TODAS LAS COSAS SON POSIBLES PARA DIOS<>
(Marcos 10:27) 

Pedro hace la pregunta, "¿Y quien podrá salvarse?” (Marcos 10:26) en oír al Señor Jesús decir que “más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios" (v.25). Entonces el Señor en responder contesta, "Para los hombres es imposible; mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios” (v.27). Como puede ver, hay por lo menos dos cosas que se destacan en esta Escritura, amados, a saber, 1) la desesperanza del hombre, y 2) el optimismo de Dios. En el contexto de nuestro texto, vemos que el hombre no puede salvarse; pero para lo que es imposible para el hombre, no es imposible con Dios. Al contrario, lo que el hombre no puede hacer para sí mismo, Dios lo puede hacer para él; porque como es declarado: "Todas las cosas son posibles para Dios”.

Ahora, lo que es verdad de la salvación, es también verdad con respecto al Avivamiento. Así como es imposible para el hombre salvarse a sí mismo de sus pecados, encontramos también que es imposible para un reincidente en darse a sí mismo un Avivamiento. Por más que un pecador perdido, que ha sido hecho consciente de su condición espiritual, haga para obtener la salvación de sí mismo halla que es imposible de hacerlo, es también verdad que un reincidente encontrará que es lo mismo en su caso. Lo qué Pablo dice en Romanos 9:16 es aplicable a ambos: "Así que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia”. Eso quiere decir entonces, amados, que si depende de nosotros, estaremos totalmente desesperados, pero por el otro lado, si buscamos a Dios o para la salvación, o para el avivamiento, entonces tenemos la esperanza; porque "todas las cosas son posibles para Dios". Aquél quien puede levantar el muerto, no sólo físicamente pero también espiritualmente, de muy cierto puede levantar a un cristiano reincidente, quien ha retrocedido al pecado, por reviviéndolo, renovándolo, restaurándolo y reformándolo; “porque á los que antes conoció (es a saber, los conoció en Cristo antes de Génesis 1:1), también predestinó para que fuesen hechos conformes á la imagen de su Hijo" (Romanos 8:29). Por eso podemos decir con Pablo: “Estando confiado de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6). 

Entonces, reconociendo esto, si el pueblo de Dios son de experimentar el Avivamiento Verdadero en estos últimos días, nuestra única esperanza es de mirar a Dios por ello…, si, más bien, ¡el clamar a Él que por Su misericordia nos envíe uno! Él es el ÚNICO, que no sólo puede romper todas las barreras, pero también Él es el ÚNICO que puede suministrar todo que necesitamos para uno. De hecho, nuestro corazón y actitud deben de ser como del Salmista que confesó: “¿A quién tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra” (73:25). Pero aún entonces nosotros nos encontramos tan lentos y despiadado que si Él por Su gracia no voltea nuestros corazones a Él, puede ser dicho de nosotros como se queja Isaías: “Y nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para tenerte” (64:7); o peor, “Extendí mis manos todo el día á pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos” (65:2). ¿No es esto verdad, oh pueblo de Dios, como vemos alrededor de nosotros, mucho, de hecho, muchísimo, de lo qué es llamado cristiandad hoy en día, está en un estado tan reincidido que es difícil de hacer una diferencia “entre los Egipcios y los Israelitas" (Éxodo 11:7); o “poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio” (Levítico 10:10)?

Quizás algunos me acusarán de ser duro y poco amante, o aún criterio, por lo que dije; todavía, ¿quien puede negar que necesitamos que Dios nos visite como ora  el Salmista: “Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora: Mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña  (“Hiciste venir una vid de Egipto” [v.8], es a saber, aquellos redimidos del mundo); y la planta (Su pueblo) que plantó tu diestra, y el renuevo que para ti corroboraste…Vida nos darás (revivirás), é invocaremos tu nombre” (80:14, 15,18)? ¿No podemos ver que Dios “aun á las nubes mandó que no derramen lluvia sobre ella” (Isaías 5:6), es decir, Su “viña” (v.4), y todo lo que vemos alrededor de nosotros es un pueblo seco y marchitante  que quizás reclaman tener un nombre que viven, pero están muertos (Apocalipsis 3:1)? No sólo eso, me parece que estamos todos contentos con el estado presente de las cosas porque no hay indicación, en general por lo menos, que el pueblo de Dios están orando como David: “Dios, Dios mío eres tú: levantaréme á ti de mañana: Mi alma tiene sed de ti, mi carne te desea, en tierra de sequedad y transida sin aguas; para ver tu fortaleza y tu gloria, así como te he mirado en el santuario” (Salmo 63:1,2).

Si esta es nuestra situación hoy, ¿significa esto que no hay esperanza de todo para un Avivamiento para nosotros? No, pero esta esperanza puede ser sólo verdad si buscamos a Dios por ello, como indicado antes. Al mismo tiempo, necesitamos estar seguros que no buscamos al hombre por ello. No viene el avivamiento a causa de algún "predicador popular de avivamientos", ni teniendo reuniones especiales de avivamiento, como es tan comúnmente practicado hoy en algunos lugares. No, tenemos que apartar la mirada del hombre, y de los "artefactos" artificiales, para tratar de inducir el avivamiento. Esto es así porque como nuestro texto lo declara que es imposible para el hombre hacer esas cosas que tienen que ver con Dios; y definitivamente, ¡el Avivamiento Verdadero es de DIOS! Pero si miramos a Él con quien “todas las cosas son posibles”, entonces tenemos la esperanza que a pesar de todos los obstáculos que el pecado, el mundo, Satanás, e inclusive nosotros mismos, levantarán contra el Avivamiento, las lluvias vendrán si oramos como lo hizo Elías; y Elías oró con esperanza porque el Señor había prometido de enviar la lluvia. Refiere a 1 Reyes 18:1, 41-45; compare Santiago 5:17, 18. ¿Puede orar usted con esa esperanza? "Clama á mí, y te responderé, y te enseñaré cosas grandes y dificultosas que tú no sabes" (Jeremías 33:3).

Finalmente, hermanos, vamos a creer a Dios… ¡vamos a creer que Él puede hacer lo imposible! Vamos a creer que Aquél quien nos levantó de la muerte del pecado para darnos una novedad de vida en Él, puede también levantarnos otra vez si nos hemos reincidido en el pecado y a la desobediencia; porque "cuando cayere, no quedará postrado; porque Jehová sostiene su mano" (Salmo 37:24). Vamos a clamar como Pedro cuando él quitó sus ojos del Señor y empezó a hundirse, “Señor, sálvame” (Mateo 14:30), y el Señor Jesús extendió la mano y lo agarró; igualmente al vernos hundiéndonos en la reincidencia, o somos hechos de ver nuestra condición reincidida, clamamos por misericordia y vemos la mano de la gracia de Dios extendiéndose para agarrarnos y traernos para atrás a Él. Vamos por fe ver a nuestro Sumo Sacerdote interceder por nosotros antes Dios para que cada uno que le fue dado no sea perdido sino que “medicinará (nuestra) rebelión” (Óseas 14:4) como Él prometió. Ah, amados, ¿no creen ustedes que Aquél quien murió por nuestros pecados y resucitó de los muertos no permitirá que síguenos en la reincidencia; de otro modo Él podrá decirnos, “Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad” (Mateo 7:23)? ¡Yo necesito Avivamiento; Tú necesitas Avivamiento; necesitamos Avivamiento! Vamos orar creyendo a Dios por ello, ¡quien hace lo imposible! Además, no sabes que “el que aun á su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?" (Romanos 8:32). Qué necesidad más grande tenemos hoy de que Dios aviva Su pueblo para que se regocijan en Él (Salmo 85:6). Amén.