amados, podemos estar seguros de esto: Cuándo Dios ha determinado a Revivir a un reincidente, o para Salvar a un pecador, ¡esto sucederá! Note la promesa: “Yo hago entrar…, pondré…, haré subir…, os cubriré…, y pondré en vosotros espíritu, ¡y viviréis!” Luego vemos el poder: ¡”Hubo un ruido…, un temblor…, los huesos se llegaron” uno al otro, los “nervios…, la carne…, y la piel cubrió”  los huesos! Aquí vemos la prueba de la promesa y del poder de Dios de Lucas 18:27 – “Lo que es imposible para con los hombres, posible es para Dios”. En otras palabras, por imposible e increíble parecen ser las cosas al mirar 'el valle de huesos secos' alrededor de nosotros, vamos nosotros creer a Dios; “porque todas las promesas de Dios son en (Jesucristo) Sí, y en él Amén…” (2 Corintios 1:19, 20); y así que podemos creer cuando Él dice: “He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿encubriráseme (será difícil – Hebreo) á mí alguna cosa?" (Jeremías 32:27). ¡Definitivamente que no! ¡¡¡ALELUYA!!!

Pero luego, notamos en nuestra cuarta observación: Siempre que Dios es complacido en enviar el Avivamiento Verdadero y la Salvación Verdadera, ¡es una obra completa que Él hace! Hoy oímos mucho de avivamiento y de muchos siendo salvos, mas tenemos que decir que es una obra de la carne, es a saber, es el hacer del hombre. Temo que terriblemente mucho de lo que es percibido como avivamiento y despertamiento espiritual a causa del ruido y del sacudir que es asociado con ellos es producido, no por el Espíritu de Dios, pero por espíritus seductivos y engañosos en ésos que son dados al emocionalismo y la sensualidad. Sí, quizás haya una "apariencia" que parece indicar que Dios esta trabajando entre ellos, mas habrá algo que falta que será muy evidente a ésos que tienen ojos para ver. Notamos que en decir á Ezequiel lo que Él iba a hacer, el SEÑOR prometió que El “pondría espíritu en (ellos), y (ellos) vivirían” (vv. 5, 6, 9, 10). Permítame ponerlo de esta manera: Es posible que haya mucho ruido, el sacudimiento y el profesar de ser "cristiano", pero a menos que Dios “sopla sobre estos muertos, y vivirán” (v. 9), no sólo permanecerán en 'el valle de huesos secos', pero también en sus “sepulcros” (vv. 12, 13). Este “soplo” no es nada más que el Espíritu Santo precioso de Dios; porque la promesa a Su pueblo es que Él “pondrá (su) espíritu en (ellos), y vivirán” (v. 14). Ah, ¡cuántos están reclamando el Avivamiento y la Salvación y todavía están "secos" y "muertos"!

Seguimos con nuestra quinta observación; y es que cuando Dios hace Su obra en un cristiano reincidido o en un pecador perdido, ellos sabrán que han experimentado el Avivamiento y/o la Salvación. Dios no deja á ésos sobre quienes Él ha vertido Su gracia y la misericordia a dudas y temores. A través de las Sagradas Escrituras somos dichos que el pueblo de Dios pueden saber, no sólo de su relación personal e íntima que ellos tienen con Él, ¡pero también lo que Él ha hecho para ellos y en ellos! “Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abriere vuestros sepulcros, y os sacare de vuestras sepulturas, pueblo mío…, y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová” (vv.13, 14). Pero esta “plena certidumbre de fe” (Hebreos 10:22) SOLO puede ser verdad para uno que ha sido “nacido otra vez” y “del Espíritu” (Juan 3:3, 5-7). Al mismo tiempo, esta certeza no es dejada a nuestras emociones ni sentimientos, pero es dependiente sobre la Palabra de Dios y de Su Espíritu Santo; y la prueba de esto es que ya no estamos en 'el valle de huesos secos' o muertos en la ‘tumba del pecado'. Ah, amados, que nosotros que hemos sido bautizados en Cristo Jesús andemos en esa novedad de vida que tenemos del Espíritu de vida que mora en nosotros; y qué puédanos hacerlo así por amor al Señor Jesucristo. Amén.

Ahora, permíteme cerrar diciendo que aunque hay mucho más que podemos aprender de nuestro pasaje del texto, que sea suficiente con lo que hemos compartido, con la bendición del Señor, nos cause a orar con el Salmista: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: Pruébame y reconoce mis pensamientos: Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno” (139:23, 24). “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí” (51:10). Pero ¿qué si usted no conoce al Señor Jesucristo como su Salvador? Sea como el publicano quién a causa de la carga de sus pecados “no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que hería su pecho, diciendo: Dios, sé propició á mí pecador” (Lucas 18:13), y haz la pregunta como el carcelero de Filipos: “Señores, ¿qué es menester que yo haga para ser salvo?” La ÚNICA respuesta que hay es “cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú” (Hechos 16:31). En ambos casos, si usted es una cristiano reincidente o un pecador perdido, su única esperanza está en la sangre preciosa del Señor Jesús que puede limpiarlo de TODO pecado, y de Su resurrección gloriosa para que no sólo usted pueda conocer el poder de Su resurrección, pero vivir en su poder. “El que tiene al Hijo, tiene la vida: el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida” (1 Juan 5:12). Amén.