¿POR QUE NO HAY AVIVAMIENTO HOY?

Por Lasaro Flores

*****

Varias veces he mencionado a través de este periódico que desde Pentecostés del capítulo 2 de los Hechos ha habido efusiones poderosas del Espíritu Santo sobre el pueblo de Dios en Avivamiento y Despertamiento Espiritual; y de tal magnitud que ha habido grandes cambios en las vidas del pueblo de Dios y multitudes han sido convertidos al Señor Jesucristo como el resultado de ello. He leído acerca de ellos; pero tristemente tengo que confesar que yo no he visto uno en nuestro tiempo. Desde que he sido un creyente del Señor Jesús, he tenido que estar contento sabiendo que hay siempre la posibilidad de que Dios se agrade de mandar a las nubes que lluevan una vez más sobre Su pueblo en Avivamiento y Despertamiento Espiritual poderosos. Oh, ¡qué se agradare el Dios de toda gracia de hacerlo ahora para Su gloria y en consideración de Su pueblo!

Pero no me mal entienda por lo que significo por Avivamiento y Despertamiento Espiritual. Yo no me refiero de la clase que en veces oímos hoy en día; o de los que generalmente son citados por las iglesias y llaman avivamiento cuando invitan a algún predicador popular que vengan a predicar avivamiento; y parece que nunca falta que siempre que el predicador se va, el avivamiento se va con él. Mi experiencia ha sido que tales "avivamientos" nunca producen avivamiento; porque tan pronto que el predicador es ido; las cosas vuelven atrás a la misma rutina. Oh, es verdad que algunos de los hermanos quizás fueron tocados, pero es tan sólo transitorio… las emociones quizás fueron agitadas, pero después de un rato 'el mover del espíritu" cesa, y el "avivamiento" se va.

Quizás piensa que soy sarcástico, pero realmente no lo soy. Mi deseo es que Dios nos enviará uno como la clase de los cuales he leído, o sea de las Escrituras o de la historia. Oh, ¡se puede imaginar como fuera si nuestro Dios lo hiciera! ¡Puede creer que las cosas no serían lo mismo! Quizás podríamos decir que "el mundo sería volteado al revés" si el Avivamiento y el Despertamiento Espiritual hubiera de suceder hoy en la Iglesia y entre los perdidos. Sólo piense de ello: ¡Los santos comenzarían realmente de andar en santidad y en obediencia a su Señor y los pecadores perdidos serían tan convertidos, que la cristiandad verdadera sería restaurada hasta tal punto de poder y gracia que no hubiera duda que la Iglesia del Señor Jesucristo ESTA VIVA!!!

Pero ¡ay! ¡Temo que hay demasiado desgana y resistencia contra el Avivamiento y el Despertamiento Espiritual por la mayoría de "cristianos" profesos! Es verdad que el mundo y el diablo no los desean; porque ellos saben que si ocurre, ¡sus "reinos" serían atacados por el poder del Evangelio de Jesucristo y muchos de sus esclavos serían libertados! No, ¡lo que estoy diciendo es que esta desgana y resistencia vienen de los mismos "cristianos" profesos! Ellos saben; o por lo menos ellos tienen una concepción de ello, que si estos acontecimientos del poder poderoso de la gracia de Dios han de suceder, ellos demostrarían costoso para ellos y serían demasiado de un sacrificio. Quizás ellos son concientes que el Avivamiento y el Despertamiento Espiritual significa que tienen que abandonar mucho para volverse a Dios. Tendría que haber una poda del todo de su "vida cristiana" en “convertirse de sus malos caminos” para “seguir a (Jesús)”. Así que usted puede ver, entonces, ¡por qué tanta oposición viene de nosotros que reclamamos ser "cristianos"!

Ahora, sé que el Avivamiento y el Despertamiento Espiritual sólo pueden venir si Dios de Su gracia se agrada de enviarnos uno. Todavía, al mismo tiempo, Él utiliza medios para producirlos; y estos medios son esas gracias que Dios nos da para traer Avivamiento y Despertamiento Espiritual a Su pueblo y salvación al perdido a consecuencia de ellos. Esto es indicado por dos Escrituras que son pertinentes a nuestro mensaje: Primero, 2 Crónicas 7:14 – Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. En segundo lugar, Lucas 9:23 – “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz cada día, y sígame (mi énfasis). ¡Note los medios antes que la promesa puede ser eficaz en nuestras vidas! Pero recuerda, antes que Lázaro salió de la tumba, él tuvo que ser hecho vivo antes que él pudiera oír al Señor que lo llamaba, “¡Lázaro, ven fuera!” (Juan 11:23). Oh, ¡puédanos orar como lo hizo David: “Vivifícame, oh Jehová, conforme a tu palabra(Salmo 119:107)!

Con esto, permítame sugerir algunas razones en cuanto a nuestra pregunta: ¿Por Qué No Hay Avivamiento Hoy? Por supuesto, quizás sería acusado de ser demasiado crítico acerca de ello; pero la pregunta todavía permanece: ¿Por Qué No Hay Avivamiento Hoy? Creería que si nos preocupamos por la condición espiritual de la Iglesia y su declinación en una reincidencia mucho más manifestada, ¡nosotros querríamos saber por qué! Por lo tanto, si las Escrituras referidas significan algo, yo creo que ellas contestan nuestra pregunta. Tomando ambos en consideración, vemos que ellas dan razones específicas por nuestro apuro. Si nosotros las consideramos seriamente, encontraremos que la falta de estas cosas en nuestras vidas es principalmente la razón, no sólo de tanta reincidencia dentro del  pueblo de Dios, pero también de mucha apostasía; del cual hemos sido preavisados ocurriría en los últimos días. Por lo tanto, miraremos a estas razones y ojala ellas vengan con tal fuerza de convicción, que nos conducirán a las rodillas y exclamar a Dios por la misericordia; porque ¡nuestra única esperanza está en Él Quien es el Único que no sólo puede mandar a las nubes que lluevan otra vez pero también levantar al muerto! Oh, amados, mirad a las promesas; y mirad “una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar” antes de “una gran lluvia” (1 Reyes 18:44, 45) de la gracia de Dios sobre Su pueblo en Cristo Jesús. Amén.35.

************************************************************************************************************************

Al considerar ambas Escrituras nuestras para nuestro mensaje, podemos ver que son muy específicas en contestar nuestra pregunta. Es verdad que Lucas 9:23 donde el Señor Jesús dice que “si alguno” es decir cualquiera “quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz cada día, y sígame” puede ser aplicado principalmente a la salvación; pero ¿qué es un cristiano reincidente que ha retrocedido al pecado si no uno quién necesita de ser "salvo" de sus pecados? Así que, creo que podemos combinar esta Escritura con 2 Crónicas 7:14 y encontrar algunas respuestas para nuestra pregunta ¿Por Qué No Hay Avivamiento Hoy? Es mi oración que Dios sea complacido para hablar a nuestros corazones y mostrarnos donde somos culpables de estas cosas y traernos al arrepentimiento para que hoy sea verdad de nosotros: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.

La primera cosa que noto es que tiene que haber un Querer para el Avivamiento. El Señor Jesús lo pone así: “Si alguno quiere venir en pos de m”. No hágase ilusiones: Si no hay un querer de nuestra parte para el Avivamiento y Despertamiento Espiritual, ¡Dios no enviará uno! ¿Por qué debe enviar Dios uno si nosotros no queremos Avivamiento; si no queremos a hacer esas cosas requeridas en nuestros textos? Ya ven, el Avivamiento significa que queremos seguir a Jesús dondequiera Él dirige; y ¡tiene que comenzar allí! ¡"No mi voluntad, O Señor, sino la Tuya sea hecha"! Pero ¡ay! ¡En la reincidencia, un creyente verdadero puede caerse en el pecado hasta tal punto que estarán totalmente impotentes hacer algo acerca de ello! De hecho, su albedrío llega a ser tan esclavizado a la reincidencia que no hay un querer para seguir al Señor Jesús en todo. Eso es lo que el pecado puede, y hace, en un cristiano. De hecho, el apóstol Pablo se refiere al poder del pecado morador en un creyente que incluso si ellos quieran hacer lo que es bueno, se encuentran a sí mismos haciendo lo contrario. Refiérase a Romanos 7:15-21ff. Si el apóstol lucho con esto, ¡cuánto peor es en una condición de reincidencia!

“¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel al que obedecéis?” (Romanos 6:16); y esto es verdad de un cristiano reincidente. ¡Esto es el peligro que existe en la reincidencia! ¡Recuerde de Lot, Sansón; e incluso Salomón! Ellos demostraron un no querer de sus partes para ser "avivados" a menos que Dios hubiese intervenido a favor de ellos. ¡No seamos engañados en pensar que podemos reincidir en los placeres del pecado; y entonces después de que hayamos disfrutado de ello, podemos "decidir" ser avivados! Ya ven, nuestros albedríos no son entidades soberanas separadas de sí mismos; nosotros queremos como somos influidos o somos dictados por algo o alguien más; así que en ese sentido, no somos "libres" para hacer una "decisión para avivamiento". A menos que seamos librados del poder de la reincidencia, nunca seremos avivados de nosotros mismos. Por lo tanto, ¿Por qué No Hay Avivamiento Hoy? A causa de tanta reincidencia dentro de la Iglesia profesa, generalmente no hay un querer de parte de "cristianos" profesos por uno. Así que, a menos que Dios intervenga a favor de Su pueblo, no hay un Avivamiento venidero. Oh, vamos a orar con Habacuc: “Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, en medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia” (3:2); y que Él nos hiciese dispuestos en el día de Su poder (Salmos 110:3). Amén.

Ahora, la segunda cosa que veo tiene que haber una Abnegación para el Avivamiento; o un Humillar de uno mismo. Una característica de la reincidencia es la Soberbia donde el Yo, para Mí y el Yo Mismo son los factores dominantes en el reincidente. Ahora la vida del reincidente es centrada y enfocada en ellos. ¿No es esto lo que vemos generalmente en las vidas de tantos cristianos profesos? Para que el Avivamiento venga tiene que haber un abandono de nuestras vidas de modo que ellas pueden ser un “sacrificio vivo, santo, agradable a Dios” (Romanos 12:1); y eso, temo, es demasiado costoso para muchos "sobre (los cuales) su nombre es invocado”. Pero el Avivamiento no vendrá si no queremos de "negarnos totalmente”, es decir "deshacernos de" todo lo que es impío y del mundo en nuestras vidas. ¿Cómo podemos esperar Avivamiento y Despertamiento Espiritual si no queremos de abandonar todo lo que es totalmente odioso y ofensivo de nuestras vidas a Él quien es “muy limpio…de ojos para ver el mal, y no puede ver el agravio” (Habacuc 1:13)? ¡Todavía, temo, que muchos de nosotros estamos dispuestos a cabalgar la valla y encontrarnos en la abnegación (la manera equivocada) acercas de nuestra condición reincidida! Vamos a la iglesia todos los domingos y quizás leemos la Biblia y oramos mientras al mismo tiempo vivimos para el "yo" y en la soberbia.

En decirnos que la necesidad de negarnos y de humillarnos son requeridos si habemos de seguirle y experienciar el Avivamiento en nuestras vidas es exactamente lo contrario si no lo hacemos. Ambos son necesarios; porque ¿que es de negarse uno mismo sino humillarse?; y la promesa es lo que Isaías nos dice: “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados(Isaías 57:15). Si no queremos hacer esto, entonces no debemos esperar de que Dios envíenos Avivamiento, inclusive el Despertamiento Espiritual; porque ¿que es lo que le estamos diciendo a Dios sino qué estamos contentos en nuestra condición reincididas y no tenemos necesidad de ellos? Todavía, O pueblo de Dios, eso es lo que vemos hoy en mucho de lo que es llamado "cristiandad"; porque como el Señor se quejo de Su pueblo antiguo es también verdad hoy en día: “Mi pueblo está inclinado a rebelarse contra mí” (Óseas 11:7). Por lo tanto, a menos que queremos de negarnos y humillarnos no habrá la sanidad de nuestras reincidencias (14:1ff. Especialmente v.4).

En el tercer lugar, yo veo la necesidad de la oración urgente. Salomón es dicho por Dios que si Su pueblo ha de experimentar la “sanidad”, es decir  el Avivamiento, ellos han de “orar, y buscar (su) rostro”. Otra vez, como he dicho antes: ¡Sin la oración no puede haber Avivamiento! ¡Uno no puede ver las Escrituras y negar que esto sea verdad! Considera algunas de ellas; por ejemplo Salmo 85:6 – “¿No volverás a darnos vida, para que tu pueblo se regocije en ti?”. Luego Habacuc 3:2 – “Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí: Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, en medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia”. Salmo 80:18 – “Así no nos apartaremos de ti: Vida nos darás, e invocaremos tu nombre”. Además, a leer la historia de Avivamiento y del Despertamiento Espiritual, uno encuentra que cuando Dios ha sido complacido de enviar uno, ha sido el resultado de la oración poderosa y ferviente del pueblo de Dios. Si alguna cosa, yo creería que la razón primaria ¿POR QUE NO HAY AVIVAMIENTO HOY? es la falta de la oración urgente del pueblo de Dios. Temo que mucho de lo que es llamado oración hoy es simplemente o rutina o "orar sin orar", como Arturo Pink lo llama. Es otras palabras, ¡los "cristianos" oran porque se supone que ellos deben de orar; o es una formalidad en que las palabras están allí pero no existe ningún poder!

Creo que la oración urgente es ilustrada por la parábola de Lucas 18, donde leemos del juez injusto y de la viuda: “Y les dijo también una parábola sobre que es necesario orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había un juez en una ciudad, el cual ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque no temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, mas, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo, al fin me fastidie. Y dijo el Señor: Oíd lo que dice el juez injusto. ¿Y no cobrará Dios venganza por sus escogidos, que claman a Él día y noche, aunque sea longánimo para con ellos?” (Versos 1-7). ¡Note la urgencia de la viuda___, que ella no estaba para rendirse! Esto es la clase de oración que necesitamos hoy, la clase "que clama a (Dios) día y noche, aunque sea longánimo para con (nosotros)"; la clase de oración que nos trae al grano de desmayar (v.1). ¿Oramos nosotros así? “Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17). “Constantes en la oración” (Romanos 12:12). “Orando en todo tiempo, con toda oración y súplica en el Espíritu” (Efesios 6:18).

Otra cosa, ¡en ningún lugar de las Escrituras leemos que la oración es "fácil" en la vida del creyente! En el Señor Jesús diciéndonos “que es necesario orar siempre, y no desmayar”, Él esta diciendo que la oración urgente verdadera es muy costosa y consumiente. Para orar de esta manera tenemos que abandonar mucho, cualquier cosa que sea; pero al mismo tiempo de no rendirnos por difícil que sea ni cuánto tiempo se tome. La promesa es que no buscaremos el rostro de Dios en balde; y Él contestará en Su propio tiempo; porque “ésta es la confianza que tenemos en Él, que si pidiéremos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho(1 Juan 5:14, 15). He leído que a través de la historia, Dios ha oído las oraciones de gran hombres y mujeres de Dios que han orado de esta manera; y como resultado Dios ha enviado efusiones poderosas de Su gracia y poder sobre Su pueblo en Avivamiento y Despertamiento Espiritual. Otra vez, tenemos que preguntar: “¿POR QUE NO HAY AVIVAMIENTO HOY?”

************************************************************************************************************************

A continuar, vemos que la cuarta razón ¿Por Qué No Hay Avivamiento Hoy? es la falta de auto sacrificio, es decir, no queremos abandonar nada para dar todo por el Señor. Esto es mostrado en que debemos de “convertirnos de (nuestros) malos caminos” y “tomar (nuestra) cruz cada día, y seguirlo” (2 Crónicas 7:14; Lucas 9:23). Esto significa simplemente que no podemos continuar viviendo en el pecado y al mismo tiempo reclamar que vivimos para el Señor. Ya ven, amados, así como el agua y el petróleo no pueden mezclarse juntos, es totalmente imposible para la santidad y la iniquidad convivir; o tener comunión. “Porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” (2 Corintios 6:14) es declarado. Por lo tanto, podemos afirmar que los cristianos reincididos pueden prevenir el avivamiento, no sólo para sí mismos pero también para la iglesia; por el hecho sencillo que el pecado entre el pueblo de Dios limitará a Dios y prevendrá de bendecir a Su pueblo. Usted puede ver este principio en 2 Crónicas capítulo 6.

Por lo tanto, vemos primero, que para que el avivamiento venga tenemos que “convertirnos de (nuestros) malos caminos”. Esto significa que tenemos que abandonar, es decir, convertirnos de la manera que hemos estado viviendo; porque “todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino” (Isaías 53:6) siempre que reincidamos en el pecado. Y ¿qué son “malos caminos” sino en darle la espalda al Señor Jesucristo para vivir “de los placeres temporales de pecados” (Hebreos 11:25) y “amar al mundo, y las cosas que están en el mundo” (1 Juan 2:15)? ¿Digo algo que no es Bíblico? ¡Definitivamente que no! Cada creyente verdadero sabe de experiencia las tentaciones y luchas con el pecado en sus vida; y más ciertamente, ellos conocen sus fracasos y reincidencias. Ya ven, amados, lo que Dios dice de Su pueblo antiguo es también verdad de Su pueblo en estos días; y Él tiene toda razón porque quejarse: “Mi pueblo está inclinado a rebelarse contra mí” (Óseas 11:7). Qué santo de Dios no puede decir con el apóstol Pablo: “Y yo sé que en mí (esto es en mi carne) no mora el bien; pues el querer está en mí, pero el hacer el bien no. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, éste hago. Y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que mora en mí” (Romanos 7:18-20).

Sin embargo, tristemente el cristiano por negligencia o desobediencia voluntariosa, en vez de voltear a Dios en busca de la gracia y las fuerzas para resistir la tentación y huir de ella (compare Génesis 39:7-12), se rendirá por el momento del placer del pecado. Una vez que eso sucede, no sólo encontramos que el pecado llega a ser más atractivo y más fuerte, pero ¡también llega a ser más grato! ¡Por eso  es que estamos tan susceptibles a reincidir! A causa del pecado que mora en nosotros, ¡lo amamos! Además, endurece nuestro corazón (Hebreos 3:13). Eso en seguida lo hace muy difícil de “convertirnos de (nuestros) malos caminos”; e incluso si somos hechos conscientes de nuestra reincidencia en alguna manera u otra, hallamos que o no queremos volvernos a Él; o ¡no lo podemos hacer de nuestro propio! Además, nuestro amor para el Señor se ha resfriado tanto que ya no hay un deseo cualquier para Él; ¡así como el marido infiel está de su esposa! Él ya no es nuestro “primer amor” (Apocalipsis 2:4); y por lo tanto, no lo buscamos porque estamos tan contentos con nuestro pecado.

No obstante, tenemos que decir, ¡esa es una de las razones porque no hay avivamiento, en un sentido general, en la Iglesia hoy en día! ¡Hay tanta sensualidad, carnalidad y mundanería, no sólo en la Iglesia pero también en el púlpito! Por causa de ello, no hay humildad en las vidas del pueblo de Dios, mucha oración sin en verdad orar; y seguramente, ninguna urgencia para volverse a Dios. La evidencia de esto es visto que en vez los cristianos profesos teniendo un efecto e influencia en todas las áreas de la sociedad; ¡ha sido al revés! Temo que tenemos que decir que mucho de la cristiandad de hoy se ha “conformado a este mundos” (Romanos 12:2) de modo que nuestro testigo para Cristo y el Evangelio ha perdido su poder y belleza. ¡Eso es lo que sucede cuando reincidimos a los “malos caminos” del pecado! ¡Mientras que nos quedemos allí, puede creer que no hay un avivamiento venidero!

Pero, secundariamente, podemos saber que el avivamiento ha venido cuando “tomamos (nuestra) cruz cada día, y (sigamos a Jesús)”. En la reincidencia nos encontramos en un estado muy deplorable; y eso es cuando nuestros corazones están “hastiados de sus caminos” (Proverbios 14:14). ¡Eso siendo el caso no estamos siguiendo a Jesús porque vivimos para nosotros mismos! ¡Pero oh! Cuán diferente es cuando Dios abre las ventanas del cielo y derrama Su gracia y Su Espíritu sobre Su pueblo reincidido; y la promesa será verdad: “Porque yo derramaré aguas sobre el que tiene sed, y ríos sobre la tierra árida; derramaré mi Espíritu sobre tu linaje, y mi bendición sobre tu descendencia; y brotarán como entre hierba, como sauces junto a corrientes de aguas” (Isaías 44:3, 4). Ahora, ¿no te hace esto sediento y te causa que ores como David? “Extendí mis manos a ti; mi alma tiene sed de ti como la tierra sedienta” (Salmo 143:6); o como en el Salmo 63:1, 2 – “Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde agua no hay; para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario”.

Por supuesto, tenemos que tener presente que tener “sed” no es Avivamiento____ es una condición que tiene que existir en el cristiano reincidido en orden para que el Avivamiento pueda venir; porque son sólo ésos que tienen sed para Dios que tendrán “aguas derramados sobre ellos”, y son ésos que por la gracia de Dios han sido hechos dispuestos para hacer lo qué 2 Crónicas 7:14 y Luke 9:23 dicen que debemos de hacer ¡si verdaderamente deseamos Avivamiento! Por lo tanto, tenemos que decir que son sólo ésos que podrán, no sólo de “convertirse de sus malos caminos”, pero también “tomar su cruz cada día, y (seguir a Jesús)”. Quizás preguntará: "¿Cómo sucede esto?" Bueno, recuerda que una planta que se marchita se esta secando debido a la falta de agua se revitalizará, se renovadora y será restaurada siempre que sea regada. ¡Esto es también verdad en el sentido físico siempre que una sed sea satisfecha con agua refrescante! Creo que podemos aplicar esto espiritualmente. ¡La sed de un reincidente para Dios que es satisfecho por las lluvias celestiales de gracia y bendiciones de Dios definitivamente experimentará el Avivamiento!

Entonces, muy ciertamente, cuando eso sucede ahora el reincidente estará dispuesto, no sólo para “convertirse de sus malos caminos”, pero también “tomar su cruz” para "seguir (a Jesús)"; ¡no importa que! Ahora él es hecho dispuesto para hacer todo eso (refiérese a Salmo 110:3) para llegar a ser “sacrificio vivo” (Romanos 12:1) para su Señor y Salvador Jesucristo; es decir, para ser lo que él debe de ser en Jesucristo (2 Corintios 5:17). Todo lo que significa el Avivamiento y el Despertamiento Espiritual será verdad al reincidente que es convertido a Dios, es decir ¡él es Avivado, Renovado, Restaurado; y seguramente, Reformado! Al mismo tiempo, tenemos que notar que esto no será simplemente una experiencia de un día; o mientras que las "reuniones de avivamiento" duren, sino que el Avivamiento verdadero es una obra de gracia de “cada día” sobre el reincidente restaurado para que tome su cruz cada día para seguir a Jesús. Por eso costará mucho en seguir verdaderamente a Jesús cada día, ¿verdad?

Por lo tanto, la pregunta que tenemos que contestar es: ¿Estamos dispuestos de convertirnos de nuestros malos caminos para que podamos tomar nuestra cruz cada día para seguir a nuestro Señor en obediencia a Él y para separarnos de todo lo que es mal ante del Señor? No sólo eso, pero ¿estamos dispuestos a humillarnos, en orar y buscar Su rostro, y de negarnos para que nuestro Dios glorioso mande que las nubes lluevan una vez más sobre Su pueblo reincidido (compare Isaías 5:6)? Oh, pueblo de Dios, vamos a ser serios acerca de ello y permitir que la urgencia de la hora nos traiga a nuestros rostros ante del muy Santísimo con un corazón roto y espíritu contrito por haberle ofendido tanto, implorando la sangre preciosa y la justicia de Su amado Hijo, el Señor Jesucristo, para que Él en Su ira se acuerde de la misericordia (Habacuc 3:2). Sí, amados, vamos a implorar ante Su trono de gracia por la misericordia y gracia para que Él nos “vivifique según su palabra” (Salmo 119:25, 107, 154) como Él prometió: “Entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Crónicas 7:14); porque como Él dice en otro lugar: “Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos” (Oseas 14:4). ¡ALELUYA!!! Oh, permita que así sea, O SEÑOR. Amén.