¿ORAR O NO ORAR?
(Escrituras Seleccionadas)

Por Lasaro Flores

Hay algunos que creen que no debemos de orar por el Avivamiento y el Despertamiento Espiritual; y ellos lo basan en que el Nuevo Testamento no enseña que debemos de hacerlo. Es cierto que las escrituras del Nuevo Testamento no indican que habrá un Avivamiento y Despertamiento Espiritual general en los últimos días antes del regreso del Señor Jesucristo por Su Iglesia y para el Juicio. Por el otro lado, si se nos muestra que habrá un gran "caer" (2 Tesalonicenses 2:3), es decir, una “apostasía”; porque "el Espíritu dice expresamente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios" (1 Timoteo 4:1) en que "vendrá tiempo cuando (es decir, cristianos profesos) no sufrirán la sana doctrina; antes, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad sus oídos y se volverán a las fábulas" (2 Timoteo 4:3, 4). Por lo tanto, a causa de esto, nosotros no debemos de orar por el Avivamiento y el Despertamiento Espiritual (según a ellos), ya que no parece que hay uno prometido para el futuro. Ahora, si hay uno, por favor házmelo saber; porque estoy dispuesto a ser corregido por la Palabra de Dios. Amén.

Es verdad que no encontramos las palabras "avivamiento" ni “despertamiento espiritual" en el Nuevo Testamento; pero eso no significa que los creyentes verdaderos no pueden necesitar ser Revividos, Renovados, Restaurados o Reformados a causa de la reincidencia o declinación en sus vidas espirituales como cristianos. No hay creyente verdadero que jamás puede reclamar que ellos nunca han tenido tiempos de la sequedad espiritual, dureza de corazón; y por ese hecho, delibera rebelión contra la voluntad de Dios. Me atrevo decir que si hay tales personas que digan esto no es verdad de ellos, esto en sí mismo indica que ellos ya están reincididos. Además, agregaría que sería peligroso para un cristiano profeso estar en tal condición espiritual agotada y tener que dar cuenta de su vida a Aquél que "conoce los secretos del corazón" (Salmo 44:21); "porque es menester que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, ya sea bueno o sea malo" (2 Corintios 5:10).

Ahora, el Antiguo Testamento hace mucho acercas del Avivamiento, no sólo por el avivamiento corporativo pero también por el avivamiento personal. El Salmista ora: "¿No volverás a darnos vida, para que tu pueblo se regocije en ti?" (85:6). "Y ahora por un breve momento se mostró la gracia de Jehová nuestro Dios, para hacer que nos quedase un remanente libre, y para darnos estaca en su lugar santo, a fin de alumbrar nuestros ojos nuestro Dios y darnos un poco de vida en nuestra servidumbre" (Ezra 9:8). (Esto puede ser aplicado al Avivamiento espiritual). "Porque así dice el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados" (Isaías 57:15). De hecho, 2 Crónicas 30:1 a 31:1 es un ejemplo muy bueno de Avivamiento en el Antiguo Testamento. Por supuesto, mucho más podría ser presentado de Avivamiento en el A.T.; pero para ahora, permitimos ser suficiente lo que he mostrado ser así. 

No obstante, como indiqué antes, que aunque el Nuevo Testamento no utilice la terminología para Avivamiento y Despertamiento Espiritual como el Antiguo Testamento lo hace, más podemos encontrar muchos casos en el Nuevo Testamento que se refieren a ello. Es inconcebible pensar que una vez un pecador es convertido al Señor Jesucristo como Salvador y es bautizado por el Espíritu Santo en el Cuerpo de Cristo, ellos nunca tendrán la necesidad de ser Revividos, Renovados, Restaurados y Reformados en sus vidas como cristianos. Pero creer de otro modo, es reclamar que un creyente nacido de nuevo siempre será lleno del Espíritu Santo desde el momento de conversión a la glorificación. Pero como notaremos, hay muchas Escrituras en el N.T. que implica por lo menos Avivamiento para una cristiano reincidido___ que son tiempos que los verdaderos creyentes pueden, y lo harán, caer de "andar en el Espíritu" a "andar en la carne". ¿Qué santo de Dios puede reclamar que esto nunca les ha sucedido a ellos?

Primero, notaremos algunas Escrituras que dan la idea de Avivamiento para el creyente; y la implicación es que ellos o se han caído en un estado reincidido, o están en el peligro de la reincidencia. El primero que viene a cuenta es Efesios 5:18, "Y no os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; mas sed llenos del Espíritu. Note el contraste entre andar en la carne y andar en el Espíritu. ¿Por qué la exhortación si no es posible para el creyente reincidir y necesitar Avivamiento? Entonces leemos "que ya es hora de despertarnos del sueño; y "mas vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para satisfacer los deseos de la carne" (Romanos 13:11, 14). Aquí otra vez vemos el contraste entre un andar carnal y un andar espiritual. Un andar espiritual indica para uno "ser lleno del Espíritu” y ser "despertado del sueño” y “vestido del Señor Jesucristo”. La ausencia de estas cosas en uno que profesa ser cristiano es para uno ser “embriagado con vino", haciendo "provisión para satisfacer los deseos de la carne”; y por lo tanto, ¡para estar en un estado reincidido!

¿Puede ser esto verdad de uno quién es un creyente verdadero del Señor Jesucristo? Bueno, considere lo que el apóstol Pablo dice en Romanos 7. ¡Aquí se nos da una imagen gráfica de la lucha diaria de los creyentes con el pecado morador! "Y yo sé que en mí (esto es en mi carne) no mora el bien; pues el querer está en mí, pero el hacer el bien no. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, éste hago. Y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que mora en mí" (versos 18-20). Al grado que un hijo de Dios ha crecido en la gracia y en el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo determinará cuán victorioso será sobre el pecado en su vida. Pero ¡ay! A veces un santo de Dios sucumbirá y será derrotado por el pecado; y tristemente, puede continuar en ello a menos que Dios de Su gracia Revivirá, Renovará, Restaurará y Reformará a Su hijo errante de sus reincidencias. ¿Conoce UD de alguno que se encuentra a sí mismo en tal estado; y no orará usted a Aquél quien SOLO lo puede traer atrás a El?

En segundo lugar, miramos a dos casos de la condición horrible de la reincidencia; y ¡esto en la iglesia! Estos dos ejemplos pueden ser tomados individualmente o corporalmente. El primero es en el capítulo 2 de Apocalipsis donde el Señor le dice a la iglesia en Éfeso: "Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido" (versos 4, 5). ¡Esto, por supuesto, es una imagen muy triste de la reincidencia! Esta iglesia, o individuos en la iglesia, habían hecho una cosa muy horrible. 1) Ellos habían “dejado (su) primer amor"; y ¿qué era “(su) primero amor", si no el Señor mismo? Deje de amar el Señor como su "primer amor" y todo lo demás será muy fácil de donde caerse; ¡especialmente esas cosas que tienen que ver con nuestro Señor y Su Evangelio! 2) Como resultado, ellos se han "caído”; o como significa el griego, a morirse; específicamente ser expulsado del camino donde Cristo era su "primer amor"; y por lo tanto, amándolo y siguiéndolo como al principio. 3) Son exhortados a "recordar" de lo qué ellos se habían "caído", y a "arrepentirse”, es decir pensar de forma distinta acerca de cómo ellos ahora viven. Seguramente, ¡ellos ya no viven para su "primer amor”! 4) La prueba de un cambio de mente, es decir arrepentimiento es que ellos harán “las primeras obras" cuando Cristo era su "primer amor”, cuáles obras son producidas por el amor, en la fe y de la gracia de Dios en nosotros. ¡En cualquier momento que no podemos decir que esto es nuestro modo de vivir en Jesucristo, definitivamente debemos ser llenados otra vez con el Espíritu Santo en Avivamiento!

Ahora, considere la seriedad de esto en caso de que no seamos traídos de nuestra reincidencia: "Pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido" (v.5). Note que el Señor es muy grave acercas de nosotros volviéndonos a Él, lo cual que si somos revividos, renovados, restaurados y reformados por la gracia de Dios, sucederá definitivamente como el profeta Jeremías lo pone: "Vuélvenos, oh Jehová, a ti, y nos volveremos: Renueva nuestros días como al principio", es decir como era al principio en nuestro andar con el Señor (Lamentaciones 5:21). Pero note que Él nos advierte que si persistimos en nuestra reincidencia que Él "vendrá pronto" para tratar con nosotros en nuestra rebelión. Y, ¿qué es lo que Él hará? Dice que El "quitará tu candelero de su lugar". En otras palabras, ya que en un estado reincidido, perdemos Su luz de testimonio, Él nos quitará del medio “si no te hubieres arrepentido"; y para que esto suceda a una iglesia, o aún a un cristiano individual, ¡verdaderamente que es trágico! En la reincidencia, ya no andamos en la luz y en el compañerismo con Él; por lo tanto tiene que quitarnos de nuestro lugar. Eso no significa que perdemos nuestra salvación, sino simplemente que Él ya no nos puede utilizar para Su causa y gloria. Esta eliminación puede significar varias cosas, quizás aún la muerte, pero simplemente significa que nosotros ya no seremos un testigo para la luz del Evangelio de Jesucristo si persistimos en nuestra reincidencia. ¿Piensa que esto no nos llama para mucha oración en clamar a Dios por misericordia por un cristiano individual o una iglesia en particular que Él de Su gracia les traiga avivamiento a ellos? 

Oh, amado pueblo de Dios, ¿tenemos nosotros los ojos para ver esta persistencia de reincidencia en mucho de lo qué es llamado la "cristiandad" en estos días? Está por todas partes: Temo que multitudes de cristianos profesos, e incluso iglesias, han perdido su "primer amor"; compare sus vidas con la Santa Palabra de Dios y todo lo que ve es el amor para el mundo y para las cosas del mundo (1 Juan 2:15); la santidad es sólo una palabra de la Biblia para ellos; y por lo que se entera del pecado, oh, no es nada mucho, "Todos nosotros somos pecadores; y además, Dios ama a los pecadores", dicen ellos. ¡Trate de mostrarles lo que Dios dice acerca de la reincidencia en Su Palabra; y ellos argüirán que somos demasiado legalistas! Sí, temo que hemos perdido nuestro testigo de la Luz del Evangelio y para el Señor Jesucristo según que es escrito en 1 Peter 2: "Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido; para que anunciéis las virtudes de Aquél que os llamó de las tinieblas a su luz admirable" (v.9).

Oh, Señor Dios, ¿que podemos decir sino confesar humildemente que hemos pecado y nos hemos rebelado contra T?. Y a pesar que Tú haz tenido paciencia y longanimidad, y sido lento para la ira; y no haz tratado con nosotros según nuestros pecados y no nos haz recompensado según nuestras iniquidades; todavía, O Dios,  hemos persistido en nuestras reincidencias. Oh Señor Dios, recuerda en tener misericordia de nosotros; porque somos Tu pueblo; y si Tú de Tu gracia no mandas a  las nubes para llover sobre nosotros una vez más, nosotros seremos de ningún uso para Ti. Oye, O Señor, y mira, necesitamos que Tu, no sólo perdonarnos, pero también revivirnos, renovarnos, restaurarnos y reformarnos en Jesucristo. Hazlo otra vez como tantos otros tiempos que Tú lo haz hecho así por amor de Tu amado Hijo. Clamamos a Ti, O Dios de toda gracia, que lo hagas en el Nombre glorioso de Jesucristo. Amén.

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Ahora, a continuar, en segundo lugar, miramos a la iglesia laodicenses de Apocalipsis 3, donde vemos un caso muy severo de reincidencia; y que seguramente, necesitan Avivamiento. Al considerar el estado espiritual de esta iglesia en particular, ¿debemos orar que Dios de Su gracia y misericordia se complazca a enviarles un Avivamiento y Despertamiento Espiritual? Como indiqué antes que hay algunos que reclaman que no tenemos base Bíblica para orar por un avivamiento ya que no hay indicación que habrá un gran Avivamiento y Despertamiento Espiritual por general en los últimos días antes del regreso de Señor Jesucristo. Por supuesto, si esto es verdad, entonces no hay necesidad de orar por un cristiano compañero que quizás se ha caído en el pecado; o que hay toda indicación que ese cristiano en particular está agotado espiritualmente. ¡Tal idea, por supuesto, sería totalmente al contrario de, no sólo a las Escrituras, pero especialmente al amor cristiano! ¿Realmente podría decir usted que si ve a su hermano en Cristo quién esta en una condición reincidida, usted no oraría que Dios lo traiga para atrás a Él, es decir en avivarlo, renovarlo, restaurarlo y reformarlo en su andar con el Señor? Yo no creo que cualquiera de nosotros haría tal cosa en Cristo, a menos que se nos diga específicamente no orar por ellos como se hizo con Jeremías. Refiérase a Jeremías 7:16.

Pero aquí vemos una iglesia que se había tan reincidido que habían, en un sentido, echado fuera al Señor de su presencia, como indicado por el verso 20, en que Él estaba parado fuera de la puerta golpeando por si al caso alguien abriera la puerta para que Él pudiera entrar: "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”. Por supuesto, el problema con esta iglesia es su actitud arrogante en que habían ido al grano de la autosuficiencia y la indiferencia; y el Señor los acusa de esto cuando les dice en el verso17: "Porque tú dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de nada”. Esto había causado que el Señor se nauseara y darle rabia con ellos que les dijo: "Yo conozco tus obras, que ni eres frío, ni caliente. ¡Quisiera que fueses frío o caliente! Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” (versos 15, 16). ¡Oh, se puede imaginar que el Señor podría ser repugnado con una de Sus iglesias que la lanzaría lejos como vómito! Amados, ¡eso es el peligro de la reincidencia! ¿Sabe usted de alguna iglesia que está en este tipo horrible de condición espiritual? Bueno, quizás usted no puede, ¡pero el Señor sí! Y, ¡ay a esa iglesia que se encuentra así!

Otra cosa acerca de este tipo de reincidencia severa es que los ciega a su estado espiritual: Ellos se habían tan engañado a sí mismos que no sólo ellos no pueden ver su condición, pero piensan a sí mismos estar bien con el Señor. Esto representa tantas iglesias de hoy que han llegado a ser tan exitosas y tan grandes que ellos se jactan de ser tan bendecidos por Dios, que ignoran que son realmente bajo una maldición; y esto ellos no pueden ver como el Señor les dice: "Y no conoces que tú eres un desventurado, y miserable, y pobre, y ciego, y desnudo” (verso 17). Esto es lo que la reincidencia hace, amados; y lo más severo llega a ser, lo más duro el corazón llega a ser y lo más frío llega a ser uno hacia el Señor. Quizás al principio una exhortación sencilla puede restaurar al reincidente; pero si va al grano como esta iglesia llegó a ser, ¡ya no quizás haya cualquier esperanza para ellos! ¿Podría suceder esto a una iglesia reincidida? Sí; porque una vez el vómito es expulsado, no hay ingerir de ello otra vez.

Todavía, amados, vemos en los versos 18-22 que a pesar de cómo esta iglesia lo había tratado, Él todavía da una palabra de esperanza. Oh, la grandeza de la misericordia de Dios que en vez de arrojar a Su pueblo rebelde, Él "extiende (sus) manos todo el día a pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos” (Isaías 65:2; compare Romanos 10:21). Sí, nuestro Señor sería justo si ha de lanzarnos al infierno por nuestras muchas reincidencias; pero al contrario, Él nos llama en nuestras reincidencias: "Convertíos, hijos rebeldes, y sanaré vuestra infidelidad” (Jeremías 3:22). Y así que a la iglesia de Laodicea les dice: "Yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para que seas cubierto, y no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas” (Apocalipsis 3:18). En otras palabras, Él les da consejo, es decir ¡recomienda lo que deben hacer! Note que el "oro”, las "vestiduras blancas” y el "colirio” que han de comprar del Señor esta en el contraste total a lo que pensaban que tenían (verso anterior). Todas estas tres cosas tienen que ser consideradas en el sentido espiritual; porque el "oro” es de ser rico en la fe y bendecido en el Señor (Proverbios 10:22; Santiago 2:5); las "vestiduras blancas” es de tener su desnudez cubierto con la justicia de Cristo (compare Apocalipsis 19:8); y por supuesto, el "colirio” es aquello que los capacita ver su condición espiritual verdadera. Pero ¿cómo pueden "comprar” estas cosas si están en tal pobreza espiritual? ¿Qué dice el Señor? "A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad, y comed. Venid, comprad, sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no satisface? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura” (Isaías 55:1,2). Eso es la única esperanza para el reincidente: ¡La Gracia Libre y Soberana del Dios Todopoderoso!!! Amén.

Pero luego Él también los advierte lo que hará si rechazan Su "consejo”: "Yo reprendo y castigo a todos los que amo” (Apocalipsis 3:19). En otras palabras, amados, hay aquellos a quienes Él ama (“a todos los que” indica que Él no ama a todos en esa iglesia; Oh, ¡cómo eso nos debe hacer temblar!), Él tratará con ellos; y posiblemente severamente, para devolverlos a Él. ¡Esto, por supuesto, es prueba de Su amor para Su pueblo, como Él mismo declara! Puede creer que Él no dejará a Su pueblo en sus reincidencias; ni guiñará sólo el ojo a sus pecados y les dirá, "¡Oh, Yo comprendo"! No, como Jeremías nos dice: "Me azotaste, y castigado fui... Conviérteme y seré convertido; porque tú eres Jehová mi Dios” (Jeremías 31:18). Pero el propósito de castigar a Su pueblo es de traerlos al arrepentimiento: "Sé, pues, celoso, y arrepiéntete” (Apocalipsis 3:19). Amados, mantenga este pensamiento: Toda reconciliación con el Señor por habernos partido de Él en nuestras reincidencias requiere arrepentimiento; porque tiene que haber 'un cambio de mente' en nuestro pensamiento. No podemos seguir pensando igual que en nuestras reincidencias y pensar que podemos ser reconciliando al Señor en esa predisposición; ¡porque Sus caminos y pensamientos definitivamente no son como los nuestros! Pero note la clase de arrepentimiento que se requiere: ¡No pierda el tiempo; sea serio acerca de ello! Sea ferviente y ardiente acerca de ello; por más qué energía tiene que gastar, póngase bien con Dios; o Él tratará con usted, y de tal manera que asegurará de que el reincidente regresará atrás a Él con arrepentimiento verdadero. El amor hará eso; de otro modo "si estáis sin castigo, del cual todos son hechos partícipes, entonces sois bastardos, y no hijos" (Hebreos 12:8).

Además, la persistencia del Señor para devolver a Sus hijos de la reincidencia a Él: "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). Ustedes saben, que el Señor habría sido justo en dejar esta iglesia particular como estaba, y permitirlos que sufran lo que merecían. ¡Pero Oh! El gran amor de nuestro Salvador… ¡Él no da por perdido a los que Él ama! Todavía, note lo que Él no hace: Él no se fuerza a esta iglesia. ¡Él está fuera de la puerta y suena! Recuerden, que esta es Su iglesia, pero ya que esta iglesia había indicado que ellos ya no lo deseaban, ¡Él SOLO esta sonando para aquellos que oirán Su voz! "Si alguno oye mi voz…" Ahora, incluso si esta invitación sea hecha en una manera general, todavía ¿puede ser limitado a ésos que pueden oír Su voz? Bueno, leemos en Juan 10: "Las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las conduce afuera. Y cuando ha sacado sus propias ovejas, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz” (versos 3, 4). Por lo tanto, amados, el Señor esta sonando por Sus ovejas que están en esa iglesia; y en Él sonando indica que hay algunas de ellas. Pero otra vez, note que Él mismo no abre la puerta; sólo ésos que oyen abrirán la puerta a Él; y entonces entrará y tendrá comunión con ellos. Pero recuerde esto: ¡A menos que Dios de Su gracia voltee su corazón para atrás a Él, USTED no volteara a Él; y seguramente, usted no abrirá la puerta a Él!

No obstante, aquí está una palabra de ánimo: “Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como también yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono” (Apocalipsis 3:21). A pesar de la resistencia y la desgana que es natural a una condición reincidida, es todavía nuestra responsabilidad, por la gracia de Dios, para ganar la victoria sobre nuestra reincidencia; y eso es “abrir la puerta” para que nuestra comunión con el Señor pueda ser restaurada; porque nuestra reincidencia la rompió. Pero note que una promesa ha sido apegada; y Él es nuestro ejemplo para hacerlo: "Así como también yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”. Oh, "Libre, salvo, del pecado y del temor, Libre, salvo, En los brazos de mi Salvador" (Dulce Comunión - Leaning On The Everlasting Arms  por Elisha A. Hoffman, 1887; Tr. Por Pedro Grado). Por lo tanto, es para nuestro bien si oímos la exhortación: "El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (v.22). Amén.

Ahora, la pregunta persiste: ¿Debemos orar por el Avivamiento o no? ¿Tenemos una base Bíblica para hacerlo? Sí, ¡lo tenemos!!! Desde que el mismo Señor, en estos dos casos de la reincidencia severa en estas dos iglesias, se interpuso a favor de Su pueblo, que se encontraban a sí mismos en una condición tan reincidida, para restaurarlos para atrás a El, ¿quiénes somos nosotros para no orar y exhortar a nuestros hermanos a quienes vemos en tal condición? Puédanos aprender a ser como David cuando oró: "¿No volverás a darnos vida, para que tu pueblo se regocije en ti?” (Salmo 85:6). Sí, amados, nosotros tenemos una responsabilidad de orar para el avivamiento, para la renovación, para la restauración y la reformación en las vidas del pueblo de Dios; y siempre cuando posible más que orar como indicado por tales Escrituras como Gálatas 6:1 – "Hermanos, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal en espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado”. Además, "Hermanos, si alguno de vosotros errare de la verdad, y alguno le convirtiere, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados” (Santiago 5:19,20); "Y de algunos tened compasión, haciendo diferencia. Y a otros salvad con temor, arrebatándolos del fuego; aborreciendo incluso la ropa que es contaminada por su carne” (Judas 19.20).

Así que sí, hermanos en Jesucristo, oremos por el Avivamiento y el Despertamiento Espiritual; y ¡vamos hacerlo HOY! Mire alrededor, amados, y vea la declinación espiritual y las reincidencias terribles del pueblo de Dios; pero sobre todo, mirémonos a nos y cantaremos con el escritor del himno: "Avívanos, oh Señor, Llenándonos de Tu amor, Colmándonos de fervor; Ven, hazlo primero en mí" (Mándonos Lluvias De Bendición – Lord, Send A Revival por B.B. McKinney, 1927). Qué el Señor, quien puede avivar los huesos secos, se complazca de hacerlo así para Su gloria y el bien de Su pueblo. Amén.

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