¿QUE
SUCEDERÁ SI NO HAY AVIVAMIENTO?
Por Lasaro
(Escrituras Escogidas)
¡Creo
que la pregunta es una que nos debe causar mucha consternación y
temblor de
corazón! Esto quizás parezca ser muy negativo para
algunos en empezar este
artículo con tal declaración. Pero sólo por un
momento, mi estimado lector,
considere la pregunta: Sí, ¿que sucederá si no hay
avivamiento? ¿Hace alguna
diferencia de todo si Dios nos deja, es decir la iglesia profesora
cristiana,
en la condición espiritual en la que nos encontramos? ¿Se
osaría cualquier
cristiano profeso decir que no necesitamos un Avivamiento y
Despertamiento Espiritual,
que en cuanto a ellos todo esta bien, no sólo en su cristiandad
pero también de
la cristiandad en general? Oh, ellos concordarán que
quizás las cosas no están "perfectas”,
pero Dios entiende nuestra situación y será
misericordioso después de que todas
las cosas sean dichas y sean hechas. Pero verdaderamente,
¿cómo nos encontraremos
si Dios realmente no nos manda un avivamiento aún después
de considerar nuestras
circunstancias espirituales; y Él mandaría a las nubes
que nunca lluevan otra
vez sobre nosotros y nos deje en una sequía espiritual hasta el
regreso “del
Señor Jesucristo, que ha de juzgar a los vivos (los
creyentes) y a los
muertos (los
incrédulos) en su
manifestación y
en su reino” (2 Timoteo 4:1)? Oh, amado pueblo de Dios, ¡yo
para uno temería encontrarme en una vida reincidida tan
fría y dura ante del
Señor en ese Día!
Ahora,
no me mal entiende: ¡Yo no estoy en ninguna manera implicando que
los creyentes
verdaderos del Señor Jesucristo, quienes han nacido otra vez y
son limpiados
por Su sangre de todo pecado, pero han reincidido perderán su
salvación en ese
Día! Al contrario, hay toda razón, según a la
Palabra inerrante de Dios que
ninguno de Sus elegidos serán perdidos jamás; porque como
Pablo declara en el
capítulo 8 de Romanos: “Por
lo
cual estoy seguro que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni
principados, ni
potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni
lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra criatura nos podrá
separar del amor de
Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (vv.38, 39). Podemos creer
con toda certeza que nuestro Dios nunca permitirá que cualquiera
de Sus hijos
reincidentes quedarse en su condición reincidida; porque por Sus
medios
soberanos Él “sanará
su
rebelión”, y “los
amará de pura gracia; porque su ira se apartará de
ellos” (Oseas
14:4), Él lo declara. No obstante, tenemos que reconocer la
realidad de la
reincidencia en las vidas del pueblo de Dios; y esto, amados,
¡los pone en una
posición muy peligrosa!
Lo
qué yo significo por eso es simplemente esto: Creyentes
verdaderos
reincidentes, en un sentido, no son diferente de los incrédulos
irregenerados,
inclusive de ésos que profesan ser "cristianso" y son miembros
de
alguna iglesia. De hecho, puede ser dicho que miembros irregenerados en
la
iglesia pueden ser más religiosos y activos en la "obra de
Señor",
mientras cristianos verdaderos reincididos pueden estar viviendo
contrario a su
profesión de fe. Pero un problema grave surge cuando esto
sucede: ¿Cómo podemos
saber quiénes son los cristianos verdaderos? Es verdad que
nosotros no vemos el
corazón; ¡sólo Dios puede! En otras palabras,
nosotros no podemos ver si el cristiano
reincidente es un cristiano verdadero; y por supuesto, ni tampoco
podemos ver
el corazón de un cristiano profeso espiritualmente muerto quien
es muy activo
"religiosamente". Pero hay una cosa que revelará la diferencia;
y esa
es el Avivamiento y el Despertamiento Espiritual. En el Avivamiento, el
cristiano verdadero reincidido será revivido, será
renovado, será restaurado y
será reformado porque eso es lo que el Avivamiento verdadero
hace con el cristiano
reincidente, mientras que el Despertamiento Espiritual es el medio por
el cual
Dios despertará al pecador muerto de su dormir de muerte del
pecado, inclusive
miembros de iglesia que profesan ser "cristianos". Pero mientras esto
no acontezca en las vidas de tales personas, entonces ellos se
quedarán lo mismo:
El cristiano reincidido careciendo de certeza y de ser un testigo
verdadero de
lo que son en Cristo; y el "cristiano" profeso irregenerado
todavía
espiritualmente muerto y no teniendo la “esperanza
y sin Dios en el mundo” (Efesios 2:12).
Habiendo
dicho eso, vamos a considerar algunas cosas que serían
implicadas si Dios no
nos mandará un Aviamiento y Despertamiento Espiritual sino nos
dejará en la
condición espiritual que previamente describimos. En hacer esto,
es mi oración
que nuestro Dios, quien es “amador
de misericordia” (Miqueas 7:18), se agrade de revelarnos
donde estamos en nuestra relación con Él; o sea en
nuestras reincidencias, o
sea que Él no puede decir a nuestras almas, “Yo
soy tu salvación” (cp. Salmo 35:3). Pero temo que
muchos de nosotros somos como David, a menos que Dios nos mande un “Natán” como Él hizo con él (refiérase
a 2 Samuel 12), continuaremos ciegos y duros de corazón a
nuestras
reincidencias; o lo que es más peor, ser dejados contentos en
nuestra religiosidad
y en el último Día oír esas palabras atroces del
Señor Jesucristo, “Nunca
os conocí; apartaos de mí, obradores de
maldad” (Mateo 7:23). Por lo tanto, amados, queremos establecer
que el Avivamiento y el Despertamiento Espiritual es de la importancia
suprema
que nuestro Dios se agrade de enviarnos uno; de otro modo, no sabremos
donde
verdaderamente estamos en nuestra relación con el Señor
Jesucristo. Como indiqué
antes, un hijo, o hija, verdadero reincidente de Dios no puede
conocer
la “plena certidumbre de fe” (Hebreos
10:23) porque el PECADO se lo quita de él/ella; y muy
ciertamente, Dios no lo
dará mientras continuamos en un estado reincidido.
Pero
permítame en este momento hacer un punto muy importante: Yo no
puedo encontrar
en las Escrituras que habrá un avivamiento y despertamiento
espiritual generales
en los últimos días antes del Regreso del
Señor Jesucristo y del Rapto
de Su Iglesia. Por el otro lado, lo hace muy claro que habrá una
apostasía, o
"un caer" (2 Tesalonicenses 2:3) dentro de la cristiandad profesora.
En otras palabras, generalmente lo que será manifestado
será una
"cristiandad" que ha negado doctrinalmente, o "caído" de
las doctrinas gloriosas “del
evangelio de la gracia de Dios” (Hechos 20:24). Tales
Escrituras como las siguientes lo hacen muy claro: “Pero
el Espíritu dice expresamente que en los
postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a
espíritus
engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1); y, “Porque
vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana
doctrina; antes, teniendo comezón de oír, se
amontonarán maestros conforme a
sus propias concupiscencias, y
apartarán de la verdad sus
oídos y se volverán a las fábulas” (2 Timoteo 4:2, 3). A causa
de esto, ¡por eso es porque será tan peligroso para los
reincidentes y a
cristianos profesores nominales!
Ahora,
permítame contestar una pregunta que será preguntada: Si
las
Escrituras no enseñan acercas de un Avivamiento y Despertamiento
Espiritual “en los postreros días”
(2 Timoteo 3:1),
entonces ¿por qué hago tanto de ello? Dos razones: A
través de las Escrituras encontramos
que siempre que el pueblo de Dios han reincidido y se han rebelado de
Él, Él de
Su gran misericordia ha tratado con ellos en avivamiento en
renovándolos y restaurándolos
para atrás a Él. A causa de eso, sabemos que hay siempre
esperanza de Avivamiento
y Despertamiento Espiritual para el pueblo de Dios, incluso si sea a
una extensión
limitada. Pero también encontramos que la reincidencia y la
apostasía es una
realidad que puede acontecer en las vidas de cristianos profesos; y la
prueba
de esto es manifestada no sólo por una falta de vida espiritual,
pero también
por un empeoramiento espiritual de las gracias debido al pecado en las
vidas de
cristianos profesos. Hebreos 6:6, 7 ilustra esto: “Porque
la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y
produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe
bendición de Dios; pero la que
produce espinos y abrojos es reprobada, y cercana a ser
maldecida; y su fin es el ser quemada”. Note
aquí
que “la lluvia” es un cuadro de
Avivamiento
y Despertamiento Espiritual que cae sobre ambos los cristianos
verdaderos y
falsos. El efecto que “la lluvia” tiene
en ambos depende de lo que ellos son verdaderamente en su
profesión de fe como
cristianos.
Por lo tanto, amados, aunque es verdad que Avivamiento y Despertamiento Espiritual no son enseñados en las Escrituras como es tan comúnmente expresado hoy; no obstante, podemos encontrar muchas insinuaciones para ellos en el Nuevo Testamento. De hecho, cada exhortación y cada advertencia con respeto al pecado en las vidas del pueblo de Dios es una llamada continua para el Avivamiento y el Despertamiento Espiritual. Además, cuando somos ordenados de “sed llenos del Espíritu” (Efesios 5:18), y “si vivimos en el Espíritu, andemos también en el Espíritu” (Gálatas 5:25) nos indica que debemos de quedarnos revividos, renovados, restaurados y reformados en nuestro andar diario con el Señor. Pero ¡ay! ¿Cuántos de nosotros podemos reclamar que esto es verdad con nosotros? Sí, ¿cuántos de nosotros puede decir sinceramente que nosotros no hemos reincidido; y quizás aún ahora estamos reincididos? Así que sí, podemos llamar por un Avivamiento y Despertamiento Espiritual; e incluso aunque quizás no venga universalmente; oh, ¡sea que le agrade al “Dios de toda gracia” (1 Pedro 5:10) de enviarme uno a mi propio corazón; y mi oración es también para TI! Por supuesto, ¡qué estímulo más grande hay de orar para uno en recordar que nuestro Salvador glorioso murió en la Cruz para darnos Vida, y resucitó de los muertos para que nosotros “andemos en novedad de vida” (Romanos 6:4)! Amén.
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Ahora,
permitimos hacer algunas observaciones con respecto a nuestra pregunta:
¿Qué
sucederá si no hay avivamiento? En pensar que Dios
ordenaría a las nubes que
nunca lluevan otra vez es terrible verdaderamente (como Él ha
hecho antes en 2
Crónicas 7:13 y Isaías 5:6); porque como sabemos que una
sequía puede traer
mucha devastación; y ¡cuán verdadero es esto en el
sentido espiritual! No
obstante, amados, tenemos que considerar la seriedad de algo como esto
aconteciendo a la Iglesia profesa del Señor Jesucristo; y digo
"la Iglesia
profesa" porque hay tantos segmentos en la cristiandad profesa que
reclaman ser tal y por lo tanto, la pregunta tiene que ser aplicado a
ellos.
¿Qué les sucedería a ellos si el Avivamiento nunca
les viene? No es una pregunta
de ellos profesando ser cristianos; porque ellos probablemente "creen"
sinceramente que lo son; sino que es una pregunta de confirmar que lo
que
profesan ser es verdad según lo que Hebreos 6 nos dice: “Porque
la tierra que bebe la lluvia que muchas
veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los
cuales es
labrada, recibe bendición de Dios; pero
la que produce espinos y abrojos es reprobada, y cercana a ser
maldecida; y su
fin es el ser quemada” (vv.7, 8). La “llueva” aquí es un cuadro del Avivamiento;
y así que entonces podemos ver, la pertinencia de nuestra
pregunta: ¿Qué sucederá
si no hay avivamiento?
La
primera cosa que vemos con respecto a nuestra pregunta es lo
siguiente:
Un cristiano reincidido no puede producir lo que es consecuente de ser
verdaderamente
salvo; o las “cosas mejores que
acompañan la salvación” (v.9).
Como todos sabemos, siempre una indicación de la falta de lluvia
es cuando
comienza una planta o árbol a secarse; y como resultado el fruto
no será
producido. Esto es también verdad de un reincidente. Siempre que
Dios retenga
Su “lluvia” de un
reincidido cristiano debido a su rebelión, el corazón se
endurece (ref. a
Hebreos 3:12, 13) y los frutos de gracia no son producidas en su vida.
El
corazón llega a ser lleno de sus propios caminos (Proverbios
14:14). Como resultado,
tales cristianos no llevan un testimonio que son verdaderamente salvos
porque
sus vidas manifiestan lo contrario. Podemos decir que estos son como
Lot cuando
decidió moverse hacia Sodoma; y luego vivió en Sodoma
misma (Génesis 13:10-13;
19); o como Sansón vivió antes que perdió los
ojos; y podemos incluir aún a Salomón;
“Y ya que Salomón era viejo,
sus esposas inclinaron su corazón tras dioses ajenos; y su
corazón no era
perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su
padre David” (1
Tristemente,
amados, las iglesias están llenas con tales cristianos
profesos. Como hemos dicho antes, nosotros no podemos ver sus
corazones; y así
que no podemos decir verdaderamente que no son creyentes de verdad del
Señor
Jesucristo, pero como el Señor mismo dijo de los profetas
falsos, “Por sus frutos los conoceréis.
¿Se recogen
uvas de los espinos, o higos de los abrojos?” (Matthew 7:13)
también puede
ser aplicado a cristianos profesos. La única prueba de la fe
visible salvadora,
nos dice Santiago, son nuestras “obras” (2:14-26).
Por supuesto, no nos referimos simplemente a las "actividades
religiosas" en la iglesia, cuál devoción a una
religión produce, sino a
ésas “cosas mejores que acompañan la
salvación” que son producidas por la gracia de Dios
que “llueve” sobre ellos. Por lo tanto, si
Dios determina a dejarnos en nuestras reincidencias, entonces el poder
de Su
gracia y el Espíritu Santo estará faltando en nuestras
vidas; y si eso sucede,
amados, entonces ¡cómo podemos saber que verdaderamente
somos de Él si nuestras
vidas contradicen lo que profesamos ser! Así que, vamos a poner
atención a la
Palabra del Señor; porque como Pablo nos advierte:
“No os engañéis; Dios no puede ser burlado; pues
todo lo que el hombre
sembrare, eso también segará. Porque el que siembra
para su carne, de la
carne segará corrupción; mas el que siembra para el
Espíritu, del Espíritu
segará vida eterna” (Gálatas 6:7, 8).
La segunda observación que
hacemos es que un cristiano reincidido no
puede ser bendecido de Dios. Note que la Escritura nos dice que “la tierra que
bebe la lluvia que muchas veces cae
sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es
labrada, recibe
bendición de Dios”. En Efesios 1
leemos que todos los
elegidos han sido “bendecidos con toda
bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo”
(v.3). Esto es
verdad de cada creyente del Señor Jesucristo. Pero es
también verdad que en
cualquier tiempo que un hijo de Dios caiga en el pecado, es decir
reincide,
prevendrá el gozar de estas bendiciones en su vida. A menos que
Dios sea
complacido de enviarnos “lluvias de
bendición” (Ezequiel 34:26) “muchas
veces”, es decir, con frecuencia
(Diccionario griego de Strong), podemos descontar correctamente que sin
el
avivamiento de los cielos, nuestras reincidencias voltearán el
rostro de Dios
de nosotros. Podemos aún decir que Él también “a las nubes mandará que no derramen lluvia
sobre (su pueblo
reincidente)” (Isaías 5:6); y si Él hubiera de
hacer esto, ¡qué personas miserables
seríamos si somos dejados en una condición tan
deplorable! ¡Eso es lo que
sucedería si no hay avivamiento!
Sin
embargo, tristemente, lo que vemos hoy es que la muy mayor parte de
cristianos
profesos son más concernidos con ser bendecido con bendiciones
temporales y
materiales que con todas las “bendiciones
espirituales” que el creyente tiene en Cristo. Por eso es que
el Evangelio
de Salud y Riquezas, o el Evangelio de la Prosperidad, ha llegado a ser
tan
popular entre la cristiandad profesora hasta al grano de “que
tienen la piedad por ganancia” (1 Timoteo 6:5). No
sólo eso,
muchos tienen el concepto erróneo que ser bendecido de Dios
significa la
posibilidad de no enfermarse, o de resolver todos las problemas
financieros, o
de tener todas las cosas que desean por reclamándolas
simplemente por creerlo, mientras
ignorando que las bendiciones más grandes que podemos recibir de
Dios son “espirituales”, que son “eternas” (2 Corintios 4:18) y sólo
pueden ser recibidas de la gracia de Dios. Por lo tanto, si Dios ha de
retener
Su “lluvia” de Sus hijos que yerran,
entonces no podríamos dar a luz “hierbas
provechosas” espirituales; y consecuentemente, no ser
bendecido por Dios.
Como resultado, tal vida no manifestará una vida semejante a la
de Cristo que
consiste de amor, fe, la santidad, gracia; o como Pablo se refiere al “fruto del Espíritu” de Gálatas
5:22,
23. Ningún avivamiento, ningún fruto para la gloria de
Dios el Padre (
Luego
terceramente, vemos
otra cosa: Los cristianos reincididos no sólo no pueden beber la
lluvia debido
a la dureza de sus corazones y producir hierbas, pero también ya
no son “labrados”, es decir, cultivados
espiritualmente.
Como ilustración, consideramos un jardín: Sabemos para
que uno produzca sus
frutos, no sólo tienen que ser regada, pero también ser
fertilizada y cultivada.
Pero si el labrador decide dejarlo solo, es obvio lo que
sucederá a ese jardín.
Hablando espiritualmente, amados, esto también puede ser verdad
para los cristianos
reincididos. Nuestro Labrador espiritual nos puede dejar solos en
nuestras
reincidencias sin cualquier esperanza de avivamiento. Eso quiere decir,
entonces, que ya no somos “labrados”
espiritualmente; y consecuentemente, ya no seremos “nutridos
en las palabras de la fe y de la buena doctrina” (1
Timoteo 4:6) y las atracciones dulces del Espíritu Santo no
serán sentidas. Labrando
la tierra es una imagen de romper el corazón para que pueda ser
esa “buena tierra” que da “fruto,
cuál a ciento, cuál a sesenta, y
cuál a treinta por uno” (Mateo 13:8, 23). Oh, amados,
que no sea dicho de
ninguno de nosotros: “Y dijo al viñador:
He aquí estos tres años he venido a buscar fruto en esta
higuera, y no lo
hallo; córtala, ¿para qué ocupa aún la
tierra?” (
Todavía,
¡tenemos que decir que la muy mayor parte de cristianos
profesos están contentos con sus vidas reincididas!
¿Cómo osamos de decir eso?
Bueno, la única respuesta que podemos dar es esta: ¡Eche
una mirada alrededor y
note la impotencia de la cristiandad de hoy! No sólo es esto
verdad, pero ¡vea
especialmente la mundanería de la iglesia profesa cristiana de
hoy! ¿Dónde está
el poder de la gracia de Dios y de Su Espíritu Santo en
ésos que profesan el
Nombre del Señor Jesucristo? Temo que no puede ser dicho de
nosotros como fue
de la iglesia primitiva que “trastornaba
al mundo” (Hechos 17:6). ¿Por qué? La
razón es muy clara: Generalmente, no
sólo Dios ha ordenado a las nubes que no lluevan sobre nosotros,
es decir, la
iglesia profesa cristiana, pero ¡también no hay
señas de
"cultivación" espiritual en las vidas de cristianos reincididos!
Como
resultado, el poder de la oración, de la Palabra de Dios y de
nuestro testigo ya
no es evidente, lo cual sería verdad si Dios estaría
tratando con nosotros en
avivamiento. Pero si Él nos deja solos, ¿qué
esperanza tenemos aparte de Él?
Además, ¡no sólo no vemos un buscar de Dios para el
avivamiento verdadero, sino
un correr a los “falsos profetas” y “falsos maestros” y a sus “herejías
destructoras” (2 Pedro 2:1)
que son tan desenfrenadas dentro de la cristiandad de hoy!
¿Debemos de ser tan
sorprendidos que Dios nos ha dado Su espalda y nos ha dejado a nuestros
dispositivos?
Oh, ¡¡¡la horribilidad en pensar que Dios nunca nos
enviaría avivamiento!!!
Quizás, mi estimado lector, usted se sienta que he sido demasiado negativo y duro con lo que he escrito; e incluso quizás piensa que sugiero que el Avivamiento de Dios depende de nosotros. Pero como muchas veces antes ha mostrado que el Avivamiento y el Despertamiento Espiritual Verdadero es TODA DE LA GRACIA de Dios; porque es obvio que un reincidente NO PUEDE de sí mismo hacer nada para librarse de sus “profundidades” sino exclamar a Dios cuando es hecho consciente de su desesperanza (Salmo 130:1). No obstante, es también verdad que los cristianos reincididos son responsables de obedecer a Dios cuando su condición deplorable es revelada a ellos. 2 Crónicas 7:13, 14. ¡Por eso hay siempre esperanza para el Avivamiento! Todavía, amados, ¡por las observaciones anteriores he intentado en mostrar lo que puede suceder si no hay avivamiento! Porque el Avivamiento es un acto soberano de Dios, hay también la posibilidad de que Dios nos deje en nuestras reincidencias si continuamos en nuestra obstinación y rebelión. Por lo tanto, oh pueblo de Dios, si somos concernidos verdaderamente de nuestra condición espiritual, no sólo personalmente pero también como la Iglesia del Señor Jesucristo, vamos a humillarnos delante “del Dios de toda gracia” (1 Pedro 5:10); porque Él promete “hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados” (Isaías 57:15). Oh, no vayamos llegar al grano donde será dicho de nosotros: “Cuando extendiereis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multiplicareis la oración, yo no oiré” (1:15). “Vuélvenos, oh Jehová, a ti, y nos volveremos: Renueva nuestros días como al principio” (Lamentaciones 5:21) por amor de Jesucristo. Amén.
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Ahora,
permítenos tratar con esos "cristianos" profesos que son como
los a
quienes el Señor Jesús les dijo, “Tienes
nombre de que vives, y estás muerto”
(Apocalipsis 3:1); y como nuestro texto básico nos dice en
Hebreos 6 que a
pesar de la lluvia hay una cierta tierra “que
produce espinos y abrojos” y “es
reprobada, y cercana a ser maldecida; y su fin
es el ser quemada” (v.8). Por eso hay no sólo la necesidad del
Avivamiento, pero también del Despertamiento Espiritual; de otro
modo no hay
esperanza para cualquier cristiano verdadero reincidente y seguramente,
para
los "cristianos" profesos irregenerados. Pero como hemos notado
anteriormente: Si no hay lluvia, terrible verdaderamente será; y
oh, ¡cuán
verdadero eso será si no hay avivamiento!
A
través de la historia Dios ha sido complacido para enviar
Avivamiento
a Su pueblo; y en tales tiempos ha sido sobrellovido
pródigamente con las “lluvias de
bendición” (Ezequiel 34:26)
que multitudes de cristianos reincidentes han Sido Revividos,
Renovados,
Restaurados y Reformados en ser devueltos a su Dios. Pero
también en tales
tiempos de gran Avivamiento Dios ha tratado con los que están
espiritualmente
muertos en enviándoles Despertamiento Espiritual; y este no
necesariamente con
los que están fuera de la Iglesia, sino con miembros de iglesia
que sólo tienen
una "profesión" de la Vida en Cristo pero todavía
están sin la
"posesión" de esta Vida. Refiérase a 1
Pero
otra vez, la pregunta tiene que ser contestada: ¿Qué
Sucede Si No
Hay Avivamiento? Bueno, hemos visto lo que sucederá si Dios no
envía Avivamiento
a los cristianos reincidentes: Ellos se quedarán en su estado
reincidido; y en
tal condición, mucho estará faltando en sus vidas y, peor
de todo, ellos no pueden
probar por ella que pertenecen verdaderamente al Señor. Eso es
lo que es tan
peligroso para un reincidente. Aunque es verdad que ninguno de los
elegidos de
Dios serán perdidos jamás; sin embargo, es también
verdad que muchos de los
santos de Dios terminarán tristemente sus vidas como Lot,
Sansón y Salomón lo
hicieron. Todavía, amados, no presumamos en la gracia y
misericordia de Dios. No
vamos a pensar que podemos vivir en el pecado y la desobediencia y no
sufrir las
consecuencias de ellos; porque mucha “corrupción”
saldrá de ello. Ref. a Gálatas 6:7, 8. Aún ahora,
si por la gracia de Dios somos
hechos conscientes de nuestras reincidencias, ¡clamaremos a Dios
por misericordia
para que sane nuestras reincidencias antes que sea demasiado tarde!
Con
esto, consideremos primero
lo que sucederá a esos cristianos profesos cuya vidas “producen espinos y abrojos” (Hebreos 6:8).
Ahora, es importante
notar que esta tierra particular todavía “produce
espinos y abrojos” aunque “muchas
veces cae la lluvia sobre ella”. Eso
da la imagen de una clase de tierra que no sólo no ha sido
cultivada y fertilizada
apropiadamente, pero también no ha sido sembrada con la buena
clase de semilla.
Quizás puede ser dicho de ellos “que una
vez fueron iluminados y gustaron el don celestial, y fueron hechos
partícipes
del Espíritu Santo, y asimismo
gustaron la buena palabra de Dios, y los poderes del mundo
venidero” (vv.4, 5).
Mas porque ellos no "han sido
espiritualmente cultivados, fertilizados y sembrados" por la gracia de
Dios y Su Espíritu, ellos sólo pueden “producir
espinos y abrojos”, lo que es consecuente de su
condición irregenerada y
significa que todavía están perdidos en sus pecados,
¡aún en su membresía de
iglesia! De hecho, tales miembros de la iglesia pueden ser implicados
en el
Avivamiento verdadero en la iglesia y todavía quedar sin el
Despertamiento Espiritual.
¡Pero peor sería si Dios ha determinado de no enviar
Avivamiento de todo!
Tendríamos que decir, entonces, que Dios también ha
determinado de no salvarlos
y serían como “plata desechada…,
porque
Jehová los desechó” (Jeremías 6:30).
En segundo lugar, consideramos
de lo que sus vidas consisten; y es de “espinos
y abrojos”. No importa cuánto tal cristianos profesos
profesan "creer"
o cuánto ellos reclaman de haber "hecho" para el Señor,
pero si son
irregenerados ellos no pueden producir las “cosas
mejores…que acompañan la salvación” (v.9)
simplemente porque ¡no son salvos!
Tan bien quizás pudieras exprimir agua de una piedra que “el árbol malo dar frutos buenos”
(Mateo 7:16-20); incluso si uno
lo hace en el Nombre de Jesús (ref. a vv.21-23). Oh, es verdad
que tales cristianos
profesos pueden ser muy activos y "religiosos" en la iglesia y en la
comunidad pero en todas tales cosas estarán faltando de la savia
dulce de la
gracia de Dios y del fruto del Espíritu. Recuerde que los “espinos y abrojos” tienen una naturaleza muy
distinta cuando
comparado a "las “cosas mejores…que
acompañan la salvación”. Por lo tanto, la
única esperanza que tal tierra
tiene es que el labrador trabaje esta tierra para hacerla
fructífero y útil.
¡Lo mismo es verdad para tales cristianos profesos! Pero
¿que sucede si no hay
Avivamiento con el Despertamiento Espiritual? ¡Es muy obvio!
Ellos se quedarán
en la misma condición con una esperanza atroz porque han sido “reprobados” por Dios.
Pero
ahora, en el tercer
lugar, vemos donde ellos se encuentran a sí mismos; y es que
están “cercanos
a ser maldecidos”. La
palabra “cercana” aquí en el
Diccionario griego de Strong’s significa cerca
(de lugar o de tiempo). Esto nos dice que aunque ellos no están
experimentando
actualmente todo lo que ser “maldecido”
trae consigo, todavía nos da una imagen de estar tan cercas a
ello sin la
esperanza de rescate; o como Deuteronomio 32:35 lo declara: “A
su tiempo su pie vacilará; porque
el día de su aflicción está cercano, y lo que les
está preparado se apresura”. Matthew
Henry lo pone así: "Tal
tierra está cercana
a ser maldecida; esta tan lejos de recibir la
bendición, que una
maldición espantosa cuelga sobre ella, aunque todavía,
por la paciencia de
Dios, la maldición no es ejecutada completamente". Igualmente,
esto es
verdad de cristianos profesos de “espinos
y abrojos”, que aunque parezca en parecer que todo esta bien
con ellos, mas
será probado de otro modo a menos que Dios de Su
propósito infinito intervenga
en beneficio de ellos, de Su Gracia y Misericordia en Jesucristo, y les
traiga
Despertamiento Espiritual antes que sea demasiado tarde.
Sigue,
cuartamente, lo que
los espera si son dejados en esta condición atroz y desesperada,
es que “su fin
es el ser quemada”. Para
ilustrar: "Tales abrojos y espinos pueden ser cortados una y otra vez;
pueden meter el arado hondo y parecer arrancar todas sus raíces;
pueden sembrar
la tierra con el grano más selecto, pero pronto los abrojos y
los espinos parecerán
otra vez, y serán tan molestos como antes. Ningún dolor
los dominará, ni
asegurará una cosecha". Tal tierra "sería sin valor, y
sería
abandonada para ser quemada con el fuego…Tal con muchos
cristianos profesos.
Pueden ser enseñados, ser amonestados, ser reprendidos, y ser
afligidos, pero
todo no hace provecho. Hay (una) perversidad esencial e indomada en sus
almas,
y a pesar de todas las tentativas para hacerlo un santo varón,
las mismas
pasiones malas estallan continuamente de nuevo…así, Pablo
dice, sería en el
tratamiento de Dios con su pueblo. Si después de todas
tentativas para asegurar
un vivir santo, y para mantenerlos en los senderos de la
salvación, ellos mostraran
nada del espíritu de la piedad, todo que podría ser hecho
es de abandonarlos a
la destrucción como tal campo es quemada con el fuego".
(Comentario de
Barnes). Oh, la única esperanza que podemos ver es que Dios “rompiese los cielos, y descendiera, y a
(su) presencia se escurriesen los montes (de sus pecados y
rebeldía)” (Isaías 64:1) en
Avivamiento y en
Despertamiento Espiritual antes
que los fuegos de destrucción los
alcancen en condenación eterna.
"Oh,
¿hay alguna esperanza cualesquiera de todo para tales
personas?” alguien quizás preguntará. Bueno,
quizás la única esperanza podría
ser encontrada en la palabra pequeña “cercana”,
es decir "cercas". Esto implica que el “maldecir”
no ha sido ejecutado completamente en tales personas; y
quizás Dios todavía podría hacer una obra poderoso
de gracia en tal cristiano
profeso; de otro modo, tendrán que sufrir las consecuencias de
sus “espinos y abrojos”. Por lo tanto, si
tal persona es condenada que su vida, manifiesta una
contradicción de su
reclamo en Cristo y de la salvación, su necesidad más
grande, si son
concernidos verdaderamente por su alma, es de exclamar a Dios por la
misericordia en Jesucristo. Él SOLO es el único quien
puede hacer lo que Ezequiel
36 nos dice: “Y os daré corazón nuevo,
y
pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y
quitaré de vuestra carne el corazón
de piedra, y os daré un corazón de carne. Y
pondré dentro de vosotros mi
Espíritu, y haré que andéis en mis mandamientos, y
guardéis mis decretos y los
pongáis por obra” (vv.26,
27). La promesa es: “Y al que a mí viene, yo
no le echo fuera” (
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Al
terminar nuestro mensaje, verdaderamente sería para nuestro
beneficio en
considerar gravemente la pregunta que hemos presentado,
¿QUÉ SUCEDERÁ SI NO HAY
AVIVAMIENTO? Pensaría que si somos realmente concernidos por la
condición
espiritual, no sólo por la nuestra personalmente, pero de muy
ciertamente por
la del pueblo de Dios, no desearíamos que tal cosa suceda. Pero,
como hemos
visto, ¡puede suceder! Dios puede, de Su voluntad soberana,
decidir de no
enviarnos un Avivamiento y Despertamiento Espiritual. O sino, Él
quizás
vertería Sus bendiciones sobre Su “vellón” en una cierta área y dejar todo lo de
alrededor seco, o dejar el “vellón” seco
mientras todo lo de alrededor ser bendecido. Cp. Jueces 6:36-40. Pero
oh, en
pensar que Dios ordenaría a las nubes que no lluevan más
sobre nosotros es un
pensamiento que es terrible verdaderamente; y si cualquier cosa, nos
debe
llevar a las rodillas y sobre nuestro rostro suplicando a nuestro Dios
que abra
las ventanas del cielo, y derrame la lluvia como en el tiempo de
Elías (1
Pero,
¿qué podemos hacer? Ya que el Avivamiento y el
Despertamiento Espiritual es de la
voluntad soberana del más Altísimo, ¿no es cierto
que si Él ha cerrado los
cielos para que no lluevan (2 Crónicas 7:13), nadie los puede
abrir (ref. a
Apocalipsis 3:7)? Sí, es verdad; pero también es dicho
que Él puede abrir “las
ventanas de los cielos, y derramar sobre
vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías 3:10); y si Él lo
hace, ¡nadie las puede cerrar! El principio es esto, amados:
¡Lo qué Dios ha
determinado a hacer, eso no puede ser cambiado! No obstante, no podemos
presumir en saber que Él nunca nos enviará Avivamiento y
Despertamiento Espiritual;
porque como leemos en varios lugares: “¿Quién
sabe si se volverá y arrepentirá Dios, y se
apartará del
furor de su ira, y no pereceremos?” (Jonás 3:9); y: “¿Quién
sabe si volverá y se apiadará y
dejará bendición tras sí, es decir, ofrenda y
libación para Jehová Dios
vuestro?” (Joel 2:14). En otras palabras, aunque podamos
confesar humildemente que Él sería justo de voltearse de
nosotros y dejarnos en
nuestra reincidencia, o condición perdida; todavía, “¿quién
sabe” que Él haría lo contrario
de lo que merecemos? Ustedes ven, amados, Dios no sólo es
Soberano, pero Él es
también “el
Dios de toda
gracia” (1 Pedro 5:10), Quien dijo a Salomón que si
Él “cerrare
los cielos, para que no haya lluvia,
y…mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare
pestilencia a (su)
pueblo”, también
dijo que “si se
humillare (su)
pueblo, sobre el cual (su) nombre es invocado, y oraren, y buscaren
(su)
rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces (él)
oirá desde los
cielos, y perdonará sus pecados, y sanará su
tierra” (2
Crónicas 7:13, 14), nos da esperanza que aunque no había
llovido por 3 1/2 años
(en el tiempo de Elías), Él puede ser misericordioso y
ordenar a las nubes a
llover una vez más sobre Su pueblo. OH SEÑOR, hazlo otra
vez en el Nombre de Jesús
por amor de Tu gloria y el bien de Tu pueblo, y para aquellos que no te
conocen.
Amén.
Ahora,
al terminar, permíteme hacer algunas observaciones que creo son
necesarios si habemos de tener cualquier esperanza para el Avivamiento
y el Despertamiento
Espiritual; lo cual ustedes verán que es basado en la
oración; porque la
oración es el ingrediente necesario, aparte de la gracia
soberana de Dios, para
esta obra graciosa de Dios. Omita la oración, y mejor
sería que continuara en su
reincidencia, o en su
condición perdida. Como cada creyente verdadero en el
Señor Jesucristo
confiesa, nuestra relación con Dios, no sólo comienza con
oración, sino que es
una práctica continua en la vida del santo de Dios.
¡Así como puede ser dicho,
"Sin La Oración, No Hay Salvación", también puede
ser dicho,
"Sin La Oración, No Hay Avivamiento"! En otras palabras, amados,
no
hay ningún aspecto de la vida cristiana que puede ser dicho que
puede
prescindir de oración. Por supuesto, no nos equivoquemos: Yo no
hablo de la
clase de oración superficial, repetitiva, rápida y
fría de la cual temo que
muchos oran; o como Arthur W. Pink se refirió como el "orar sin
orar". Oh, pueda que nuestro Dios vierte sobre nosotros “el
Espíritu de gracia y de oración” (Zacarías
12:10) para que puédanos clamar verdaderamente a Él por
gracia y misericordia
para que Él “aviva su obra en medio de
los tiempos, en medio de los tiempos (la haga) conocer; En la ira (se
acuerde)
de la misericordia” (Habacuc 3:2). Pueda qué
así sea es mi oración.
La primera observación que hago
es acercas de la humildad como
encontramos en 2 Crónicas 7:14, donde leemos: “Si
se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado,
y oraren…”. ¿Puede imaginarse en venir
a Dios con un corazón orgulloso
y despreocupado y esperar que lo reciba? Pero si esto sucede en los
corazones
del pueblo de Dios, “sobre el cual (su)
nombre es invocado”, note que Él promete de “entonces…oír desde los cielos, y
perdonar sus pecados, y sanar su
tierra”. Eso, amados, yo creo es una promesa de esperanza
para el Avivamiento
y el Despertamiento Espiritual; no sólo para Su “vellón”
pero también para lo que esta alrededor de el.; y quizás
podemos
aplicarlo a nuestras familias, nuestros vecinos y nuestra
nación. Pero note que
para “oír desde los cielos” es
conectado cuando “oramos”; y la
oración verdadera sólo pude ser de los que se han “humillado” ante de Dios.
“El
deseo de los humildes oíste, oh Jehová: Tú
dispones su corazón, y haces atento
tu oído” (Salmo 10:17). ¿Podemos incluir el
Avivamiento en esto? ¡Sí,
podemos!
En segundo lugar, observamos
que la oración verdadera de un cristiano humilde es una
de esperanza: “Está
atento a la voz de mi clamor,
Terceramente,
observamos que la oración verdadera es una de
fe que mueve montañas. Considere la siguiente Escritura: “Tened fe en Dios. Porque de
cierto os digo, que cualquiera que dijere a este monte:
Quítate y échate en
el mar; y no dudare en su corazón, mas creyere que será
hecho lo que dice, lo
que dijere le será hecho. Por tanto os
digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo
recibiréis, y os vendrá” (Marcos
11:22-24). Amados, la
oración verdadera no mira a la montaña, sino a
Aquél en cuya “presencia se escurriesen los
montes, como
fuego abrasador de fundiciones…” (Isaías 64:1,
2). Oh, pueblo de Dios,
vamos a creer que no hay una montaña que puede estorbar el
Avivamiento y el Despertamiento
Espiritual de suceder al orar “la oración
de fe” (Santiago 5:15); pero no porque tenemos fe en nuestras
oraciones,
sino “fe en Dios”. En ese caso, no
hay una montaña de incredulidad, ninguna montaña de
pecado, ninguna montaña de rebelión,
ninguna montaña de corazones
endurecidos, ni de ningún obstáculo que no puede ser
quitado del lado por el
fuego de la gracia y del Espíritu de Dios. Oh, creyente
compañero, vamos a
tomar al Señor en Su Palabra: “Todo lo
que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os
vendrá” (v.24).
¿Puede ser esto verdad para el Avivamiento y el Despertamiento
Espiritual? Sí,
puede; porque “todo lo que pidiereis”;
y ¿no pedimos tales bendiciones de los cielos?
Ahora,
cuartamente, la
oración verdadera es una de ser sumiso a
la voluntad de Dios. En 1 John leemos estas palabras muy
humillantes con
respecto a la oración: “Y ésta es la
confianza que tenemos en Él, que si pidiéremos alguna
cosa conforme a su
voluntad, Él nos oye. Y si sabemos
que Él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que
tenemos las peticiones que le hayamos hecho” (5:14, 15).
Digo "humillante" porque después de que todas las cosas son
dichas y
son hechas; sí, aún después de orar con humildad,
y con esperanza, y con una fe que mueve
montañas; todavía, amados,
aprendemos que la oración verdadera es una que está dispuesto a ser sumiso a la voluntad de Dios. No
obstante, es la
cosa más dura de hacer; especialmente mucho más que si
estamos tan serios y
deseosos para el Avivamiento que después de orar como notado
anteriormente,
Dios debe contestar nuestra petición por ello. Pero, amados, la
oración
verdadera es como el Señor Jesús Mismo nos mostró
lo que es. Recuerde las
palabras del Señor Jesús, “Abba,
Padre,
todas las cosas te son posibles; aparta de mí esta copa; mas
no sea mi
voluntad, sino la tuya” (Marcos 14:36). Por lo tanto, en
orar por el
Avivamiento y el despertamiento Espiritual, tanto como vemos una
necesidad por
ellos (y oh, pueblo de Dios, definitivamente hay una necesidad para
ellos),
todavía necesitamos de orar que Su voluntad sea hecha, y no la
nuestra; aún más
que nuestra humildad, nuestra esperanza y nuestra fe; y sí,
aún más que el
Avivamiento y el Despertamiento Espiritual mismos. Creo que en hacer
esto “comprobamos cuál sea la buena voluntad
de
Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2); y
redundará para la gloria de
nuestro Dios muy Altísimo en Jesucristo. Amén.
Así
que, en terminar este estudio de ¿QUÉ
SUCEDERÁ SI NO HAY AVIVAMIENTO?, y viendo que
sería terrible
verdaderamente si Dios no nos envía Avivamiento y Despertamiento
Espiritual; y
Él sería justo en hacerlo, todavía encontramos que
aún cuando Él demora y la sequía
puede ser larga, nunca falta que Él tiene un "Elías" en
algún lugar
que comenzará a orar aún cuando no hay una nube en el
cielo. Pero en continuar
en orar, habrá un chaparrón aquí y allá
hasta que las ventanas del cielo se
abren con una efusión de la gracia y el Espíritu de Dios
como Él ha hecho
tantas veces antes. Quizás puede suceder otra vez antes del
Regreso de nuestro
glorioso Señor y Salvador Jesucristo. No se rinda; porque aunque
Él quizás no
lo haga universalmente en la Iglesia, todavía Él
quizás lo hará con usted
personalmente. Ore como que el himno dice: 'Avívanos, oh
Señor, Llenándonos de
tu amor, Colmándonos de fervor; Ven, hazlo primero en
mí’. Quizás sea,
mi estimado hermano o hermana en el Señor, que puede empezar con
usted; y su
copa será tan llena que desbordaría y tocaría a
ésos alrededor de usted para el
bien de ellos. Oh, sí Señor, permite que empiece conmigo
AHORA en Jesucristo,
es mi oración. Amén.