NO QUEDA MUCHO TIEMPO
(Escrituras seleccionadas)

Por Lasaro Flores

Acabamos de dejar el año 2010 y entramos el año 2011. ¿Qué esperamos al comenzar este Año Nuevo? ¿Será diferente; o irá ser lo mismo? Dios tenga misericordia de nosotros si las cosas no cambian, amados; porque temo que si continuamos en el mismo curso que hemos estado en estos años pasados, ¡será trágico para mucho de lo que es llamado la "cristiandad"! Es imposible nosotros continuar en la rebelión y la desobediencia, lo que ahora ha llegado a ser el modo "normal" de la vida cristiana, y ¿no esperar que Dios haga algo acerca de ello? ¿Realmente piensa usted que lo que vemos como la "cristiandad" en esta generación malvada y adúltera es la cristiandad del Nuevo Testamento? ¿Estamos tan engañados que lo que vemos en el cristiano profeso medial complace a Dios? Oh, mis estimados hermanos, ¡es simplemente la misericordia y la longanimidad de nuestro Dios que Él todavía no ha tratado con nosotros como merecemos y nos ha recompensado según nuestras muchas reincidencias! ¡No vamos ha pensar que nuestro Dios no sabe y ve cómo vivimos como Su pueblo; y que ya no somos la sal y la luz del mundo; especialmente en nuestro país! Verdaderamente hemos perdido nuestro testimonio como cristianos verdaderos; y si nosotros no clamamos a Dios para que derrame Su Espíritu de gracia y oración, yo creo que No Queda Mucho Tiempo para que las cosas volteen para lo mejor; no sólo para nosotros, pero también para nuestro país. Amén.

La pregunta que tenemos que hacer es simplemente esta: ¿Qué vamos hacer? ¿Hay algo que podemos hacer? Bueno, pienso que si no nos molesta, ¡TODO lo que tenemos que hacer es NADA! ¡Eso no debe ser demasiado difícil ya que parece que eso es lo que hemos estado practicando ya por mucho tiempo! ¿Amén? Pero luego, no debemos quejarnos por cómo las cosas están en estos días; ¡no sólo en la Iglesia pero también en nuestra nación! Yo creo que el problema no son los impíos, ya que lo que hacen viene naturalmente a ellos; pero oh, pueblo de Dios, ¡el problema es lo que es llamado la "CRISTIANDAD"! A través de los años, no sólo no hemos dicho nada, pero no hemos hecho nada para parar la entrada de la maldad en cada área de nuestra sociedad en nuestro país. Todo lo que tenemos que hacer es ensayar lo que ha estado sucediendo a través de los años pasados. Hemos sido negligentes y rebeldes a lo que reclamamos ser como cristianos; y puedo decir, aún hipócrita en nuestra profesión. No es de extrañar que Dios se ha retirado de nosotros, o sea de la Iglesia o sea de nuestra nación. ¡Podré ser bravo decir que en vez de la bendición Dios estar sobre nosotros, ahora vemos Sus juicios sobre nosotros!

Tenemos que estar ciegos, o aún engañándonos, no ver lo que sucede alrededor de nosotros es que el Único a Quien nosotros hemos ofendido ya no nos está protegiendo de la maldad que es muy predominante en nuestra sociedad. Yo no tengo que enumerar nada; es muy obvio, o si es en lo que es llamado la "cristiandad", o en nuestro gobierno, o en nuestras escuelas y cada área de la educación; o lo que es promovido o por la música, o a través de la televisión y la industria cinematográfica. Amados, estamos en los tiempos como en Noé, y en Sodoma y Gomorra; o bastante como ellos, como el Señor Jesús nos advirtió: "Y como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta  el día en que Noé entró en el arca; y vino el diluvio, y destruyó a todos. Asimismo también como fue en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; pero el día en que Lot salió de Sodoma,  llovió del cielo fuego y azufre, y destruyó a todos”  (Lucas 17:26-29). Oh, pueblo de Dios, ¡No Queda Mucho Tiempo! ¿QUÉ VAMOS HACER?

A través de la historia, siempre que el pueblo de Dios, inclusive Israel en los tiempos del A.T., se partían de Dios debido a sus reincidencias y declinación espiritual, mientras "teniendo apariencia de piedad, mas negando la eficacia de ella”, es decir, profesar ser el pueblo de Dios (2 Timoteo 3:5), Él  en Su gracia y misericordia hacía un obra poderoso de Avivamiento y Despertamiento Espiritual para devolverlos a Él; o como es dicho, no sólo Él “sanaba su rebelión” (Oseas 14:4), pero también “sanaba su tierra” (2 Crónicas 7:14). Pero notarán que ANTES que Dios hiciera esto para Su pueblo, esos casos de Avivar, de Renovar, de Restaurar y de Reformar fueron precedidos por la oración. Refiérase a 2 Crónicas 7:14, inclusive capítulo 6; y en Oseas 14:1, 2. La oración son los medios primarios por el cual Dios derrama Sus bendiciones de Avivamiento y Despertamiento Espiritual sobre Su pueblo; porque aún la gracia de orar es dada a ellos por vertiendo "el espíritu de gracia y oración” (Zacarías 12:10) sobre ellos. Así qué, ¿qué vamos hacer? ¡TENEMOS QUE EMPEZAR A ORAR AHORA MISMO! Y si no tenemos el deseo para orar, ¡entonces necesitamos que clamar a Dios que nos dé “el espíritu de gracia y oración” para empezar a orar!

Por supuesto, no quiero implicar que ninguno de los santos de Dios está orando por la necesidad del pueblo de Dios; y en particular, ¡por el Avivamiento y Despertamiento Espiritual! ¡Creo que muchos están orando! Todavía, tenemos que reconocer que nuestro Dios no está respondiendo a nuestras oraciones; ¡como podemos ver tanta reincidencia y la mundanería dentro de la cristiandad profesa! Entonces tenemos que admitir que hay algo que está estorbando a Dios de hacerlo; y ¡puede ser el pecado en nuestras vidas! David dice que "si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Salmo 66:18); y luego en Isaías leemos: "Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar su rostro de vosotros, para no oír” (59:2). Eso en sí mismo es prueba suficiente que estamos reincididos y que necesitamos que Dios tenga misericordia de nosotros y levante algunos de Sus santos para empezar a orar. ¡Quizás, amado, podrá ser USTED!!! ¡O, aún YO!!! ¡No importa quien sea, VAMOS A COMENZAR A ORAR AHORITA MISMO!!! ¡Amén!

El avivamiento siendo lo que es tenemos que reconocer y confesar que está más allá de nuestra capacidad… Nosotros no lo podemos producir; ¡no importa lo que nuestros deseos quizás sean para uno! Y para hacerlo más humilde, ¡Dios también tiene que poner un deseo para ello en nuestros corazones! Por lo tanto, oh pueblo de Dios, tenemos que mirar a Él para el Avivamiento y el Despertamiento Espiritual. No es la Iglesia; no es el Predicador: por qué, ¡no es ni nuestras Oraciones! ¡Es Dios SOLO quien puede dar vida al muerto y levantarlo! Eso es lo que la oración hace: Clama a Aquél quien SOLO puede revivir, puede renovar, puede restaurar y puede reformar a Su pueblo de sus reincidencias; no obstante, hallamos en la Palabra de Dios que Él ha ordenado la Oración ser los medios por el cual Él envía Avivamiento a Su pueblo: “¿No volverás a darnos vida, para que tu pueblo se regocije en ti?” (Salmo 85:6). "Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí: Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, en medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia” (Habacuc 3:2).

Ahora, permítame compartir con ustedes algunas razones por qué la Oración es tan importante para el Avivamiento; y por qué si nosotros NO oramos el Avivamiento no vendrá. La primera razón es que la oración es ordenada; ¡no es una opción! 2 Crónicas 7:14 y Oseas 14:2 lo hace muy claro que Dios nos manda a la oración como requisito previo para el avivamiento. Por supuesto, si no oramos, es de desobedecer a Dios; y seguramente, no podemos esperar Avivamiento ni Despertamiento Espiritual; no sólo personal pero también corporalmente. El avivamiento no viene porque sentamos una fecha particular e invitamos a un predicador particular que venga y predique avivamiento a la iglesia. Aunque sea verdad que todo avivamiento verdadero viene a causa de la gracia de Dios, mas le ha complacido utilizar la oración como los medios para enviar avivamiento.

La segunda razona que oramos por el avivamiento es porque oramos a Aquél quien SOLO puede traer avivamiento a Su pueblo. Temo que una razón no tenemos avivamiento como antaño en los "avivamientos" arreglados por los hombres de hoy es porque dependencia es hecha en la metodología del hombre. ¡Por qué habemos de orar a Dios si el avivamiento es dependido del hombre! En mi experiencia yo he visto que en los "avivamientos" de hoy, la oración es secundaria, eso es si hay de todo, a todo lo demás. ¡La gente nomás no orará si la oración no es necesaria! ¿Piensas que Dios enviará avivamiento a una gente falta de oración que no miran a Dios por el avivamiento? Y si hay alguna clase de oración, no es "la oración eficaz del justo”, que “puede mucho” como Santiago lo llama (5:16). Oh, si sólo creeríamos lo qué promete Dios: "Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y difíciles que tú no conoces”, que incluye el avivamiento (verso 6) (Jeremías 33:3).

Ahora, la tercera razón que oramos a Dios por el avivamiento es porque somos hechos de ver que el avivamiento verdadero es una obra espiritual de Dios, y no de la carne. En decir que el avivamiento es una obra espiritual de Dios, SOLO puede ser producido por el Espíritu Santo. Lea Ezequiel 37 con respecto al valle de huesos secos; y note la obra poderosa del Espíritu de Dios en el Avivamiento y Despertamiento Espiritual. Así como la obra de regeneración en un pecador muerto es por el Espíritu Santo, así es el avivamiento en un cristiano reincidido; porque ambos, es decir el pecador muerto y el cristiano reincidido están necesitados de Vida, que sólo puede ser dado por el Espíritu: "El Espíritu de Dios me hizo, y la inspiración del Omnipotente me dio vida” (Job 33:4). Note la oración en Isaías: "Tú pues, me restablecerás, y harás que yo viva” (38:16). ¡Aunque esta oración fue hecha por el Rey Ezequías por su vida física, el principio implicado puede ser aplicado espiritualmente; porque en orar a Dios por el avivamiento, estamos confesando que nos estamos muriendo espiritualmente y así que necesitamos de ser recuperados y ser avivados de nuestro estado reincidido! ¡Sólo el Espíritu Santo lo puede hacer!

Luego, la cuarta razón que oramos a Dios por avivamiento es SOLO en él que podemos tener esperanza para el avivamiento; y por lo tanto decimos con Asaf: "¿A quién tengo yo en los cielos, sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra” (Salmo 73 25). En otras palabras, somos traídos de apartar la mirada a cualquiera o de cualquier cosa, sino sólo agarrarnos de Él por la fe que Él SOLO nos puede avivar. Así que oramos con esperanza de ello como David oró: "Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana presentaré mi oración delante de ti, y esperaré(Salmo 5:3). ¡Note la esperanza que David tiene de respuesta a su oración; que nos dice que si dirigimos verdaderamente nuestras oraciones a Dios por el avivamiento, nosotros "esperaremos" en recibir Su respuesta con respecto a nuestra petición por el avivamiento! Por supuesto, cae de su peso que si nosotros realmente no tenemos esperanza cualesquiera de todo de avivamiento, bueno, no ha de esperarlo. ¡Dios no honorará nuestras oraciones, ni de cualquier cosa que nosotros hacemos, para obtener uno; porque nuestros ojos no están hacia al cielo!

Sigue que la quinta razón que oramos a Dios por el avivamiento por fe, es decir ¡lo hacemos con la confianza que si oramos según Su voluntad, nosotros tendremos uno! "Y ésta es la confianza que tenemos en Él, que si pidiéremos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” (1 Juan 5:14, 15). Por supuesto, esto no significa que lo damos por hecho, o asumimos, que porque oramos Dios contestará nuestras oraciones. ¡"Conforme a su voluntad” quiere decir que depende en Él en darnos nuestras peticiones si Él así lo quiere! Dos ejemplos muy claros de esto son ilustrados por David que ora por su bebé para que sane; pero las Escrituras nos dicen que Dios no le otorgó a David su petición (2 Samuel 12:15-18; y entonces el apóstol Pablo pide que el Señor le quite el aguijón de su carne, lo cual el Señor no lo hizo (2 Corintios 12:7-12). Todavía, la promesa es que si oramos según la voluntad de Dios por el avivamiento, lo tenemos; por lo tanto, es imprescindible que comprendamos la voluntad de Dios con respecto a esto. Compare Efesios 5:17 – "Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor”.

Por supuesto, la sexta razón que podemos orar a Dios por el avivamiento es que no hay iniquidad en nosotros que prevendremos a Dios de oír nuestras oraciones por el avivamiento. Note lo que David dice: "Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Salmo 66:18), diciéndonos que mientras tenemos pecado no confesado en nuestras vidas, como indicado anteriormente, Dios no oirá nuestras oraciones. Pero luego David con mucha certeza declara: “Mas ciertamente me oyó Dios; atendió a la voz de mi súplica. Bendito sea Dios, que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia” (versos19, 20). En otras palabras, el arrepentimiento y la confesión de nuestros pecados son necesarios si esperamos orar por el avivamiento y tener la certeza que seremos oídos. 2 Crónicas 7:14 y Oseas 14:2 declara esto con ninguna incertidumbre. De hecho, podemos decir ciertamente que cristianos una vez reincididos comienzan a orar por el avivamiento, ellos han tratado con sus pecados ante Dios y fueron reconciliados con Él. ¡No vamos a engañarnos en pensar que podemos venir ante Dios con "sandalias sucias" y estar en pie en “tierra santa" y ser bien recibidos! ¡Imposible!

Por último, la séptima razón que podemos orar a Dios por el avivamiento con la seguridad de que nos avivará si venimos humildemente ante Él. Note Isaías 57:15 – "Porque así dice el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados”. ¿Qué promete hacer? “Hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados”. ¡Cualquier tiempo que un reincidente viene a Dios con humildad y arrepentimiento, Dios promete de avivarlos! Tal uno viene con quebrantamiento de corazón y tal angustia de espíritu, que su oración es como la del publicano de Lucas 18, quien “estando lejos, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que golpeaba su pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador” (v.13). ¡Un reincidente arrepentido se sentirá tan avergonzado y tan culpable de sus reincidencias que todo puede sentirse ser el más principal de pecadores! Estos son de los cuales Él "es amador de misericordia” (Miqueas 7:18) y es “perdonador” de ellos (Salmo 86:5) para avivarlos. El orgullo no tiene estera de bienvenida para pararse ante "el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo”. Amén.

Aunque hay más razones que podríamos agregar aquí, permitimos que es suficiente los ya dados para mostrar que clase de oración debemos orar si somos concernidos verdaderamente por el estado y la condición espiritual del pueblo de Dios como manifestado hoy en día, que me parece, ¡la muy mayor parte de cristianos profesos! Más también me parece que esta misma mayor parte de cristianos profesos NO SON concernidos por el Avivamiento y Despertamiento Espiritual. La razón por esto, creo yo, es lo que Pablo dice del tipo de cristiandad de "los postreros días”  (2 Timoteo 3:1); que ellos " tienen apariencia de piedad, mas negando la eficacia de ella” (v.5); o como el apóstol Juan los describe en decir "que tienen nombre de que viven, y están muerto” (Apocalipsis 3:1); y así que no tienen interés de todo para orar por el avivamiento.

Pero oh amados, que esto no sea verdad de cualquiera de nosotros; si nadie más orará, ¡todavía YO ORARE! Si nadie se preocupa por el alma de uno, y por los de la iglesia, ¡YO SÍ, Y ORARE POR EL AVIVAMIENTO!!! ¡Quizás yo soy quien necesito avivamiento y no soy cauto de ello, YO ORARE! ¡No importa que, oh pueblo de Dios, quizás el pastor o la mayoría de los miembros de la iglesia de la cual pertenece no son interesados en el avivamiento, pero USTED SI, comience a ORAR aunque sea usted sólo y ve a Dios comenzar a mover los corazones de Su pueblo! Quizás usted no acordará de las razones que di con respecto a orar por el avivamiento; sin embargo, USTED ORE POR EL AVIVAMIENTO, fiándose de Dios para hacerlo en Su propio tiempo; porque cuando venga, será Su avivamiento y no del hombre. Amén.