UN NUEVO
COMIENZO
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva
criatura es; las cosas
viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios
5:17).
Por
Lasaro Flores
Otra vez, hemos venido a un Año Nuevo; y
¡Oh!, cuántos
de nosotros haremos resoluciones del Año Nuevo para tener "un
nuevo
comienzo" en nuestras vidas. Podría ser considerado noble por
algunos en hacer eso; y realmente no hay
nada mal para
uno desear de ser una mejor persona en sus relaciones y en la manera
que vive.
Pero cuántos de nosotros tenemos que confesar que a pesar de ser
sincero al
principio, sino por el camino algo sucede que nos causará, no
sólo fallar, pero
quizás aún ser peor.
Esto me recuerda de la parábola que el
Señor Jesús nos
dio en Lucas 11: "Cuando el espíritu inmundo sale del
hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no
hallándolo, dice:
Regresaré a mi casa de donde salí. Y viniendo,
la halla barrida y
adornada. Entonces
va, y toma otros siete espíritus peores que él; y
entrados, habitan allí; y el
postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero"
(versos 24-26). En otras palabras, esto nos da una imagen del
auto-reformación,
pero es sólo un cambio exterior que no puede satisfacer
completamente y dar un
contentamiento verdadero. No pudiendo obtener su objetivo, él lo
abandona y
vuelve a su vida vieja. Lo qué es peor es que aunque haya
algunos
"cambios"; ellos son impotentes en prevenirlo de hacerse
"peor", como notado en la parábola.
Ahora, del otro lado, nuestro texto no
sólo promete,
pero también garantiza, ¡Un Nuevo Comienzo! Pero note que
este Nuevo Comienzo
no es basado, y no depende, en nuestras resoluciones del Año
Nuevo. No, este
Nuevo Comienzo SOLO puede ser verdad en Jesucristo; porque “de
modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es” o
“una nueva creación”. Oh, ¡que
maravilla! Si estamos “en Cristo”,
¡llegamos
a ser “una nueva creación”! Y,
¿qué
es ser “una nueva creación”? Simplemente
esto: ¡”Las cosas viejas pasaron; he
aquí
todas son hechas nuevas”! Solo piense en ello: Si usted ha de
empezar el
Año Nuevo como “una nueva
creación…en
Cristo”, esto significa que usted verdaderamente tiene Un
Nuevo Comienzo en
su vida: En su relación con Dios, en sus relaciones con la
gente; y
especialmente con su propia familia; en su relación con el mundo
y el pecado;
en cómo usted vive, en lo que usted piensa y desea; de hecho,
¡usted puede
decir que su mundo es girado al revés para lo mejor en su vida!
Pero no sólo tiene Un Nuevo Comienzo
pero puede dejar
la "vida vieja" atrás; porque “las
cosas viejas pasaron”. ¿Qué significa esto?
Simplemente significa que su
vida "original" como pecador es "ido" debido de ser creado
de nuevo en Jesucristo. Sus vicios viejos, sus hábitos viejos,
sus deseos
viejos y cada cosa que antes dominaba su vida ya no tienen
ningún derecho porque
lo que Dios dice en Ezequiel 36 será verdad de usted: “Y rociaré sobre vosotros agua limpia, y
seréis limpiados de todas
vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os
limpiaré. Y os daré
corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de
vosotros; y quitaré de vuestra
carne el corazón de piedra, y os daré un corazón
de carne. Y pondré
dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis
en mis mandamientos, y
guardéis mis decretos y los pongáis por obra” (versos
25-27). ¡Eso es verdaderamente Un Nuevo Comienzo en Jesucristo!
¡Amén!
No obstante, amados, tristemente muchos de
nosotros
que profesamos el Nombre de Jesucristo tenemos que confesar que por el
camino
al cielo nos hemos tropezado, e incluso reincidido. Quizás puede
ser dicho de
nosotros como Dios se quejó en Óseas: “Mi
pueblo está inclinado a rebelarse contra mí”
(11:7). ¡Quizás esa es la
razón que el mundo llama a los que profesan ser cristianos
hipócritas! ¡Ellos
ven que lo que profesamos ser no es coherente con lo que practicamos!
Las “nuevas cosas” que se suponen estar
en
nuestros vidas a causa de ser “una nueva
criatura…en Cristo” no son vistas porque hemos vuelto
a “las cosas viejas” que se deben haber “pasado”. Oh, ¡que no sea verdad de
nosotros como del hombre de la parábola en Lucas
21 al cual nos referimos antes; que todo lo que tenemos es una
auto-reformación
y no una creación de Dios. No erremos: Si deseamos
verdaderamente Un Nuevo
Comienzo este Año Nuevo, no miremos a nuestras resoluciones,
sino a la promesa
de nuestro texto: “De modo que si alguno
está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he
aquí todas son
hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).
Habiendo dicho eso, amados, consideremos
nuestras vidas
pasadas de 2008 y confesamos honestamente que para 2009 necesitamos Un
Nuevo
Comienzo. Por supuesto, yo no me refiero de ser salvados de nuevo, como
hay
ésos que creen que los cristianos pueden perder su
salvación a causa del
pecado. No, un hijo de Dios nunca puede ser "desnacido (?)", es decir
habiendo experimentado el "nuevo nacimiento"; en otras palabras,
llegando a ser “una nueva criatura”
por el Espíritu de Dios (Juan
3:3,
7) y luego volver al "estado natural" de un pecador perdido a causa
del pecado. Pero a lo que yo me refiero es que hay creyentes de verdad
en el
Señor Jesucristo que reinciden en el pecado; y
¿dónde está aquel que puede
negar esto? ¡Tales reconocerán que ellos necesitan Un
Nuevo Comienzo en su
andar cristiano! Por cierto en cualquier momento que somos condenados
del pecado
en nuestras vidas, debemos clamar por el perdón y volver a
empezar de nuevo
otra vez; y eso a todo tiempo del año. Pero oh, pueda que el
Dios de toda
gracia se complazca en utilizar el Año Nuevo como el medio para
mostrarnos
nuestra falta en 2008 y empezar 2009 con todo lo que significa tener Un
Nuevo
Comienzo en Jesucristo, mirando SOLO a Él de un día al
otro el resto de 2009;
en cuanto a eso el resto de nuestras vidas que Él nos otorga.
Amén.
Pero la única esperanza que tenemos,
amados, es que
Dios de Su gracia se agrade de revivirnos, de renovarnos, de
restaurarnos y de
reformarnos. Si Él no hace eso, ¡entonces todas las
resoluciones que hacemos
serán en balde simplemente porque el cambio sólo
será en lo exterior y no en lo
interior! En revitalizarnos, Dios tiene que llenarnos con Su “Espíritu de vida en Cristo Jesús”
(compare Romanos 8:2), que ha sido apagado por el pecado, para que una
vez más
las “nuevas cosas” en Cristo sean
vistas en nuestras vidas; en renovarnos, Él lo hace en renovar
esas gracias que
nos fueron dadas al principio, tal como el amor para Él, un
deseo ferviente para
complacerle, un hambre y sed de Él,
etc.,
(compare 1 Pedro 1:8; Salmo 73:25; 63:1); en restaurarnos, Él
nos trae para
atrás a ese lugar donde primero lo oímos decir a nuestras
almas, “Yo soy tu salvación” (Salmo
35:3) en
restaurándonos a Él (Salmo 23:3); y por supuesto, en
reformándonos, Él nos toma
en Sus manos y comienza a formarnos y moldearnos recortando cada
desfiguración
causada por el pecado para que seamos conformados a la imagen de Su
amado Hijo,
a lo que fuimos predestinados en Él (Romanos 8:29).
Por lo tanto, mi estimado lector,
¿verdaderamente
desea USTED UN NUEVO COMIENZO para este año de 2009? Bueno, la
única esperanza
que usted tiene es de clamar a Aquél a quien David lo hizo: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio;
y
renueva un espíritu recto dentro de mí” (Salmo
51:10); o como Jeremías lo
hizo: “Vuélvenos, oh Jehová, a ti, y
nos
volveremos: Renueva nuestros días como al principio” (Lamentaciones
5:21).
Pero comprende que esto sólo puede ser verdad para usted si es
una “nueva criatura…en Cristo” para
que pueda
andar “en novedad de vida” (Romanos
6:4) en Él. Aún ahora, si somos creyentes de verdad en
Cristo pero hemos
recaído en el pecado, recuerde que “si
vivimos en el Espíritu, andemos también en el
Espíritu” (Gálatas 5:25); en
otras palabras, ya que hemos sido “nacido
otra vez…del Espíritu” (Juan 3:3,
6) y así llegamos a ser una “nueva
criatura…en Cristo”, ahora podemos “andar
en el Espíritu” en todas las cosas que han llegado a
ser nuevas en nuestras
vidas por causa de nuestra relación con el Señor
Jesucristo como nuestro
Salvador. Él no nos ha dejado impotentes; porque ahora podemos
decir con el
apóstol Pablo: “Todo lo puedo en Cristo
que me fortalece” (Filipenses 4:13). Así que, “despojémonos de todo peso, y del pecado que nos
asedia, y corramos con
paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los
ojos en Jesús, el autor
y consumador de la fe” (Hebreos
12:1, 2). Por lo tanto,
permíteme que termine con lo siguiente: “Mirad
cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de
Dios; por esto el
mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él. Amados,
ahora somos hijos de Dios, y
aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos
que cuando Él
apareciere, seremos semejantes a Él, porque le veremos como
Él es.
Y
cualquiera que tiene esta esperanza en Él, se purifica a
sí mismo, así como Él
es puro”
(1 Juan 3:1-3). Amén.