¿POR
QUE NECESITAMOS EL AVIVAMIENTO?
“No todo el
que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de
los cielos: mas el que
hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos
me dirán en
aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos
en tu nombre, y en tu nombre lanzamos
demonios, y en tu nombre hicimos mucho milagros? Y entonces les
protestaré:
Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad” (Mateo
7:21-23).
Temo
que muchos cristianos profesores toman sus profesiones de fe dado por
supuesto.
Si usted les preguntara que si creen que son cristianos, sin
vacilación ellos
le dirían, "¡Sí!” Quizás aún se
pertubarán con usted por preguntarles.
Además, si usted les pregunta en sobre que lo basan, le
podrán dar un
"testimonio" acercas de su decisión de "aceptar a Cristo como su
Salvador" en un día particular; o ellos le dirán
cómo ellos están
sirviendo al Señor. De hecho, todo lo que ellos testifican
acercas de su
profesión podría ser verdad; todavía, amados, eso
no es garantía que son verdaderos
cristianos; y ¡esto por las palabras del Señor Jesucristo
mismo!
Ahora,
es imprescindible que entendamos de quien el Señor habla. Note
que Él no esta
hablando acercas de personas que nunca han hecho una "profesión
de
fe" en Él. No, ¡Él esta hablando acercas de
cristianos profesores! ¿Cómo
podemos saberlo? Bueno, Él dice que “no
todo el que me dice: Señor, Señor” y “muchos
me dirán en aquel día: Señor, Señor”.
¡Estos son personas que profesan a
"Jesús como Señor"! Así que esto significa que
aún ahora hay personas
que profesan a Jesús como Señor; y todavía no son
verdaderos cristianos. Lo qué
es tan terrible acercas de esto es que en profesar a Jesús como
Señor es
necesario para ser salvo según a la Palabra de Dios, como leemos
en Romanos
10:9 “que si confesares con tu boca al
Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que
Dios le levantó de los muertos, serás salvo"; y en 1
Corintios 12:3
que “nadie puede llamar á Jesús
Señor, sino por Espíritu Santo”. Pero
esto no es verdad de estos
individuos a pesar de decirle a Jesús, “Señor,
Señor”, ¡aún aunque ellos "creen" en Él
y hicieron todas las
cosas que hicieron en Su Nombre!
Peor
de todo es que cuando ellos se paren delante de Él en el
Día del Juicio final,
que es “en aquél día”, ellos
tratarán
de justificar su "fe en Él" reclamando que todo lo que hicieron
fue “en (su) nombre”. Pero note lo que el
Señor Jesús les dice. Él no niega que ellos no
hicieron estas cosas en Su
Nombre, pero no sólo “les protestará:
Nunca os conocí”, también les dirá, “Apartaos
de mí”, porque todo lo que ellos
hicieron eran las obras “de maldad”.
Ah, ¡que cuadro tan triste de mucho de la cristiandad de hoy! Hoy
multitudes
están "sirviendo al Señor" en las iglesias, y
todavía oirán estas
palabras terribles en ese gran día cuando ellos se paren delante
del Señor para
dar cuenta de su "cristiandad". Pero luego, ¿qué de todos
esos
cristianos profesores que ni van por ninguna razón a la casa de
Dios de todo?
Ah, ellos no negarán que son "cristianos", pero si están
contentos
vivir en la manera que viven.
Quizás
ahora alguien preguntará, "¿Qué tiene que ver este
pasaje con el
Avivamiento?” ¡Mucho en todos aspectos, y de todo! Recuerde, como
he indicado
varias veces: El Avivamiento tiene que ver con cristianos verdaderos
que han
reincidido en el pecado. Ah, ellos quizás sean todavía
"fieles" en
asistir a la iglesia y tomar parte en los ministerios de ella.
Todavía, a pesar
de esto, sus corazones serán llenos de sus propios caminos. Por
supuesto, el
peligro de esto es que ellos quizás tendrán una
apariencia de piedad, pero sus
vidas negarán la eficacia de ella. Su relación
íntima con el Señor ha sido
cortada a causa del pecado. ¿Cuánto más es esto
verdad de auqellos fuera de la
iglesia? ¡En su estado reincidido ellos no pueden, ni
podrán, conocer la "seguridad
bendita" del Señor Jesús conociéndolos como Suyos!
¡Es imposible para Dios
darnos la paz y la certeza de nuestra relación salvadora en
Él mientras estamos
en el pecado! Contradecirá todo que Dios es si Él
simplemente dijera a
cualquiera de Sus hijos mientras en el pecado, "Está bien, hijo;
yo
todavía te amo no importa lo que hagas". Necesitamos tomar al
corazón lo
que Juan nos dice: “Que Dios es luz, y en
él no hay ningunas tinieblas. Si nosotros dijéremos que
tenemos comunión con
él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no hacemos la verdad;
Mas si andamos en
luz, como él está en luz, tenemos comunión entre
nosotros, y la sangre de
Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:4-7).
Ahora,
vamos hacer la conexión entre nuestro pasaje y el Avivamiento.
¡La primera cosa que vemos de estos
cristianos profesores de nuestro texto es que ellos ESTÁN
PERDIDOS! No hay
esperanza de la salvación para ellos porque el guión
está sucediendo en el Día
del Juicio final. Pero a pesar de hacer todo lo que ellos hicieron en
el Nombre
de Jesús y profesarlo como Señor, mas había algo
faltando en sus vidas. Ellos
no conocían al Señor; en otras palabras, ellos no
tuvieron una relación
personal e íntima con Él, como Él mismo lo dice en
Juan 10:14: Yo “conozco mis ovejas, y las mías me
conocen”.
Note que Él no les dice que los había conocido;
¡NO! Él les dice, “Nunca os conocí”.
Él les dice que a
pesar de toda su profesión y actividad, nunca había
existido un AMOR entre
ellos. ¿Qué del tal cristiano reincidido? Su
corazón se ha endurecido y su amor
se había enfriado hacia al Señor. Tal individuo
quizás reclame tener la “comunión con
él”, pero es dicho que son
mentirosos y no dicen la verdad. ¡Ellos están en una
posición muy peligrosa! A
menos que Dios de Su gracia reviva, renueve, restaure y reforme a este
"cristiano", ellos se encontrarán a sí mismos en el mismo
lugar con
aquellos de nuestro texto.
En
el segundo lugar, vemos que ellos
hacían grande cosas en el Nombre del Señor: ¡Ellos “profetizaban, lanzaban
demonios”, y “hacían muchos milagros”!
Pero todavía, ellos no hacían la voluntad del Padre, que
está en el cielo. De
hecho, el Señor llama lo que ellos hacían obras de “maldad”. ¿Por qué? Porque ellas no fueron
hechas en la fe y en el
amor para el Señor. Ya que ellos no eran verdaderos cristianos,
era imposible
para que lo limpio salga de aquello que es impuro. Ya que sus corazones
eran “engañosos… y perversos”, era
imposible para que ellos hicieran
la voluntad del Padre. Esto es también verdad del cristiano
reincidido. Porque
el corazón del reincidente esta lleno de sus propios caminos, no
hay lugar para
la voluntad de Dios en sus vidas. Como dijimos previamente, el
reincidente
puede hacer muchas cosas "para el Señor"; y todavía esas
cosas no ser
aceptadas por Él porque el motivo por la cual fueron hechas es
según a la
carne, y no del Espíritu. Esto otra vez es una posición
muy peligrosa en la
cual estar. Si uno que profesa ser un cristiano esta andando en la
carne, es
decir, en sus propios caminos, ¿cómo puede asegurarse que
él es un cristiano
verdadero? Seguramente, ¡él no lo puede hacer de él
mismo! Su única esperanza
es que Dios sane su reincidencia y lo saque de la oscuridad a Su luz
maravillosa para que él pueda ver que él es uno del
Señor. De otro modo, si Dios
no le envía Avivamiento, Dios lo ha dejado en su propio pecado e
incredulidad
para oír esas palabras atroces, “Nunca os
conocí; apartaos de mí, obradores de maldad”.
Pero
luego terceramente, vemos que estos
cristianos profesos habían sido engañados de su
condición espiritual verdadera
aún al hacer todo en el Nombre de Jesús. No somos dichos
que tanto tiempo ellos
habían sido cristianos profesos antes
que “aquél día”, pero podemos creer
que ellos fueron muy activos en hacer mucho para el Señor. Pero
todavía en todo
ese tiempo, ellos creían sinceramente que eran verdaderos
cristianos, pero ¡no
lo eran! ¿Qué estaba faltando? ¡La Vida de
Jesús en ellos! “El que tiene al Hijo, tiene al
vida: el que no tiene al Hijo de Dios,
no tiene la vida” (1 Juan 5:12). Por eso es que ellos no
tenían la
justificación y la salvación cuando ellos se encontraron
con el Señor “en aquél día”.
Terrible fue
verdaderamente para ellos de descubrirlo, aunque demasiada tarde, que
todo lo
que ellos tenían era una "profesión" y no una
“posesión” de la vida
en Cristo. ¿Puede suceder esto a cristianos reincidentes?
¡Definitivamente si
puede! Un cristiano reincidido puede ser engañado que
está en un fundamento
sólido, mientras en realidad está en las arenas de
hundimiento del pecado. A
menos que Dios alargue con la mano de Su gracia para rescatarlo antes
que sea
muy tarde, ellos hallarán también que todo lo que
tenían había sido una
profesión de tener una apariencia de piedad, pero negando el
poder de la Vida
de Jesús en sus vidas.
¿Por
qué necesitamos el Avivamiento?
La respuesta esta exactamente delante de nosotros; y
podemos ver esto todos los domingos en las iglesias. Ah, amados,
tenemos que
ser honestos con nosotros mismos. Mire a la falta de santidad y
separación del
mundo y del pecado en las iglesias; y pero mire también al
aumento de lo
mundano y la comodidad a las cosas del mundo en las vidas de la
multitud de cristianos
profesos. Temo que muchos son engañados en pensar que todo esta
bien con sus
almas porque ellos "creen en Jesús" y "le sirven".
Todavía,
también tenemos que confesar que hay algo faltando en sus vidas;
y lo peor, ¡aún
en las iglesias! Es el poder del Señor resucitado en las vidas
del pueblo de
Dios, que son llamados por Su Nombre. Sabemos que la Apostasía,
es decir, “la
defección” (2 Tesalonicenses 2:3) esta ya aquí; pero ah,
verdaderamente triste
es de ver a multitudes de creyentes verdaderos del Señor
Jesucristo ser
arrastrados a la reincidencia, no sólo a causa de su propio
defectos, pero
también a causa de sus predicadores y maestros, quienes
prefieren rascarles los
oídos que decirles la verdad como está en Jesús.
¿Por
qué
necesitamos el Avivamiento? Es la
única esperanza que el
reincidente tiene. Dios ha prometido que ninguno de ésos quienes
Él ha dado a
Su Hijo serán perdidos jamás; porque ellos han sido
salvados con una salvación
eterna en el Señor Jesucristo, ya que Él fue entregado
por sus pecados y resucitado
de los muerto para la justificación de ellos delante de Dios.
Pero el cristiano
reincidente no puede ser asegurado de esto a menos que Dios de Su
gracia
Reviva, y Renueva, y Restaure y Reforme a aquél que ha
retrocedido al pecado.
Así que, pueblo de Dios, vamos a orar con mucho fervor que Dios
descienda de
los cielos con un fuego purificador y lluvias de bendición, las
que son
necesitados si habemos de experimentar el Avivamiento como Dios ha sido
complacido de hacerlo así en tiempos previos. ¡Qué
manera más grande de hacer
esto que proclamar en el poder del Espíritu Santo el “evangelio
de la gracia de Dios” (Hechos 20:24) que cambia las
vidas! Cristianos reincidentes, así como pecadores perdidos
necesitan oír, que
Jesucristo salva no sólo del amor y de la pena del pecado, pero
también del
poder del pecado, para que un día glorioso ellos sean salvados
también de la
presencia del pecado en la gloria con el Señor. Ah,
¿qué serán las palabras que
oiremos “en aquél día”, “Venid,
benditos de mi Padre, heredad el
reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”;
o “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno
preparado para el diablo y para sus ángeles” (Mateo 25:34,
41)? Amén.