Las Lágrimas de Arrepentimiento
Por Tomás Watson

Traducido por Lasaro Flores

 

 

No hay el remar al paraíso a menos sobre la corriente de las lágrimas de arrepentimiento. Hasta que el pecado sea amargo, Cristo no será dulce. ¿Por qué son las fuentes del arrepentimiento impedidas? ¿No saben los pecadores de la tierra que deben de arrepentirse? ¿No tienen ninguna advertencia? ¿No han levantado los mensajeros fieles de Dios su voz como una trompeta y clamado a arrepentirse? Pero muchos de estos instrumentos en el ministerio han sido gastados y han sido desgastados sobre corazones rocosos. ¿Pensamos que Dios siempre aguantará nuestros insultos?

Algunos se bendicen a sí mismos en que ellos tienen un acopio de conocimiento, pero ¿para qué es el conocimiento bueno sin arrepentimiento? Aprender y un corazón malo es como una cara bonita con un cáncer en el seno. El conocimiento sin arrepentimiento será una antorcha para encender el camino al infierno. Las lágrimas arrepentidas pueden ser comparadas a la mirra, que aunque es amargo en el sabor, tiene un olor dulce y refresca el espíritu. Así el arrepentimiento, aunque es amargo en sí mismo, mas es dulce en los efectos. Trae la paz interna.

Debemos de encontrar tanta amargura en llorar por el pecado como jamás encontramos el dulzor en cometerlo. Seguramente David encontró más amargura en el arrepentimiento que jamás él encontró consuelo en Betsabé. Las lágrimas tienen cuatro calidades: ellas son húmedas, saladas, calientes, y amargas. Es verdad de las lágrimas de arrepentimiento, ellos tienen calor para calentar unas conciencias congeladas; húmedas, para ablandar unos corazones duros; salados, para sazonar un alma que decae en el pecado; amargo, para destetarnos del amor del mundo. Y agregaré una más, ellas son dulces, en que ellas hacen el corazón que se alegra interiormente. David, que fue el gran llorador en Israel, era el cantante dulce de Israel. Las penas del arrepentido son como las penas de una mujer con dolores de parto: “La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha venido su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo” (Juan 16:21).  

Sea tan rápido en su arrepentimiento como usted tendría a Dios ser rápido en Sus misericordias. Muchos están ahora en el infierno que habían propuesto para arrepentirse. Satanás hace lo que él puede para quitar a los hombres del arrepentimiento. Cuándo él ve a uno que comienza a tomar pensamientos serios de reformación, él les manda que se esperen un poco más. Es peligroso dilatar el arrepentimiento. Lo más que uno continúa en el pecado, lo más difícil encontrarán la obra del arrepentimiento. La demora refuerza el pecado y endurece el corazón y le da al diablo posesión más plena. Una planta al principio puede ser arrancada fácilmente, pero cuando ha esparcido sus raíces hondo en la tierra, un equipo entero no lo puede arrancar. Es difícil de quitar el pecado cuando viene a ser arraigado. Lo más largo el hielo congela lo más duro que es de ser quebrado. Lo más largo un hombre se congela en la seguridad, lo más duro será de rotar su corazón.  

Presumir sobre la misericordia de Dios puede ser eternamente fatal. Muchos chupan veneno de esta flor dulce. Oh, uno dice, "Cristo ha muerto; Él ha hecho todo por mí; por lo tanto puedo sentarme quieto y hacer nada". Así ellos chupan la muerte del árbol de la vida y perecen por un salvador. Así que puedo decir de la misericordia de Dios, que causa accidentalmente la ruina de muchos. A causa de la misericordia, algunos presumen y piensan que pueden seguir pecando. Pero ¿debe la clemencia de un rey hacer a sus sujetos a rebelar? El salmista dice, Pero en ti hay perdón, para que seas temido (Salmo 130:4) pero no para que puédanos pecar.

¿Pueden esperar los hombres misericordia provocando la justicia? Dios apenas mostrará a ellos misericordia a los que pecan porque la misericordia abunda. Muchos más bien se irán dormidos al infierno que llorando al cielo.