¡Proseguir
Firme Detrás De Dios!
Por
A. W. Tozer
TRADUCIDO
POR LASARO FLORES
Cuán
trágico que nosotros en este
día oscuro hemos tenido nuestro buscar hecho para nosotros por
nuestros
maestros. Todo es hecho en centrar sobre el acto inicial de "aceptar"
a Cristo (un término, incidentemente, que no es encontrado en la
Biblia) y no
somos esperados después anhelar más revelación de
Dios a nuestras almas. Hemos
sido asechados en los rollos de una lógica falsa que insiste que
si lo hemos
encontrado, no necesitamos más buscarlo. En el medio de este
gran frío hay
algunos, me regocijo de reconocerlo, que no son contentos con la
lógica
superficial. Ellos admitirán la fuerza del argumento, y luego
dan la vuelta con
lágrimas para buscar algún lugar solitario y orar. "O
Dios, muéstrame Tu
gloria". Ellos quieren probar, tocar con sus corazones, para ver con
sus
ojos interiores la maravilla que es Dios.
Quiero
alentar deliberadamente este
anhelo poderoso detrás de Dios. La falta de ello nos ha
traído a nuestro
presente estado bajo. La calidad tiesa y torpe de nuestras vidas
religiosas es
un resultado de nuestra falta de un deseo santo. La complacencia es un
enemigo
mortal de todo desarrollo espiritual. El deseo agudo debe ser presente
o no
habrá una manifestación de Cristo a Su pueblo. Él
espera para ser necesitado.
Demasiado malo es que con muchos de nosotros Él espera tanto
tiempo, de modo
que es sin efecto. Cada edad tiene sus propias características.
En este momento
estamos en una edad de una complejidad religiosa. La sencillez que es
en Cristo
es encontrada raramente entre nosotros. En su lugar hay los programas,
los
métodos, las organizaciones y un mundo de las actividades
nerviosas que ocupan
el tiempo y la atención pero nunca pueden satisfacer el anhelo
del corazón. La
superficialidad de nuestra experiencia interior, la vacuidad de nuestro
culto,
y de esa imitación servil del mundo que marca nuestros
métodos promociónales
todos testifica que nosotros, en este día, sólo conocemos
a Dios imperfectamente,
y la paz de Dios apenas de todo.
Si
hubiéramos de encontrar a Dios
entre todos los externos religiosos, primero debemos determinar
encontrarlo y
luego proceder en la manera de la sencillez. Ahora, como siempre, Dios
se
revela a los "niños" y se esconde en la oscuridad gruesa del
sabio y
el prudente. Debemos de simplificar nuestra entrada a Él.
Debemos de
despojarnos a las cosas esenciales (y ellos serán encontrados de
ser
benditamente pocos). Debemos de quitarnos de todo esfuerzo de
impresionar, y venir
con el candor inocente de la niñez. Si hacemos esto, sin duda,
Dios responderá
rápidamente. Nosotros no debemos temer que en buscar a Dios
sólo estrecharemos
nuestro vidas ni restringiremos los movimientos de nuestros corazones
de
ensanchándose. El contrario es verdad. Bien podemos proporcionar
en hacer a Dios
nuestro Todo, para concentrar, para sacrificar los muchos por el Uno.
El hombre
que tiene a Dios para su tesoro tiene todas cosas en Uno. Muchos
tesoros
ordinarios le pueden ser negados, o si él es permitido tenerlos,
el placer de
ellos será tan templados que ellos nunca serán necesarios
a su felicidad. O si
él debe verlos que se van, uno tras uno, él apenas
sentirá un vacío, por tener
la fuente de todas las cosas que él tiene en Uno toda
satisfacción, todo
placer, toda delicia. Cualquier cosa que él puede perder
realmente no ha
perdido nada, porque él ahora lo tiene todo en Uno, y él
lo tiene puramente,
legítimamente y para siempre.
por A. W.
Tozer "The Pursuit of God"