¿ORAR O NO ORAR?
(Escrituras Seleccionadas)
Por Lasaro Flores
Hay algunos
que creen que no debemos de orar por el Avivamiento y el Despertamiento
Espiritual; y ellos lo basan en que el Nuevo Testamento no
enseña que debemos
de hacerlo. Es cierto que las escrituras del Nuevo Testamento no
indican que
habrá un Avivamiento y Despertamiento Espiritual general en los
últimos días
antes del regreso del Señor Jesucristo por Su Iglesia y para el
Juicio. Por el otro
lado, si se nos muestra que habrá un gran "caer"
(2 Tesalonicenses 2:3), es decir, una “apostasía”;
porque "el Espíritu dice
expresamente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de
la fe,
escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de
demonios" (1
Timoteo 4:1) en que "vendrá tiempo
cuando (es decir, cristianos profesos)
no sufrirán la sana doctrina; antes, teniendo comezón de
oír, se amontonarán
maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de
la verdad sus
oídos y se volverán a las fábulas" (2 Timoteo
4:3, 4). Por lo tanto, a
causa de esto, nosotros no debemos de orar por el Avivamiento y el
Despertamiento
Espiritual (según a ellos), ya que no parece que hay uno
prometido para el futuro.
Ahora, si hay uno, por favor házmelo saber; porque estoy
dispuesto a ser
corregido por la Palabra de Dios. Amén.
Es verdad
que no encontramos las palabras "avivamiento" ni “despertamiento
espiritual" en el Nuevo Testamento; pero eso no significa que los
creyentes
verdaderos no pueden necesitar ser Revividos, Renovados, Restaurados o
Reformados
a causa de la reincidencia o declinación en sus vidas
espirituales como cristianos.
No hay creyente verdadero que jamás puede reclamar que ellos
nunca han tenido
tiempos de la sequedad espiritual, dureza de corazón; y por ese
hecho, delibera
rebelión contra la voluntad de Dios. Me atrevo decir que si hay
tales personas
que digan esto no es verdad de ellos, esto en sí mismo indica
que ellos ya están
reincididos. Además, agregaría que sería peligroso
para un cristiano profeso estar
en tal condición espiritual agotada y tener que dar cuenta de su
vida a Aquél
que "conoce los secretos del corazón"
(Salmo 44:21); "porque es
menester que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo,
para que
cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el
cuerpo, ya sea
bueno o sea malo" (2 Corintios 5:10).
Ahora, el
Antiguo Testamento hace mucho acercas del Avivamiento, no sólo
por el avivamiento
corporativo pero también por el avivamiento personal. El
Salmista ora: "¿No volverás a darnos vida,
para que tu pueblo se regocije en ti?" (85:6). "Y
ahora por un breve momento se
mostró la gracia de Jehová nuestro Dios, para hacer
que nos quedase un
remanente libre, y para darnos estaca en su lugar santo, a fin de
alumbrar
nuestros ojos nuestro Dios y darnos un poco de vida en nuestra
servidumbre"
(Ezra 9:8). (Esto puede ser aplicado al Avivamiento espiritual). "Porque así dice el Alto y Sublime, el
que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la
altura y la
santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para
hacer vivir el
espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de
los quebrantados"
(Isaías 57:15). De hecho, 2 Crónicas 30:1 a 31:1 es un
ejemplo muy bueno de
Avivamiento en el Antiguo Testamento. Por supuesto, mucho más
podría ser
presentado de Avivamiento en el A.T.; pero para ahora, permitimos ser
suficiente
lo que he mostrado ser así.
No
obstante, como indiqué antes, que aunque el Nuevo Testamento no
utilice la
terminología para Avivamiento y Despertamiento Espiritual como
el Antiguo
Testamento lo hace, más podemos encontrar muchos casos en el
Nuevo Testamento que
se refieren a ello. Es inconcebible pensar que una vez un pecador es
convertido
al Señor Jesucristo como Salvador y es bautizado por el
Espíritu Santo en el
Cuerpo de Cristo, ellos nunca tendrán la necesidad de ser
Revividos, Renovados,
Restaurados y Reformados en sus vidas como cristianos. Pero creer de
otro modo,
es reclamar que un creyente nacido de nuevo siempre será lleno
del Espíritu
Santo desde el momento de conversión a la glorificación.
Pero como notaremos, hay
muchas Escrituras en el N.T. que implica por lo menos Avivamiento para
una cristiano
reincidido___ que son tiempos que los verdaderos creyentes pueden, y lo
harán, caer
de "andar en el Espíritu" a "andar en la carne".
¿Qué santo
de Dios puede reclamar que esto nunca les ha sucedido a ellos?
Primero, notaremos algunas Escrituras que dan la idea
de Avivamiento para el creyente; y la implicación es que ellos o
se han caído
en un estado reincidido, o están en el peligro de la
reincidencia. El primero
que viene a cuenta es Efesios 5:18,
"Y no os embriaguéis con vino, en lo cual hay
disolución; mas
sed llenos del Espíritu”. Note el contraste entre andar en la
carne y andar en el Espíritu. ¿Por qué la
exhortación si no es posible para el
creyente reincidir y necesitar Avivamiento? Entonces leemos "que
ya es hora de despertarnos del
sueño”; y "mas vestíos del
Señor Jesucristo, y no proveáis para satisfacer los
deseos de la carne"
(Romanos 13:11, 14). Aquí otra vez vemos el contraste entre
un andar carnal
y un andar espiritual. Un andar espiritual indica para uno "ser
lleno del Espíritu” y ser "despertado del
sueño” y “vestido
del Señor Jesucristo”. La ausencia de estas cosas en
uno que profesa ser
cristiano es para uno ser “embriagado con
vino", haciendo "provisión
para satisfacer los deseos de la carne”; y por lo tanto,
¡para estar en un
estado reincidido!
¿Puede ser
esto verdad de uno quién es un creyente verdadero del
Señor Jesucristo? Bueno, considere
lo que el apóstol Pablo dice en Romanos 7. ¡Aquí se
nos da una imagen gráfica
de la lucha diaria de los creyentes con el pecado morador! "Y
yo sé que en mí (esto es en mi carne) no mora el bien;
pues el
querer está en mí, pero el hacer el bien no. Porque no
hago el bien que quiero,
sino el mal que no quiero, éste hago. Y si hago lo que no
quiero, ya no soy yo
quien lo hace, sino el pecado que mora en mí" (versos
18-20). Al grado
que un hijo de Dios ha crecido en la gracia y en el conocimiento del
Señor y Salvador
Jesucristo determinará cuán victorioso será sobre
el pecado en su vida. Pero ¡ay!
A veces un santo de Dios sucumbirá y será derrotado por
el pecado; y
tristemente, puede continuar en ello a menos que Dios de Su gracia
Revivirá,
Renovará, Restaurará y Reformará a Su hijo errante
de sus reincidencias.
¿Conoce UD de alguno que se encuentra a sí mismo en tal
estado; y no orará
usted a Aquél quien SOLO lo puede traer atrás a El?
En segundo
lugar, miramos a dos casos de
la condición horrible de la reincidencia; y ¡esto en la
iglesia! Estos dos
ejemplos pueden ser tomados individualmente o corporalmente. El primero
es en
el capítulo 2 de Apocalipsis donde el Señor le dice a la
iglesia en Éfeso: "Pero tengo contra ti, que has
dejado
tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído,
y arrepiéntete, y haz
las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y
quitaré tu candelero de
su lugar, si no te hubieres arrepentido" (versos 4, 5).
¡Esto, por
supuesto, es una imagen muy triste de la reincidencia! Esta iglesia, o
individuos
en la iglesia, habían hecho una cosa muy horrible. 1)
Ellos habían “dejado (su)
primer amor"; y ¿qué era “(su)
primero amor", si no el Señor mismo? Deje de amar el
Señor como su "primer amor" y
todo lo demás será muy fácil de donde caerse;
¡especialmente
esas cosas que tienen que ver con nuestro Señor y Su Evangelio! 2) Como resultado, ellos se han "caído”;
o como significa el griego,
a morirse; específicamente ser
expulsado del camino donde Cristo
era su "primer amor"; y por
lo tanto, amándolo y siguiéndolo como al principio. 3) Son exhortados a "recordar"
de lo qué ellos se habían "caído",
y a "arrepentirse”, es decir pensar
de forma distinta acerca de cómo
ellos ahora viven. Seguramente, ¡ellos
ya no viven para su "primer amor”!
4) La prueba de un cambio de mente, es
decir arrepentimiento es que ellos harán “las primeras obras" cuando Cristo
era su "primer amor”, cuáles
obras son producidas por el amor, en la fe y de la gracia de Dios en
nosotros.
¡En cualquier momento que no podemos decir que esto es nuestro
modo de vivir en
Jesucristo, definitivamente debemos ser llenados otra vez con el
Espíritu Santo
en Avivamiento!
Ahora,
considere la seriedad de esto en caso de que no seamos traídos
de nuestra
reincidencia: "Pues si no, vendré
pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te
hubieres arrepentido"
(v.5). Note que el Señor es muy grave acercas de nosotros
volviéndonos a Él, lo
cual que si somos revividos, renovados, restaurados y reformados por la
gracia
de Dios, sucederá definitivamente como el profeta
Jeremías lo pone: "Vuélvenos, oh
Jehová, a ti, y nos
volveremos: Renueva nuestros días como
al principio", es decir como era al principio en nuestro andar
con
el Señor (Lamentaciones 5:21). Pero note que Él nos
advierte que si persistimos
en nuestra reincidencia que Él "vendrá
pronto" para tratar con nosotros en nuestra rebelión. Y,
¿qué es lo que
Él hará? Dice que El "quitará tu
candelero de su lugar". En
otras palabras, ya que en un estado reincidido, perdemos Su luz de
testimonio,
Él nos quitará del medio “si no te
hubieres arrepentido"; y para que esto suceda a una iglesia, o
aún a
un cristiano individual, ¡verdaderamente que es trágico!
En la reincidencia, ya
no andamos en la luz y en el compañerismo con Él; por lo
tanto tiene que
quitarnos de nuestro lugar. Eso no significa que perdemos nuestra
salvación,
sino simplemente que Él ya no nos puede utilizar para Su causa y
gloria. Esta
eliminación puede significar varias cosas, quizás
aún la muerte, pero
simplemente significa que nosotros ya no seremos un testigo para la luz
del
Evangelio de Jesucristo si persistimos en nuestra reincidencia.
¿Piensa que
esto no nos llama para mucha oración en clamar a Dios por
misericordia por un
cristiano individual o una iglesia en particular que Él de Su
gracia les traiga
avivamiento a ellos?
Oh, amado
pueblo de Dios, ¿tenemos nosotros los ojos para ver esta
persistencia de
reincidencia en mucho de lo qué es llamado la "cristiandad" en
estos
días? Está por todas partes: Temo que multitudes de
cristianos profesos, e
incluso iglesias, han perdido su "primer
amor"; compare sus vidas con la Santa Palabra de Dios y todo lo que
ve
es el amor para el mundo y para las cosas del mundo (1 Juan
2:15); la santidad es sólo una palabra de la Biblia para ellos;
y por lo que se
entera del pecado, oh, no es nada mucho, "Todos nosotros somos
pecadores;
y además, Dios ama a los pecadores", dicen ellos. ¡Trate
de mostrarles lo
que Dios dice acerca de la reincidencia en Su Palabra; y ellos
argüirán que
somos demasiado legalistas! Sí, temo que hemos perdido nuestro
testigo de la Luz del
Evangelio y para el Señor Jesucristo según
que es escrito en 1 Peter 2: "Mas
vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa,
pueblo adquirido;
para que anunciéis las virtudes de Aquél que os
llamó de las tinieblas a su
luz admirable" (v.9).
Oh,
Señor Dios, ¿que podemos decir sino
confesar humildemente que hemos pecado y nos hemos rebelado contra T?.
Y a
pesar que Tú haz tenido paciencia y longanimidad, y sido lento
para la ira; y
no haz tratado con nosotros según nuestros pecados y no nos haz
recompensado
según nuestras iniquidades; todavía, O Dios, hemos persistido en nuestras reincidencias. Oh
Señor Dios, recuerda en tener misericordia de nosotros; porque
somos Tu pueblo;
y si Tú de Tu gracia no mandas a las
nubes para llover sobre nosotros una vez más, nosotros seremos
de ningún uso para
Ti. Oye, O Señor, y mira, necesitamos que Tu, no sólo
perdonarnos, pero también
revivirnos, renovarnos, restaurarnos y reformarnos en Jesucristo. Hazlo
otra
vez como tantos otros tiempos que Tú lo haz hecho así por
amor de Tu amado
Hijo. Clamamos a Ti, O Dios de toda gracia, que lo hagas en el Nombre
glorioso
de Jesucristo. Amén.
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Ahora, a
continuar, en segundo lugar, miramos
a la iglesia laodicenses de Apocalipsis 3, donde vemos un caso muy
severo de reincidencia; y que seguramente,
necesitan Avivamiento. Al considerar el estado espiritual de esta
iglesia en particular,
¿debemos orar que Dios de Su gracia y misericordia se complazca
a enviarles un
Avivamiento y Despertamiento Espiritual? Como indiqué antes que
hay algunos que
reclaman que no tenemos base Bíblica para orar por un
avivamiento ya que no hay
indicación que habrá un gran Avivamiento y Despertamiento
Espiritual por general
en los últimos días antes del regreso de Señor
Jesucristo. Por supuesto, si
esto es verdad, entonces no hay necesidad de orar por un cristiano
compañero
que quizás se ha caído en el pecado; o que hay toda
indicación que ese
cristiano en particular está agotado espiritualmente. ¡Tal
idea, por supuesto,
sería totalmente al contrario de, no sólo a las
Escrituras, pero especialmente
al amor cristiano! ¿Realmente podría decir usted que si
ve a su hermano en
Cristo quién esta en una condición reincidida, usted no
oraría que Dios lo
traiga para atrás a Él, es decir en avivarlo, renovarlo,
restaurarlo y
reformarlo en su andar con el Señor? Yo no creo que cualquiera
de nosotros
haría tal cosa en Cristo, a menos que se nos diga
específicamente no orar por
ellos como se hizo con Jeremías. Refiérase a
Jeremías 7:16.
Pero
aquí vemos una iglesia que se había tan reincidido que
habían, en
un sentido, echado fuera al Señor de su presencia, como indicado
por el verso
20, en que Él estaba parado fuera de la puerta golpeando por si
al caso alguien
abriera la puerta para que Él pudiera entrar: "He
aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y
abre la puerta, entraré a él, y cenaré con
él, y él conmigo”. Por supuesto,
el problema con esta iglesia es su actitud arrogante en que
habían ido al grano
de la autosuficiencia y la indiferencia; y el Señor los acusa de
esto cuando
les dice en el verso17: "Porque tú
dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de
nada”. Esto
había causado que el Señor se nauseara y darle rabia con
ellos que les dijo: "Yo conozco tus obras, que ni eres
frío, ni caliente. ¡Quisiera que fueses frío o
caliente! Mas porque eres tibio,
y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”
(versos 15, 16). ¡Oh, se
puede imaginar que el Señor podría ser repugnado con una
de Sus iglesias que la
lanzaría lejos como vómito! Amados, ¡eso es el
peligro de la reincidencia!
¿Sabe usted de alguna iglesia que está en este tipo
horrible de condición
espiritual? Bueno, quizás usted no puede, ¡pero el
Señor sí! Y, ¡ay a esa iglesia
que se encuentra así!
Otra cosa
acerca de este tipo de reincidencia severa es que los ciega a su estado
espiritual: Ellos se habían tan engañado a sí
mismos que no sólo ellos no pueden
ver su condición, pero piensan a sí mismos estar bien con
el Señor. Esto
representa tantas iglesias de hoy que han llegado a ser tan exitosas y
tan
grandes que ellos se jactan de ser tan bendecidos por Dios, que ignoran
que son
realmente bajo una maldición; y esto ellos no pueden ver como el
Señor les
dice: "Y no conoces que tú eres un
desventurado, y miserable, y pobre, y ciego, y desnudo” (verso
17). Esto es
lo que la reincidencia hace, amados; y lo más severo llega a
ser, lo más duro
el corazón llega a ser y lo más frío llega a ser
uno hacia el Señor. Quizás al
principio una exhortación sencilla puede restaurar al
reincidente; pero si va
al grano como esta iglesia llegó a ser, ¡ya no
quizás haya cualquier esperanza
para ellos! ¿Podría suceder esto a una iglesia
reincidida? Sí; porque una vez el
vómito es expulsado, no hay ingerir de ello otra vez.
Todavía,
amados, vemos en los versos 18-22 que a pesar de cómo esta
iglesia lo había
tratado, Él todavía da una palabra de esperanza. Oh, la
grandeza de la
misericordia de Dios que en vez de arrojar a Su pueblo rebelde,
Él "extiende (sus) manos todo el día a
pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus
pensamientos” (Isaías
65:2; compare Romanos 10:21). Sí, nuestro Señor
sería justo si ha de lanzarnos
al infierno por nuestras muchas reincidencias; pero al contrario,
Él nos llama
en nuestras reincidencias: "Convertíos,
hijos rebeldes, y sanaré vuestra infidelidad”
(Jeremías 3:22). Y así que a
la iglesia de Laodicea les dice: "Yo
te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que
seas rico, y
vestiduras blancas para que seas cubierto, y no se descubra la
vergüenza de tu
desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas” (Apocalipsis
3:18). En
otras palabras, Él les da consejo, es decir ¡recomienda lo
que deben hacer!
Note que el "oro”, las "vestiduras
blancas” y el "colirio” que han de
comprar del
Señor esta en el contraste total a lo que pensaban que
tenían (verso anterior).
Todas estas tres cosas tienen que ser consideradas en el sentido
espiritual;
porque el "oro” es de ser rico
en la fe y bendecido en el Señor (Proverbios 10:22; Santiago
2:5); las "vestiduras blancas” es de tener su
desnudez cubierto con la justicia de Cristo (compare Apocalipsis 19:8);
y por
supuesto, el "colirio” es aquello
que los capacita ver su condición espiritual verdadera. Pero
¿cómo pueden "comprar” estas cosas
si están en
tal pobreza espiritual? ¿Qué dice el Señor? "A
todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero,
venid, comprad, y comed. Venid, comprad, sin dinero y sin precio,
vino y
leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no
es pan, y vuestro trabajo en
lo que no satisface? Oídme atentamente, y comed del bien, y se
deleitará
vuestra alma con grosura” (Isaías 55:1,2). Eso es la
única esperanza para
el reincidente: ¡La Gracia Libre y Soberana del Dios
Todopoderoso!!! Amén.
Pero
luego Él también los advierte lo que hará si
rechazan Su "consejo”: "Yo reprendo
y castigo a todos los que amo” (Apocalipsis 3:19).
En otras palabras, amados, hay aquellos a quienes Él ama (“a todos los que” indica que Él no ama
a todos en esa iglesia; Oh, ¡cómo eso nos
debe hacer temblar!),
Él tratará con ellos; y posiblemente severamente, para
devolverlos a Él. ¡Esto,
por supuesto, es prueba de Su amor para Su pueblo, como Él mismo
declara! Puede
creer que Él no dejará a Su pueblo en sus reincidencias;
ni guiñará sólo el ojo
a sus pecados y les dirá, "¡Oh, Yo comprendo"! No, como
Jeremías nos
dice: "Me azotaste, y castigado
fui... Conviérteme y seré convertido; porque tú
eres Jehová mi Dios” (Jeremías
31:18). Pero el propósito de castigar a Su pueblo es de traerlos
al
arrepentimiento: "Sé, pues, celoso,
y arrepiéntete” (Apocalipsis 3:19). Amados, mantenga
este pensamiento: Toda
reconciliación con el Señor por habernos partido de
Él en nuestras reincidencias
requiere arrepentimiento; porque tiene que haber 'un cambio de mente'
en
nuestro pensamiento. No podemos seguir pensando igual que en nuestras
reincidencias
y pensar que podemos ser reconciliando al Señor en esa
predisposición; ¡porque
Sus caminos y pensamientos definitivamente no son como los nuestros!
Pero note
la clase de arrepentimiento que se requiere: ¡No pierda el
tiempo; sea serio
acerca de ello! Sea ferviente y ardiente acerca de ello; por más
qué energía tiene
que gastar, póngase bien con Dios; o Él tratará
con usted, y de tal manera que asegurará
de que el reincidente regresará atrás a Él con
arrepentimiento verdadero. El
amor hará eso; de otro modo "si
estáis sin castigo, del cual todos son hechos partícipes,
entonces sois
bastardos, y no hijos" (Hebreos 12:8).
Además,
la
persistencia del Señor para devolver a Sus hijos de la
reincidencia a Él: "He aquí, yo estoy a la
puerta y llamo;
si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y
cenaré con él, y él
conmigo” (Apocalipsis 3:20). Ustedes saben, que el
Señor habría sido justo
en dejar esta iglesia particular como estaba, y permitirlos que sufran
lo que
merecían. ¡Pero Oh! El gran amor de nuestro
Salvador… ¡Él no da por perdido a
los que Él ama! Todavía, note lo que Él no hace:
Él no se fuerza a esta
iglesia. ¡Él está fuera de la puerta y suena!
Recuerden, que esta es Su
iglesia, pero ya que esta iglesia había indicado que ellos ya no
lo deseaban, ¡Él
SOLO esta sonando para aquellos que oirán Su voz! "Si
alguno oye mi voz…" Ahora, incluso si esta invitación
sea
hecha en una manera general, todavía ¿puede ser limitado
a ésos que pueden oír
Su voz? Bueno, leemos en Juan
10: "Las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas
llama por nombre, y las conduce afuera. Y cuando ha sacado sus propias
ovejas,
va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su
voz” (versos
3, 4). Por lo tanto, amados, el Señor esta sonando por Sus
ovejas que están en
esa iglesia; y en Él sonando indica que hay algunas de ellas.
Pero otra vez,
note que Él mismo no abre la puerta; sólo ésos que
oyen abrirán la puerta a Él;
y entonces entrará y tendrá comunión con ellos.
Pero recuerde esto: ¡A menos
que Dios de Su gracia voltee su corazón para atrás a
Él, USTED no volteara a Él;
y seguramente, usted no abrirá la puerta a Él!
No
obstante, aquí está una palabra de ánimo: “Al
que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono;
así como también yo
he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono” (Apocalipsis
3:21). A
pesar de la resistencia y la desgana que es natural a una
condición reincidida,
es todavía nuestra responsabilidad, por la gracia de Dios, para
ganar la
victoria sobre nuestra reincidencia; y eso es “abrir
la puerta” para que nuestra comunión con el
Señor pueda ser
restaurada; porque nuestra reincidencia la rompió. Pero note que
una promesa ha
sido apegada; y Él es nuestro ejemplo para hacerlo: "Así
como también yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en
su trono”. Oh, "Libre, salvo, del pecado y del temor, Libre,
salvo, En
los brazos de mi Salvador" (Dulce Comunión - Leaning On The
Everlasting
Arms por Elisha A. Hoffman, 1887; Tr.
Por Pedro Grado). Por lo tanto, es para nuestro bien si oímos la
exhortación: "El que tiene oído, oiga lo que
el
Espíritu dice a las iglesias” (v.22). Amén.
Ahora, la
pregunta persiste: ¿Debemos orar por el Avivamiento o no?
¿Tenemos una base
Bíblica para hacerlo? Sí, ¡lo tenemos!!! Desde que
el mismo Señor, en estos dos
casos de la reincidencia severa en estas dos iglesias, se interpuso a
favor de
Su pueblo, que se encontraban a sí mismos en una
condición tan reincidida, para
restaurarlos para atrás a El, ¿quiénes somos
nosotros para no orar y exhortar a
nuestros hermanos a quienes vemos en tal condición?
Puédanos aprender a ser
como David cuando oró: "¿No volverás
a darnos vida, para que tu pueblo se regocije en ti?” (Salmo
85:6). Sí,
amados, nosotros tenemos una responsabilidad de orar para el
avivamiento, para
la renovación, para la restauración y la
reformación en las vidas del pueblo de
Dios; y siempre cuando posible más que orar como indicado por
tales Escrituras
como Gálatas 6:1 – "Hermanos, si
alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales,
restaurad
al tal en espíritu de mansedumbre, considerándote a ti
mismo, no sea que tú
también seas tentado”. Además, "Hermanos,
si alguno de vosotros errare de la verdad, y alguno le convirtiere,
sepa que el
que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de
muerte un alma, y
cubrirá multitud de pecados” (Santiago 5:19,20); "Y de algunos tened compasión, haciendo diferencia. Y
a otros
salvad con temor, arrebatándolos del fuego; aborreciendo incluso
la ropa que es
contaminada por su carne” (Judas 19.20).
Así
que sí,
hermanos en Jesucristo, oremos por el Avivamiento y el Despertamiento
Espiritual; y ¡vamos hacerlo HOY! Mire alrededor, amados, y vea
la declinación
espiritual y las reincidencias terribles del pueblo de Dios; pero sobre
todo,
mirémonos a nos y cantaremos con el escritor del himno:
"Avívanos, oh
Señor, Llenándonos de Tu amor, Colmándonos de
fervor; Ven, hazlo primero en mí"
(Mándonos Lluvias De Bendición – Lord, Send A
Revival por B.B. McKinney, 1927).
Qué el Señor, quien puede avivar los huesos secos, se
complazca de hacerlo así
para Su gloria y el bien de Su pueblo. Amén.
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