El
Pecado Terrible de David
Arthur Pink
Traducido
por Lasaro
La
pregunta ha sido hecha, "¿Puede verdaderamente una persona que
ha cometido tales crímenes atroces, y que se queda mucho tiempo
impenitente, ser
un hijo de Dios, un miembro de Cristo, un templo del Espíritu
Santo, y un
heredero de la gloria eterna? ¿Puede una chispa
de la vida Divina existir inextinguida, en tal océano
de maldad?” ¡Si fuéramos dejados a nuestro
propio juicio sin
ayuda para contestarla, la mayoría de cada uno de nosotros
probablemente
contestaría inmediatamente—No, tal cosa es inconcebible!
Todavía en la luz
clara del Escrito Santo, es claro que tales cosas son posibles.
Más adelante
David lo hizo manifiesto que él era una persona verdaderamente
regenerada, por
la sinceridad y la profundidad de su arrepentimiento y la
confesión. Todavía,
permita que sea dicho que ningún hombre mientras culpable de
tales pecados, y
antes que él verdaderamente se arrepiente de lo
mismo—puede tener cualquier evidencia que pueda
justificar de concluir
que él es un creyente; sí, todo señala a lo
contrario. Aunque la gracia no es perdida en tal caso
atroz,
el consuelo y la certeza Divinas son
suspendidos.
Pero
ahora la pregunta se levanta, ¿Por
qué permitió Dios que David cayera tan bajo y pecara tan
terriblemente?
La primera
respuesta debe ser, Para demostrar Su soberanía alta e
impresionante. Aquí nos
acercamos a un suelo que es verdaderamente difícil para pisar,
aún con pies
descalzados. No obstante, no queda duda que hay una presentación
maravillosa y
soberana de la gracia del Señor hacia Su pueblo en este respeto
particular, ambos
antes en el llamamiento de ellos y después. Algunos de los
elegidos son permitidos
pecar más gravemente en su estado inconverso, mientras otros de
ellos, aún en sus
días irregenerados, son preservados maravillosamente. Otra vez;
algunos de los
elegidos después de su conversión han sido permitidos
Divinamente a caerse
terriblemente en las impiedades más horribles, mientras otros de
ellos son tan preservados
como para nunca pecar voluntariosamente contra sus conciencias de la
primera
convicción hasta el cerrar de sus vidas (Condensado de S.E.
Pierce sobre Oseas14:1).
Esto
es un misterio alto, que sería lo más impío para
nosotros procurar de curiosear en ello:
más bien debemos de
inclinar nuestras cabezas ante ello y decir, “Sí,
Padre, porque así agradó a tus ojos”. Es un
hecho solemne, del
cual no poder huir, que algunos pecan más antes de su
conversión, y algunos
(especialmente esos salvados en la vida temprana) pecan peor
después de su
conversión. Es también un hecho claro que con algunos
santos Dios más
manifiesta Su gracia restringente, y
con otros Su gracia perdonadora. Tres
cosas son de ser tenido en cuenta constantemente, con respecto a los
pecados de
los santos.
Primero,
Dios nunca considera el pecado como una nadería: es jamás
aquella “cosa abominable que (Él
aborrece)” (Jeremías 44:4).
Segundo,
el pecado nunca ha de ser dispensado ni ser atenuado por
nosotros.
Tercero,
la soberanía de Dios en esto debe ser reconocida: cualquier
dificultad
que se puede levantar antes de nuestras mentes, vamos a afirmarnos en
el hecho
que Dios hace como a Él le complace, y “Él
no da cuenta de ninguna de sus razones” (Job 33:13).
Una segunda respuesta a la
pregunta, ¿Por qué permitió Dios que David cayese
tan temerosamente, y que
pecase tan gravemente? puede ser: para que quizás sea puesto
antes nuestros
ojos lo más claramente—el hecho atroz que “engañoso
es
el corazón más que todas las cosas, y perverso”
(Jeremías
17:9). Inconfundiblemente tan claro es el significado de esas palabras,
pronunciadas por Aquel que no puede mentir—más cuán
muy lento todos somos de
recibirlos realmente en su valor nominal, y reconocer que ellos
describen
exactamente el estado natural de cada corazón
humano—exceptuando sólo del Hombre
Jesucristo. Pero Dios ha hecho más que hacer esta
declaración descubierta: ¡Él
ha colocado en el registro de Su Palabra las ilustraciones, las
ejemplificaciones, las demostraciones de su verdad—en particular
en permitirnos
a ver la maldad indecible que todavía quedaba en el
corazón de David!
El tercero, en permitir a
David en caerse y pecar como lo hizo, Dios graciosamente ha dado una
advertencia muy solemne a los creyentes de la vida mediana—y a
los cristianos
ancianos también. "Muchos conquistadores han sido arruinados por
su
descuidado después de una victoria, y muchos han sido heridos
espiritualmente
después de gran éxitos contra el pecado. David fue
tal—su gran sorpresa en el
pecado fue después de una profesión larga, experiencias
múltiples de la gracia
de Dios, y de mantenerse atento él mismo de la iniquidad. Y de
ahí, en
particular, ha venido a acontecer—que la profesión de
muchos ha disminuido en
su vejez o tiempos más maduros: ellos han dejado el trabajo de
mortificar el pecado—antes
que su trabajo hubiese concluido. No hay manera para nosotros seguir el
pecado en
su habitación inescrutable, sino por ser interminable en nuestra
persecución. El
mandamiento que Dios da en Colosenses 3:5 es tan necesario para ellos
observar
quiénes están hacia el fin de su carrera, como los que
están al principio de
ello" (
Cuarto, la caída temerosa de
David hizo camino para una presentación de la gracia admirable
de Dios, en
recuperar a Su pueblo caído. Si somos
lentos para recibir lo qué la Escritura enseña con
respecto a la depravación
del corazón humano y lo pecaminoso extremamente del
pecado—somos igualmente
lentos para creer realmente lo que revela acercas de la fidelidad del
pacto de
Dios, la eficacia de la sangre de Cristo para limpiar la mancha
más asquerosa
de aquellos por quienes fue derramada, y la gracia sobreabundante de
Aquel
quien es “el Padre de misericordias, y el
Dios de toda consolación”. ¡Si David nunca
hubiese pecado tan gravemente y hundido
tan bajo—él nunca hubiera conocido esas profundidades
infinitas de misericordia que hay en el corazón de Dios!
También,
si su pecado terrible, su subsiguiente confesión de
corazón
quebrantado, y su perdón por Dios, nunca hubieran sido colocados
en el registro
Divino—no unos pocos del pueblo de Dios a través de los
siglos se hubieran
hundido en la desesperación abyecta. (Énfasis de raya por
VGS).
Quinto,
para proporcionar un tropiezo fatal a los rebeldes patentes. Es cierto
que
miles por generaciones posteriores han sido, por esta caída del “varón según su corazón” a
Dios, predispuestos
contra la religión verdadera, endurecidos en la
infidelidad—o animados en la
blasfemia; mientras otros de allí han tomado la ocasión
de cometer la maldad
habitual bajo una profesión religiosa, y con la confianza
presuntuosa, al
descrédito más grande todavía del Evangelio. Debe,
sin embargo, ser
considerado, que todos estos han sido, anteriormente, o enemigos
abiertos a la
religión verdadera—o fingidores hipócritas a ella:
y es el propósito justo de
Dios, que tropezadores sean lanzados en el camino de tales hombres,
para que “tropezarán entre ellos, y
caerán, y serán
quebrantados; se enredarán, y serán apresados”.
Es Su santa voluntad, así
discernir la malignidad secreta de sus corazones, y para avanzar por la
presentación de Su justicia en la condenación de ellos.
Por el otro lado, miles
de edad a edad, han por este ejemplo atroz del pecado terrible de
David, fueron
hechos más sospechoso de sí mismos, más atentos,
más atemorizado de la tentación,
más dependiente en el Señor, y más ferviente en la
oración; y por medio de la
caída de David— ¡han sido, a sí mismos,
preservados de caer!
De Grace Gems