¿POR
QUE NO HAY AVIVAMIENTO HOY?
Por Lasaro Flores
*****
Varias veces he mencionado a través de este
periódico
que desde Pentecostés del capítulo 2 de los Hechos ha
habido efusiones
poderosas del Espíritu Santo sobre el pueblo de Dios en
Avivamiento y Despertamiento
Espiritual; y de tal magnitud que ha habido grandes cambios en las
vidas del
pueblo de Dios y multitudes han sido convertidos al Señor
Jesucristo como el resultado
de ello. He leído acerca de ellos; pero tristemente tengo que
confesar que yo
no he visto uno en nuestro tiempo. Desde que he sido un creyente del
Señor Jesús,
he tenido que estar contento sabiendo que hay siempre la posibilidad de
que
Dios se agrade de mandar a las nubes que lluevan una vez más
sobre Su pueblo en
Avivamiento y Despertamiento Espiritual poderosos. Oh,
¡qué se agradare el Dios
de toda gracia de hacerlo ahora para Su gloria y en
consideración de Su pueblo!
Pero no me mal entienda por lo que significo
por Avivamiento
y Despertamiento Espiritual. Yo no me refiero de la clase que en veces
oímos
hoy en día; o de los que generalmente son citados por las
iglesias y llaman
avivamiento cuando invitan a algún predicador popular que vengan
a predicar
avivamiento; y parece que nunca falta que siempre que el predicador se
va, el
avivamiento se va con él. Mi experiencia ha sido que tales
"avivamientos"
nunca producen avivamiento; porque tan pronto que el predicador es ido;
las cosas
vuelven atrás a la misma rutina. Oh, es verdad que algunos de
los hermanos
quizás fueron tocados, pero es tan sólo
transitorio… las emociones quizás
fueron agitadas, pero después de un rato 'el mover del
espíritu" cesa, y
el "avivamiento" se va.
Quizás piensa que soy
sarcástico, pero realmente no lo
soy. Mi deseo es que Dios nos enviará uno como la clase de los
cuales he leído,
o sea de las Escrituras o de la historia. Oh, ¡se puede imaginar
como fuera si
nuestro Dios lo hiciera! ¡Puede creer que las cosas no
serían lo mismo! Quizás
podríamos decir que "el mundo sería volteado al
revés" si el
Avivamiento y el Despertamiento Espiritual hubiera de suceder hoy en la
Iglesia
y entre los perdidos. Sólo piense de ello: ¡Los santos
comenzarían realmente de
andar en santidad y en obediencia a su Señor y los pecadores
perdidos serían
tan convertidos, que la cristiandad verdadera sería restaurada
hasta tal punto
de poder y gracia que no hubiera duda que la Iglesia del Señor
Jesucristo ESTA
VIVA!!!
Pero ¡ay! ¡Temo que hay demasiado
desgana y
resistencia contra el Avivamiento y el Despertamiento Espiritual por la
mayoría
de "cristianos" profesos! Es verdad que el mundo y el diablo no los
desean; porque ellos saben que si ocurre, ¡sus "reinos"
serían
atacados por el poder del Evangelio de Jesucristo y muchos de sus
esclavos
serían libertados! No, ¡lo que estoy diciendo es que esta
desgana y resistencia
vienen de los mismos "cristianos" profesos! Ellos saben; o por lo
menos ellos tienen una concepción de ello, que si estos
acontecimientos del
poder poderoso de la gracia de Dios han de suceder, ellos
demostrarían costoso para
ellos y serían demasiado de un sacrificio. Quizás ellos
son concientes que el
Avivamiento y el Despertamiento Espiritual significa que tienen que
abandonar
mucho para volverse a Dios. Tendría que haber una poda del todo
de su
"vida cristiana" en “convertirse
de sus malos caminos” para “seguir a
(Jesús)”.
Así que usted puede ver, entonces, ¡por qué tanta
oposición viene de nosotros
que reclamamos ser "cristianos"!
Ahora, sé que el Avivamiento y el
Despertamiento Espiritual
sólo pueden venir si Dios de Su gracia se agrada de enviarnos
uno. Todavía, al
mismo tiempo, Él utiliza medios para producirlos; y estos medios
son esas gracias
que Dios nos da para traer Avivamiento y Despertamiento Espiritual a Su
pueblo
y salvación al perdido a consecuencia de ellos. Esto es indicado
por dos
Escrituras que son pertinentes a nuestro mensaje: Primero,
2 Crónicas 7:14 – “Si se
humillare mi pueblo, sobre el
cual mi nombre es invocado, y oraren,
y buscaren mi rostro, y se convirtieren
de sus malos caminos;
entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus
pecados, y sanaré su tierra”.
En segundo lugar, Lucas
9:23 – “Y
decía a todos: Si alguno quiere
venir en pos de mí, niéguese a sí
mismo, y tome su cruz cada día, y sígame” (mi énfasis). ¡Note
los
medios antes que la promesa puede ser eficaz en nuestras vidas! Pero
recuerda,
antes que Lázaro salió de la tumba, él tuvo que
ser hecho vivo antes que él
pudiera oír al Señor que lo llamaba, “¡Lázaro,
ven fuera!” (Juan
11:23). Oh,
¡puédanos orar como lo hizo David: “Vivifícame,
oh Jehová, conforme a tu palabra” (Salmo 119:107)!
Con esto, permítame sugerir algunas
razones en cuanto
a nuestra pregunta: ¿Por Qué No Hay Avivamiento Hoy? Por
supuesto, quizás sería
acusado de ser demasiado crítico acerca de ello; pero la
pregunta todavía
permanece: ¿Por Qué No Hay Avivamiento Hoy?
Creería que si nos preocupamos por
la condición espiritual de la Iglesia y su declinación en
una reincidencia
mucho más manifestada, ¡nosotros querríamos saber
por qué! Por lo tanto, si las
Escrituras referidas significan algo, yo creo que ellas contestan
nuestra
pregunta. Tomando ambos en
consideración, vemos que ellas dan razones específicas
por nuestro apuro. Si
nosotros las consideramos seriamente, encontraremos que la falta de
estas cosas
en nuestras vidas es principalmente la razón, no sólo de
tanta reincidencia
dentro del pueblo de Dios, pero
también
de mucha apostasía; del cual hemos sido preavisados
ocurriría en los últimos
días. Por lo tanto, miraremos a estas razones y ojala ellas
vengan con tal fuerza
de convicción, que nos conducirán a las rodillas y
exclamar a Dios por la
misericordia; porque ¡nuestra única esperanza está
en Él Quien es el Único que
no sólo puede mandar a las nubes que lluevan otra vez pero
también levantar al
muerto! Oh, amados, mirad a las promesas; y mirad “una
pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del
mar” antes de “una gran lluvia”
(1 Reyes 18:44, 45) de la
gracia de
Dios sobre Su pueblo en Cristo Jesús. Amén.35.
************************************************************************************************************************
Al
considerar ambas Escrituras nuestras para nuestro
mensaje, podemos ver que son muy específicas en contestar
nuestra pregunta. Es
verdad que Lucas 9:23 donde
el Señor
Jesús dice que “si alguno” es
decir
cualquiera “quiere venir en pos de mí,
niéguese a sí mismo, y tome su cruz cada día, y
sígame” puede ser aplicado
principalmente a la salvación; pero ¿qué es un
cristiano reincidente que ha
retrocedido al pecado si no uno quién necesita de ser "salvo" de
sus
pecados? Así que, creo que podemos combinar esta Escritura con 2
Crónicas 7:14
y encontrar algunas respuestas para nuestra pregunta ¿Por
Qué No Hay Avivamiento
Hoy? Es mi oración que Dios sea complacido para hablar a
nuestros corazones y
mostrarnos donde somos culpables de estas cosas y traernos al
arrepentimiento
para que hoy sea verdad de nosotros: “Si
se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren,
y
buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo
oiré
desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su
tierra”.
La primera
cosa que noto es que tiene que haber un
Querer para el Avivamiento. El Señor Jesús lo pone
así: “Si alguno quiere venir en pos
de m”.
No hágase ilusiones: Si no hay un querer de nuestra parte para
el Avivamiento y
Despertamiento Espiritual, ¡Dios no enviará uno!
¿Por qué debe enviar Dios uno
si nosotros no queremos Avivamiento; si no queremos a hacer esas cosas
requeridas en nuestros textos? Ya ven, el Avivamiento significa que
queremos
seguir a Jesús dondequiera Él dirige; y ¡tiene que
comenzar allí! ¡"No mi
voluntad, O Señor, sino la Tuya sea hecha"! Pero ¡ay!
¡En la reincidencia,
un creyente verdadero puede caerse en el pecado hasta tal punto que
estarán totalmente
impotentes hacer algo acerca de ello! De hecho, su albedrío
llega a ser tan esclavizado a la reincidencia que no hay
un querer para seguir al Señor Jesús
en todo. Eso es lo que el pecado puede, y hace, en un cristiano. De
hecho, el
apóstol Pablo se refiere al poder del pecado morador en un
creyente que incluso
si ellos quieran hacer lo que es bueno, se encuentran a sí
mismos haciendo lo
contrario. Refiérase a Romanos 7:15-21ff. Si el apóstol
lucho con esto, ¡cuánto
peor es en una condición de reincidencia!
“¿No sabéis
que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois
esclavos de
aquel al que obedecéis?” (Romanos
6:16); y esto es verdad de
un cristiano reincidente. ¡Esto es el peligro que existe en la
reincidencia!
¡Recuerde de Lot, Sansón; e incluso Salomón! Ellos
demostraron un no querer de sus partes para ser
"avivados" a menos que Dios hubiese intervenido a favor de ellos.
¡No
seamos engañados en pensar que podemos reincidir en los placeres
del pecado; y
entonces después de que hayamos disfrutado de ello, podemos
"decidir"
ser avivados! Ya ven, nuestros albedríos no son entidades
soberanas separadas
de sí mismos; nosotros queremos como
somos influidos o somos dictados por algo o alguien más;
así que en ese
sentido, no somos "libres" para hacer una "decisión para
avivamiento".
A menos que seamos librados del poder de la reincidencia, nunca seremos
avivados de nosotros mismos. Por lo tanto, ¿Por qué No
Hay Avivamiento Hoy? A
causa de tanta reincidencia dentro de la Iglesia profesa, generalmente
no
hay un querer de parte de "cristianos" profesos por uno. Así
que,
a menos que Dios intervenga a favor de Su pueblo, no hay un Avivamiento
venidero. Oh, vamos a orar con Habacuc: “Oh
Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, en medio de los
tiempos hazla
conocer; En la ira acuérdate de la misericordia”
(3:2); y que Él nos
hiciese dispuestos en el día de Su poder (Salmos 110:3).
Amén.
Ahora, la segunda
cosa que veo tiene que haber una Abnegación
para el Avivamiento; o un Humillar de uno mismo. Una
característica de la reincidencia
es la Soberbia donde el Yo, para Mí y el Yo Mismo son los
factores dominantes
en el reincidente. Ahora la vida del reincidente es centrada y enfocada
en
ellos. ¿No es esto lo que vemos generalmente en las vidas de
tantos cristianos
profesos? Para que el Avivamiento venga tiene que haber un abandono de
nuestras
vidas de modo que ellas pueden ser un “sacrificio
vivo, santo, agradable a Dios” (Romanos 12:1); y eso, temo,
es demasiado
costoso para muchos "sobre (los cuales)
su nombre es invocado”. Pero el Avivamiento no vendrá
si no queremos de
"negarnos totalmente”, es decir "deshacernos de" todo lo que es
impío y del mundo en nuestras vidas. ¿Cómo podemos
esperar Avivamiento y Despertamiento
Espiritual si no queremos de abandonar todo lo que es totalmente odioso
y
ofensivo de nuestras vidas a Él quien es “muy
limpio…de ojos para ver el mal, y no puede ver el agravio”
(Habacuc 1:13)?
¡Todavía, temo, que muchos de nosotros estamos dispuestos
a cabalgar la valla y
encontrarnos en la abnegación (la manera equivocada) acercas de
nuestra
condición reincidida! Vamos a la iglesia todos los domingos y
quizás leemos la
Biblia y oramos mientras al mismo tiempo vivimos para el "yo" y en la
soberbia.
En decirnos que la necesidad de negarnos y de
humillarnos
son requeridos si habemos de seguirle y experienciar el Avivamiento en
nuestras
vidas es exactamente lo contrario si no lo hacemos. Ambos son
necesarios;
porque ¿que es de negarse uno mismo sino humillarse?; y la
promesa es lo que Isaías
nos dice: “Porque así dijo el Alto y
Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo
habito en la
altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de
espíritu, para hacer
vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el
corazón de los
quebrantados” (Isaías 57:15). Si
no queremos hacer esto, entonces no debemos esperar de que Dios
envíenos Avivamiento,
inclusive el Despertamiento Espiritual; porque ¿que es lo que le
estamos
diciendo a Dios sino qué estamos contentos en nuestra
condición reincididas y
no tenemos necesidad de ellos? Todavía, O pueblo de Dios, eso es
lo que vemos
hoy en mucho de lo que es llamado "cristiandad"; porque como el
Señor
se quejo de Su pueblo antiguo es también verdad hoy en
día: “Mi pueblo está inclinado a
rebelarse contra
mí” (Óseas 11:7). Por lo tanto, a menos que
queremos de negarnos y humillarnos
no habrá la sanidad de nuestras reincidencias (14:1ff.
Especialmente v.4).
En el tercer
lugar, yo veo la necesidad de la oración
urgente. Salomón es dicho por Dios que si Su pueblo ha de
experimentar la “sanidad”, es decir el Avivamiento, ellos han de “orar,
y buscar (su) rostro”. Otra vez,
como he dicho antes: ¡Sin la oración no puede haber
Avivamiento! ¡Uno no puede
ver las Escrituras y negar que esto sea verdad! Considera algunas de
ellas; por
ejemplo Salmo 85:6 – “¿No
volverás a
darnos vida, para que tu pueblo se regocije en ti?”.
Luego Habacuc 3:2
– “Oh Jehová, he oído tu
palabra, y temí:
Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, en
medio de los
tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la
misericordia”. Salmo 80:18
– “Así no nos apartaremos de ti: Vida
nos darás, e invocaremos tu nombre”.
Además, a leer la historia de
Avivamiento y del Despertamiento Espiritual, uno encuentra que cuando
Dios ha
sido complacido de enviar uno, ha sido el resultado de la
oración poderosa y
ferviente del pueblo de Dios. Si alguna cosa, yo creería que la
razón primaria
¿POR QUE NO HAY AVIVAMIENTO HOY? es la falta de la
oración urgente del pueblo
de Dios. Temo que mucho de lo que es llamado oración hoy es
simplemente o
rutina o "orar sin orar", como Arturo
Pink lo llama. Es otras palabras, ¡los "cristianos" oran porque
se
supone que ellos deben de orar; o es una formalidad en que las palabras
están
allí pero no existe ningún poder!
Creo que la oración urgente es
ilustrada por la
parábola de Lucas
18, donde leemos
del juez injusto y de la viuda: “Y les
dijo también una parábola sobre que es necesario orar
siempre, y no desmayar, diciendo:
Había un juez en una ciudad, el cual ni temía a Dios, ni
respetaba a hombre. Había
también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a
él diciendo: Hazme
justicia de mi adversario. Y él
no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo
dentro de sí:
Aunque no temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, mas, porque
esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que
viniendo, al fin
me fastidie. Y
dijo el Señor: Oíd lo que dice el juez injusto. ¿Y no
cobrará Dios venganza por sus
escogidos, que claman a Él día y noche, aunque sea
longánimo para con
ellos?” (Versos
1-7). ¡Note la urgencia de la viuda___,
que ella no estaba para rendirse! Esto es la clase de oración
que necesitamos
hoy, la clase "que clama a (Dios)
día y noche, aunque sea longánimo para con (nosotros)";
la clase de
oración que nos trae al grano de desmayar (v.1). ¿Oramos
nosotros así? “Orad sin cesar” (1
Tesalonicenses
5:17). “Constantes en la oración”
(Romanos
12:12). “Orando en todo tiempo, con toda
oración y súplica en el Espíritu”
(Efesios 6:18).
Otra cosa, ¡en ningún lugar de
las Escrituras leemos que
la oración es "fácil" en la vida del creyente! En el
Señor Jesús
diciéndonos “que es necesario orar
siempre, y no desmayar”, Él esta diciendo que la
oración urgente verdadera
es muy costosa y consumiente. Para orar de esta manera tenemos que
abandonar
mucho, cualquier cosa que sea; pero al mismo tiempo de no rendirnos por
difícil
que sea ni cuánto tiempo se tome. La promesa es que no
buscaremos el rostro de
Dios en balde; y Él contestará en Su propio tiempo;
porque “ésta es la confianza que tenemos en
Él, que si pidiéremos alguna cosa
conforme a su voluntad, Él nos oye. Y si
sabemos que Él nos oye en
cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le
hayamos
hecho” (1 Juan
5:14, 15). He leído que a través de la historia, Dios ha
oído las oraciones de
gran hombres y mujeres de Dios que han orado de esta manera; y como
resultado
Dios ha enviado efusiones poderosas de Su gracia y poder sobre Su
pueblo en
Avivamiento y Despertamiento Espiritual. Otra vez, tenemos que
preguntar: “¿POR
QUE NO HAY AVIVAMIENTO HOY?”
************************************************************************************************************************
A continuar, vemos que la cuarta razón
¿Por Qué No Hay Avivamiento Hoy? es la falta de auto
sacrificio,
es decir, no queremos abandonar nada para dar todo por el Señor.
Esto es mostrado
en que debemos de “convertirnos de
(nuestros) malos caminos” y “tomar
(nuestra) cruz cada día, y seguirlo” (2
Crónicas 7:14; Lucas
9:23). Esto significa simplemente que no
podemos continuar viviendo en el pecado y al mismo tiempo reclamar que
vivimos
para el Señor. Ya ven, amados, así como el agua y el
petróleo no pueden mezclarse
juntos, es totalmente imposible para la santidad y la iniquidad
convivir; o
tener comunión. “Porque ¿qué
compañerismo
tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué
comunión la luz con las tinieblas?”
(2 Corintios 6:14) es declarado. Por lo tanto, podemos afirmar que
los cristianos
reincididos pueden prevenir el avivamiento, no sólo para
sí mismos pero también
para la iglesia; por el hecho sencillo que el pecado entre el pueblo de
Dios
limitará a Dios y prevendrá de bendecir a Su pueblo.
Usted puede ver este
principio en 2 Crónicas capítulo 6.
Por lo tanto, vemos primero, que
para que el avivamiento venga tenemos que “convertirnos
de (nuestros) malos caminos”.
Esto significa que tenemos que abandonar, es decir, convertirnos de
la
manera que hemos estado viviendo; porque “todos
nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por
su camino” (Isaías
53:6) siempre que reincidamos en el pecado. Y ¿qué son “malos caminos” sino en darle la espalda al
Señor Jesucristo para
vivir “de los placeres temporales de
pecados” (Hebreos 11:25) y “amar al
mundo, y las cosas que están en el mundo” (1 Juan
2:15)? ¿Digo algo que no es Bíblico?
¡Definitivamente que no! Cada creyente
verdadero sabe de experiencia las tentaciones y luchas con el pecado en
sus
vida; y más ciertamente, ellos conocen sus fracasos y
reincidencias. Ya ven,
amados, lo que Dios dice de Su pueblo antiguo es también verdad
de Su pueblo en
estos días; y Él tiene toda razón porque quejarse:
“Mi pueblo está inclinado a rebelarse contra
mí” (Óseas 11:7). Qué
santo de Dios no puede decir con el apóstol Pablo:
“Y yo sé que en mí (esto es en mi carne) no mora el
bien; pues el querer
está en mí, pero el hacer el bien no. Porque no hago el
bien que quiero, sino
el mal que no quiero, éste hago. Y si hago lo que no quiero, ya
no soy yo quien
lo hace, sino el pecado que mora en mí” (Romanos
7:18-20).
Sin embargo, tristemente el cristiano por
negligencia
o desobediencia voluntariosa, en vez de voltear a Dios en busca de la
gracia y
las fuerzas para resistir la tentación y huir de ella (compare
Génesis
39:7-12), se rendirá por el momento del placer del pecado. Una
vez que eso
sucede, no sólo encontramos que el pecado llega a ser más
atractivo y más
fuerte, pero ¡también llega a ser más grato!
¡Por eso es que estamos tan
susceptibles a reincidir! A
causa del pecado que mora en nosotros, ¡lo amamos! Además,
endurece nuestro
corazón (Hebreos 3:13). Eso en seguida lo hace muy
difícil de “convertirnos de (nuestros) malos
caminos”;
e incluso si somos hechos conscientes de nuestra reincidencia en alguna
manera
u otra, hallamos que o no queremos volvernos a Él; o ¡no
lo podemos hacer de
nuestro propio! Además, nuestro amor para el Señor se ha
resfriado tanto que ya
no hay un deseo cualquier para Él; ¡así como el
marido infiel está de su esposa!
Él ya no es nuestro “primer amor” (Apocalipsis
2:4); y por lo tanto, no lo buscamos porque estamos tan contentos con
nuestro
pecado.
No obstante, tenemos que decir, ¡esa es
una de las
razones porque no hay avivamiento, en un sentido general, en la Iglesia
hoy en
día! ¡Hay tanta sensualidad, carnalidad y
mundanería, no sólo en la Iglesia pero
también en el púlpito! Por causa de ello, no hay humildad
en las vidas del
pueblo de Dios, mucha oración sin en verdad orar; y seguramente,
ninguna
urgencia para volverse a Dios. La evidencia de esto es visto que en vez
los cristianos
profesos teniendo un efecto e influencia en todas las áreas de
la sociedad; ¡ha
sido al revés! Temo que tenemos que decir que mucho de la
cristiandad de hoy se
ha “conformado a este mundos” (Romanos
12:2) de modo que nuestro testigo para Cristo y el Evangelio ha perdido
su
poder y belleza. ¡Eso es lo que sucede cuando reincidimos a los “malos caminos” del pecado! ¡Mientras
que nos quedemos allí, puede creer que no hay un avivamiento
venidero!
Pero, secundariamente,
podemos saber que el avivamiento
ha venido cuando “tomamos (nuestra) cruz cada día, y
(sigamos a Jesús)”.
En la reincidencia nos encontramos en un estado muy deplorable; y eso
es cuando
nuestros corazones están “hastiados de
sus caminos” (Proverbios 14:14). ¡Eso siendo el caso
no estamos siguiendo a
Jesús porque vivimos para nosotros mismos! ¡Pero oh!
Cuán diferente es cuando
Dios abre las ventanas del cielo y derrama Su gracia y Su
Espíritu sobre Su
pueblo reincidido; y la promesa será verdad: “Porque
yo derramaré aguas sobre el que tiene sed, y ríos
sobre
la tierra árida; derramaré mi Espíritu sobre
tu linaje, y mi bendición
sobre tu descendencia; y brotarán como entre hierba,
como sauces junto a
corrientes de aguas” (Isaías 44:3, 4). Ahora,
¿no te hace esto sediento y te
causa que ores como David? “Extendí mis
manos a ti; mi alma tiene sed de ti como la tierra
sedienta” (Salmo 143:6);
o como en el Salmo 63:1, 2 – “Dios, Dios
mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma
tiene sed de ti, mi carne te
anhela, en tierra seca y árida donde agua no hay; para ver
tu poder y tu
gloria, así como te he mirado en el santuario”.
Por supuesto, tenemos que tener presente que
tener “sed” no es Avivamiento____ es una
condición que tiene que existir en el cristiano reincidido en
orden para que el
Avivamiento pueda venir; porque son sólo ésos que tienen
sed para Dios que
tendrán “aguas derramados sobre ellos”,
y son ésos que por la gracia de Dios han sido hechos dispuestos
para hacer lo
qué 2 Crónicas 7:14 y Luke 9:23 dicen que debemos de
hacer ¡si verdaderamente
deseamos Avivamiento! Por lo tanto, tenemos que decir que son
sólo ésos que
podrán, no sólo de “convertirse de sus
malos caminos”, pero también “tomar su cruz cada día, y (seguir a
Jesús)”.
Quizás preguntará: "¿Cómo sucede esto?"
Bueno, recuerda que una
planta que se marchita se esta secando debido a la falta de agua se
revitalizará, se renovadora y será restaurada siempre que
sea regada. ¡Esto es
también verdad en el sentido físico siempre que una sed
sea satisfecha con agua
refrescante! Creo que podemos aplicar esto espiritualmente. ¡La
sed de un
reincidente para Dios que es satisfecho por las lluvias celestiales de
gracia y
bendiciones de Dios definitivamente experimentará el Avivamiento!
Entonces, muy ciertamente, cuando eso sucede
ahora el
reincidente estará dispuesto, no sólo para “convertirse
de sus malos caminos”, pero también “tomar
su cruz” para "seguir (a Jesús)";
¡no importa que! Ahora él es hecho dispuesto para hacer
todo eso (refiérese a
Salmo 110:3) para llegar a ser “sacrificio
vivo” (Romanos 12:1) para su Señor y Salvador
Jesucristo; es decir, para
ser lo que él debe de ser en Jesucristo (2 Corintios 5:17). Todo
lo que significa
el Avivamiento y el Despertamiento Espiritual será verdad al
reincidente que es
convertido a Dios, es decir ¡él es Avivado, Renovado,
Restaurado; y seguramente,
Reformado! Al mismo tiempo, tenemos que notar que esto no será
simplemente una experiencia
de un día; o mientras que las "reuniones de avivamiento" duren,
sino que
el Avivamiento verdadero es una obra de gracia de “cada
día” sobre el reincidente restaurado para que tome su
cruz
cada día para seguir a Jesús. Por eso costará
mucho en seguir verdaderamente a
Jesús cada día, ¿verdad?
Por lo tanto, la pregunta que tenemos que
contestar
es: ¿Estamos dispuestos de convertirnos de nuestros malos
caminos para que
podamos tomar nuestra cruz cada día para seguir a nuestro
Señor en obediencia a
Él y para separarnos de todo lo que es mal ante del
Señor? No sólo eso, pero ¿estamos
dispuestos a humillarnos, en orar y buscar Su rostro, y de negarnos
para que nuestro
Dios glorioso mande que las nubes lluevan una vez más sobre Su
pueblo reincidido
(compare Isaías 5:6)? Oh, pueblo de Dios, vamos a ser serios
acerca de ello y
permitir que la urgencia de la hora nos traiga a nuestros rostros ante
del muy
Santísimo con un corazón roto y espíritu contrito
por haberle ofendido tanto,
implorando la sangre preciosa y la justicia de Su amado Hijo, el
Señor
Jesucristo, para que Él en Su ira se acuerde de la misericordia
(Habacuc 3:2).
Sí, amados, vamos a implorar ante Su trono de gracia por la
misericordia y gracia
para que Él nos “vivifique según su
palabra” (Salmo 119:25, 107, 154) como Él
prometió: “Entonces yo oiré desde los
cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré
su tierra” (2 Crónicas 7:14); porque como Él
dice en otro lugar: “Yo sanaré su
rebelión, los amaré de pura
gracia; porque mi ira se apartó de ellos” (Oseas
14:4). ¡ALELUYA!!! Oh,
permita que así sea, O SEÑOR. Amén.