¿UN
SONIDO DE LLUVIA?
“Una grande lluvia suena”
Pero todavía, O santo de Dios, aliéntate;
porque así
como fue verdad de Israel de viejo, hay todavía esperanza que
nuestro Dios
poderoso, que puede “hacer llover sobre
una ciudad, y sobre otra ciudad no hacer llover” (Amos 4:7),
ordenará las
nubes para llover una vez más sobre Su “Israel”
(Gálatas 6:16), así como Él hizo en el tiempo de
Elías. Nunca se olvide…
nuestro Dios en Jesucristo es siempre “bueno
y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que le
invocan” (Salmos
86:5) en que “no retiene para siempre su
enojo, porque es amador de misericordia” y que
“Él tornará, él tendrá misericordia de
nosotros; él sujetará nuestras
iniquidades, y echará en los profundos de la mar todos nuestros
pecados” (Miqueas
7:18, 19). Por lo tanto, podemos esperar con una fe viva que Él
lo hará otra
vez; porque Él “no dijo á la
generación
de Jacob: En vano me buscáis” (Isaías 45:19); al
contrario, Él promete: “Me buscaréis y
hallaréis, porque me
buscaréis de todo vuestro corazón” (Jeremías
29:13).
Ahora, para prevenir el asumir y el presumir de
nuestra parte en una manera carnal y mundana, permítenos hacer
algunas
observaciones con respecto a nuestro texto; y no necesariamente en un
orden
cronológico. Primero, ¿por qué
sufría Israel esta sequía? ¡Simplemente a causa del
pecado! 2 Crónicas 7 lo
hace muy claro que esto sucede. Compare el verso 13, “Si yo
cerrare los cielos, que no
haya lluvia…” con el
capítulo 6, el verso 26, “Si los
cielos se cerraren, que no
haya lluvias por haber pecado contra ti…”; pero
también Isaías dice: “Aun
á las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella”
(5:6), es decir, sobre Su “viña”
(v.5), que es “la casa de Israel”
(v.7). Por lo tanto, ¡no debe ser sorpresa que la Iglesia sufre
una sequía
espiritual HOY EN DÍA! No sólo tenemos predicadores y
pastores impíos que
"gobiernan" sobre el pueblo de Dios y los extravían de las
doctrinas
verdaderas del evangelio de la gracia de Dios, pero también los
profetas de
Baal tienen tanta influencia sobre profesantes cristianos que adoran en
el
altar AL DIOS NO CONOCIDO (Hechos 17:23), que aún que “profésanse conocer á Dios; mas con
los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados para
toda buena
obra” (Tito 1:16) a pesar de “teniendo
apariencia de piedad, mas habiendo negado la eficacia de ella” (2 Timoteo 3:5). Como resultado, podemos decir
que la Iglesia en total ha sido entregada a la mundanería, la
carnalidad, el
materialismo, e incluso la apostasía como evidenciada por mucha
de la cristiandad
de hoy; y esto por Dios mismo porque Él no tolerará
nuestra rebelión si
persistimos en ello. “No
os engañéis: Dios no puede ser burlado: que todo lo que
el hombre sembrare, eso
también segará. Porque el que siembra
para su carne, de la carne segará corrupción; mas el
que siembra para el
Espíritu, del Espíritu segará vida eterna” (Gálatas
6:7,
8).
En segundo
lugar, notamos que las personas fieles de Dios sufren también
los efectos del juicio
de Dios sobre Su pueblo como un entero, notablemente no sólo
debido a la sequía
pero también la persecución que viene de los apostatas y
los impíos dentro de
Israel. Elías fue perseguido por Su fidelidad, así como
los 100 profetas que
Abdías escondió en una cueva de Jezebel (1 Reyes 18:3, 4,
13). Es verdad que
Dios protegerá a Su pueblo, pero es también verdad que
Él lo hará por la persecución y
la tribulación que
ellos sufrirán. Así que no vamos a pensar que seremos
exentos del sufrimiento
simplemente a causa de nuestra fidelidad, como Elías lo hizo (1
Reyes 19:10).
El pueblo de Dios siempre ha sufrido, como podemos ver en las
Escrituras y en
la historia; ¡aunque nosotros quizás pensemos que no es
nuestra culpa!
Considere Elías; no sólo no era popular, pero tuvo que
huir por su vida, aún
hasta entrar en la depresión (vv.1-4). Recuerde “que
es menester que por muchas
tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22) y, “que nadie se conmueva por estas
tribulaciones; porque vosotros sabéis que nosotros somos
puestos para esto”
(1 Tesalonicenses 3:3). Además, “para
esto sois llamados; pues que
también Cristo padeció por nosotros, dejándonos
ejemplo, para que vosotros sigáis sus pisadas”
(1 Pedro 2:21).
Por lo tanto, nosotros no debemos pensar que sea extraño si
continuamos fiel al
Señor y a Su Palabra, y la defendemos, incluso si contradice
todo que es
predicado y es enseñado en la "sequía" de hoy, y sufrir
por ello. Quizás
no seamos populares y quizás tenemos que huir por nuestras
vidas, hablando
espiritualmente, en estos tiempos de apostasía; y esto, amados,
¡puedes esperar
de la profesante Iglesia de hoy, mas el Señor nos traerá
por ello como Él hizo
en el tiempo de Elías!
Ahora en el cuarto lugar, notaremos muy
atentamente
la observación siguiente: ¡La soberanía de Dios
sobre la lluvia era
conectada con la oración! Esto es hecho muy claro por
Santiago: “Elías
era hombre sujeto á
semejantes pasiones que nosotros, y rogó
con oración que no lloviese, y no llovió sobre la tierra
en tres años y seis
meses. Y otra vez oró, y el cielo
dió lluvia, y la tierra produjo su fruto” (5:17, 18).
Pero todavía, a leer la cuenta de esto en
1 Reyes vemos que era Dios que estaba en control de la
situación, y no Elías.
No obstante, ¡Elías oró! Eso, amados, nos muestra
un principio muy importante
que es ínter conexionado en nuestra relación con nuestro
Dios. Sí, nuestro Dios
es “el Dios de toda gracia” (1 Pedro
5:10), quien es “amador de
misericordia” (Miqueas
7:18); y “todas las
promesas de Dios son en (Jesucristo) Sí, y en él
Amén” (2
Corintios 1:20), todavía somos responsable de
buscarlas y obtenerlas por fe; y qué prueba más grande
hay de le fe verdadera
que orar como lo hizo Elías; y esta fe de Elías fue
manifestada en que él le
dijo a Achab aún antes que él orara,
“Sube, come y bebe; porque una
grande lluvia suena” (1 Reyes
18:41). Note que él oró a pesar de…, él oró
hasta que…, él oró
sin vacilación… “Y Elías
subió á la cumbre del Carmelo;
y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas. Y
dijo á su criado:
Sube ahora, y mira hacia la mar. Y él subió, y
miró, y dijo: No hay nada. Y él le
volvió á decir:
Vuelve siete veces. Y á la séptima vez dijo: Yo veo una
pequeña nube como la
palma de la mano de un hombre, que sube de la mar…Y aconteció,
estando en esto,
que los cielos se oscurecieron con nubes y viento; y hubo
una gran lluvia” (1 Reyes
18:42-45). Es imprescindible que entendamos esto, porque somos
tan inclinados a resignarnos, que oremos hasta que veamos la promesa de
Dios
cumplida.
Sigue, entonces, que hacemos la pregunta:
¿Oímos Un
Sonido De Lluvia alrededor de nosotros HOY EN DÍA? Quiero decir,
en la sequía y
el hambre espirituales que HOY nos encontramos, ¿hay cualquier
indicación de
alguna lluvia de los cielos para la Iglesia de HOY? Con tales promesas
como las
que siguen, ¿tenemos alguna esperanza de todo de un Avivamiento
y
Despertamiento Espiritual? “Pedid á
Jehová lluvia en la sazón tardía”
(Zacarías 10:1); “Y conoceremos, y proseguiremos en
conocer á Jehová: como el alba está
aparejada su salida, y vendrá á nosotros como la lluvia,
como la lluvia tardía
y temprana á la tierra” (Óseas 6:3); “Porque
yo derramaré aguas sobre el secadal, y ríos sobre la
tierra árida” (Isaías
44:3); “Vuelve el desierto en estanques
de aguas, Y la tierra seca en manantiales” (Salmo 107:35).
¿Hay alguien
como Elías entre el pueblo de Dios que están dispuestos a
creerle y orar hasta
que vean las nubes de los cielos abrirse con una efusión
torrencial de Su
Espíritu y gracia? No hágase ilusiones, O pueblo de Dios,
Hoy es “la sazón tardía…de lluvia” y
necesitamos pedir “a Jehová” por
ella…, necesitamos estar en nuestros rostros ante Él y
humildemente clamar por
Su misericordia por amor de Cristo Jesús. De una mirada
alrededor de UD, amado;
¿no ve que no ha llovido en mucho tiempo? ¡Vamos orar
hasta que oigamos Un
Sonido De Lluvia! Amen.