¿UN SONIDO DE LLUVIA?

“Una grande lluvia suena”

(1 Reyes 18:41)
 
Aquí Israel había estado experimentando la sequía y el hambre por tres y  un medio de años; y para hacer las cosas peores, ellos estaban bajo la regla del rey malvado, Achab. Pero no sólo eso, ellos tenían que contender con Jezabel y su religión pagana, el cual, por supuesto, fue aprobado por el rey. Además, muchos de Israel estaban reincididos y habían apostatado del Dios vivo verdadero. Ah, pueblo de Dios, ¡qué cuadro tan gráfico de mucho de lo que es llamado la "cristiandad" de hoy! ¿Quién puede negar que no estemos en una "sequía y hambre espirituales", por lo que la "iglesia cristiana" sea concernida? ¡Seremos honestos con nosotros mismos y confesamos que generalmente tenemos que reconocer que Dios ha retenido Sus "lluvias de bendición" (Ezequiel 34:26) de nosotros hoy! Ah, es posible que haya mucha religiosidad y 'jugando de iglesia', pero ¿dónde está el poder de la fe y de la piedad en ésos que profesan ser cristianos? ¡Temo que mucha de la "Iglesia" está bajo el poder y la influencia de su "Achabs" y "Jezabeles"! 

Pero todavía, O santo de Dios, aliéntate; porque así como fue verdad de Israel de viejo, hay todavía esperanza que nuestro Dios poderoso, que puede “hacer llover sobre una ciudad, y sobre otra ciudad no hacer llover” (Amos 4:7), ordenará las nubes para llover una vez más sobre Su “Israel” (Gálatas 6:16), así como Él hizo en el tiempo de Elías. Nunca se olvide… nuestro Dios en Jesucristo es siempre “bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que le invocan” (Salmos 86:5) en que “no retiene para siempre su enojo, porque es amador de misericordia” y que “Él tornará, él tendrá misericordia de nosotros; él sujetará nuestras iniquidades, y echará en los profundos de la mar todos nuestros pecados” (Miqueas 7:18, 19). Por lo tanto, podemos esperar con una fe viva que Él lo hará otra vez; porque Él “no dijo á la generación de Jacob: En vano me buscáis” (Isaías 45:19); al contrario, Él promete: “Me buscaréis y hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jeremías 29:13).

Ahora, para prevenir el asumir y el presumir de nuestra parte en una manera carnal y mundana, permítenos hacer algunas observaciones con respecto a nuestro texto; y no necesariamente en un orden cronológico. Primero, ¿por qué sufría Israel esta sequía? ¡Simplemente a causa del pecado! 2 Crónicas 7 lo hace muy claro que esto sucede. Compare el verso 13, “Si yo cerrare los cielos, que no haya lluvia…” con el capítulo 6, el verso 26, “Si los cielos se cerraren, que no haya lluvias por haber pecado contra ti…”; pero también Isaías dice: “Aun á las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella” (5:6), es decir, sobre Su “viña” (v.5), que es “la casa de Israel” (v.7). Por lo tanto, ¡no debe ser sorpresa que la Iglesia sufre una sequía espiritual HOY EN DÍA! No sólo tenemos predicadores y pastores impíos que "gobiernan" sobre el pueblo de Dios y los extravían de las doctrinas verdaderas del evangelio de la gracia de Dios, pero también los profetas de Baal tienen tanta influencia sobre profesantes cristianos que adoran en el altar AL DIOS NO CONOCIDO (Hechos 17:23), que aún que “profésanse conocer á Dios; mas con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados para toda buena obra” (Tito 1:16) a pesar de “teniendo apariencia de piedad, mas habiendo negado la eficacia de ella”  (2 Timoteo 3:5). Como resultado, podemos decir que la Iglesia en total ha sido entregada a la mundanería, la carnalidad, el materialismo, e incluso la apostasía como evidenciada por mucha de la cristiandad de hoy; y esto por Dios mismo porque Él no tolerará nuestra rebelión si persistimos en ello. “No os engañéis: Dios no puede ser burlado: que todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna” (Gálatas 6:7, 8).

En segundo lugar, notamos que las personas fieles de Dios sufren también los efectos del juicio de Dios sobre Su pueblo como un entero, notablemente no sólo debido a la sequía pero también la persecución que viene de los apostatas y los impíos dentro de Israel. Elías fue perseguido por Su fidelidad, así como los 100 profetas que Abdías escondió en una cueva de Jezebel (1 Reyes 18:3, 4, 13). Es verdad que Dios protegerá a Su pueblo, pero es también verdad que Él lo hará por la persecución y la tribulación que ellos sufrirán. Así que no vamos a pensar que seremos exentos del sufrimiento simplemente a causa de nuestra fidelidad, como Elías lo hizo (1 Reyes 19:10). El pueblo de Dios siempre ha sufrido, como podemos ver en las Escrituras y en la historia; ¡aunque nosotros quizás pensemos que no es nuestra culpa! Considere Elías; no sólo no era popular, pero tuvo que huir por su vida, aún hasta entrar en la depresión (vv.1-4). Recuerde “que es menester que por muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22) y, “que nadie se conmueva por estas tribulaciones; porque vosotros sabéis que nosotros somos puestos para esto” (1 Tesalonicenses 3:3). Además, para esto sois llamados; pues que también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que vosotros sigáis sus pisadas (1 Pedro 2:21). Por lo tanto, nosotros no debemos pensar que sea extraño si continuamos fiel al Señor y a Su Palabra, y la defendemos, incluso si contradice todo que es predicado y es enseñado en la "sequía" de hoy, y sufrir por ello. Quizás no seamos populares y quizás tenemos que huir por nuestras vidas, hablando espiritualmente, en estos tiempos de apostasía; y esto, amados, ¡puedes esperar de la profesante Iglesia de hoy, mas el Señor nos traerá por ello como Él hizo en el tiempo de Elías!

<>Pero terceramente, tendremos presente que el Dios Soberano, es decir, nuestro Dios, estaba siempre en control. Aunque sea verdad que fue el pecado de Israel que efectuó la sequía, mas fue Aquél quien controla las nubes y la lluvia que determinó el tiempo y la duración de la sequía, como leemos en 1 Reyes 17:1 – “Entonces Elías Thisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo á Achâb: Vive Jehová Dios de Israel, delante del cual estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra”, cual palabra que vino del Señor. Pero entonces más tarde leemos: Pasados muchos días, fué palabra de Jehová á Elías en el tercer año, diciendo: Ve, muéstrate á Achâb, y yo daré lluvia sobre la haz de la tierra(1 Reyes 18:1). ¡Ven aquí, amados, que aún en los tiempos peores de la sequía, Aquél quien “es amador de misericordia” será complacido a ordenar las nubes para llover otra vez! Pero note que ni hay una indicación de un avivamiento sucediendo en Israel; no obstante, ¡había todavía la promesa de una LLUVIA venidera! ¿Qué significa esto para nosotros? Qué hay la esperanza de un Avivamiento y Despertamiento Espiritual para HOY, ¡aún tan desesperado como se ve para uno! No obstante, Dios es fiel a Sus promesas…, Él nunca abandonará a Su pueblo; porque no sólo Él los traerá por los "desiertos" de la vida, pero también Él dará “aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido” (Isaías 43:20) cuando Él “hará descender la lluvia en su tiempo, lluvias de bendición serán” (Ezequiel 34:26). Sí, ¡hay la esperanza en esta "sequía y hambre" que estamos atravesando para ésos que pueden orar con David: “Dios, Dios mío eres tú: levantaréme á ti de mañana: Mi alma tiene sed de ti, mi carne te desea, en tierra de sequedad y transida sin aguas; para ver tu fortaleza y tu gloria, así como te he mirado en el santuario” (Salmo 63:1)! 

Ahora en el cuarto lugar, notaremos muy atentamente la observación siguiente: ¡La soberanía de Dios sobre la lluvia era conectada con la oración! Esto es hecho muy claro por Santiago: “Elías era hombre sujeto á semejantes pasiones que nosotros, y rogó con oración que no lloviese, y no llovió sobre la tierra en tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dió lluvia, y la tierra produjo su fruto” (5:17, 18). Pero todavía, a leer la cuenta de esto en 1 Reyes vemos que era Dios que estaba en control de la situación, y no Elías. No obstante, ¡Elías oró! Eso, amados, nos muestra un principio muy importante que es ínter conexionado en nuestra relación con nuestro Dios. Sí, nuestro Dios es “el Dios de toda gracia” (1 Pedro 5:10), quien es amador de misericordia” (Miqueas 7:18); y “todas las promesas de Dios son en (Jesucristo) Sí, y en él Amén” (2 Corintios 1:20), todavía somos responsable de buscarlas y obtenerlas por fe; y qué prueba más grande hay de le fe verdadera que orar como lo hizo Elías; y esta fe de Elías fue manifestada en que él le dijo a Achab aún antes que él orara, “Sube, come y bebe; porque una grande lluvia suena(1 Reyes 18:41). Note que él oró a pesar de…, él oró hasta que…, él oró sin vacilación… “Y Elías subió á la cumbre del Carmelo; y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas. Y dijo á su criado: Sube ahora, y mira hacia la mar. Y él subió, y miró, y dijo: No hay nada. Y él le volvió á decir: Vuelve siete veces. Y á la séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube de la mar…Y aconteció, estando en esto, que los cielos se oscurecieron con nubes y viento; y hubo una gran lluvia(1 Reyes 18:42-45). Es imprescindible que entendamos esto, porque somos tan inclinados a resignarnos, que oremos hasta que veamos la promesa de Dios cumplida.

Sigue, entonces, que hacemos la pregunta: ¿Oímos Un Sonido De Lluvia alrededor de nosotros HOY EN DÍA? Quiero decir, en la sequía y el hambre espirituales que HOY nos encontramos, ¿hay cualquier indicación de alguna lluvia de los cielos para la Iglesia de HOY? Con tales promesas como las que siguen, ¿tenemos alguna esperanza de todo de un Avivamiento y Despertamiento Espiritual? “Pedid á Jehová lluvia en la sazón tardía” (Zacarías 10:1); “Y conoceremos, y proseguiremos en conocer á Jehová: como el alba está aparejada su salida, y vendrá á nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana á la tierra” (Óseas 6:3); “Porque yo derramaré aguas sobre el secadal, y ríos sobre la tierra árida” (Isaías 44:3); “Vuelve el desierto en estanques de aguas, Y la tierra seca en manantiales” (Salmo 107:35). ¿Hay alguien como Elías entre el pueblo de Dios que están dispuestos a creerle y orar hasta que vean las nubes de los cielos abrirse con una efusión torrencial de Su Espíritu y gracia? No hágase ilusiones, O pueblo de Dios, Hoy es “la sazón tardía…de lluvia” y necesitamos pedir “a Jehová” por ella…, necesitamos estar en nuestros rostros ante Él y humildemente clamar por Su misericordia por amor de Cristo Jesús. De una mirada alrededor de UD, amado; ¿no ve que no ha llovido en mucho tiempo? ¡Vamos orar hasta que oigamos Un Sonido De Lluvia! Amen.